Todos los manuscritos están sujetos a un proceso de revisión y edición y deben acompañarse de una cesión de derechos firmada.
Los criterios para las diferentes secciones de la revista son los siguientes:
Artículos de opinión
Incluye desde informes sobre temas o acontecimientos actuales de
NA hasta trabajos bien documentados sobre los comienzos de NA en un área,
región o país. Por favor, envíen primero una solicitud.
Tamaño máximo: 2.500 palabras.
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Experiencias personales de recuperación, entre 500 y 2.000
palabras.
Parábolas
Se trata de trabajos de ficción en los que el autor ilustra
un principio espiritual o algún tipo de lección relacionada
con la recuperación. Tamaño máximo: 1.500 palabras.
Humor y “Últimas risas”
“Últimas risas” es un boletín de NA de recortes (que
incluye material de la revista NA Way), fallos de lectura de la
literatura de NA oídos en acontecimientos de nuestra confraternidad,
etc. Otros artículos de humor pueden ser una lista de “los diez
principales”, una parodia sobre la literatura de NA, un cuestionario de
respuestas múltiples, etc. Tamaño máximo: 1.000 palabras.
Retrato de un servidor de confianza
Las comunidades de NA están invitadas a mandarnos descripciones
de servidores de confianza a los que les gustaría ver reflejados
en la revista. En los envíos deben figurar el nombre y la inicial
del apellido del servidor de confianza y la forma de ponerse en contacto
con el grupo o el organismo de servicio que presenta al servidor de confianza
para esta sección. Todos los envíos deben acompañarse
de un párrafo de no más de 50 palabras en los que se describa
por qué el servidor merece este honor.
Primero veamos un poco la historia de la circulación de fondos dentro de Narcóticos Anónimos. Las tempranas ediciones de los mauales de servicio de nuestra confraternidad recomendaban las donaciones directas de los grupos a todos los niveles de servicio. En 1982, sin embargo, cuando la Conferencia de Servicio Mundial aprobó una revisión de la sección del grupo, el área y la región del manual de servicio, se animó a los grupos a que donaran su exceso de fondos al comité de área, que a su vez donaría lo que le sobrara a la región, y ésta, a su vez, donaría el exceso de fondos a los servicios mundiales. Las donaciones directas, tal como se sugiere ahora en la Guía recién aprobada, fueron reemplazadas por el sistema de donar los fondos excedentes de un nivel del servicio al siguiente.
¿Cómo hemos hecho para volver al principio? ¿Qué ha pasado para que llegáramos adonde estábamos hace años? Pues bien, los fondos excedentes a menudo no circulaban: en muchos casos nuestros recursos se agotaban en el área y quedaba poco o nada para pasar a la región o a los servicios mundiales.
“¿Y qué?”, preguntan algunos miembros. Parece que a la región y a los servicios mundiales les va bien con lo que tienen, y además, ¿en qué afecta todo a eso a mi grupo de siempre? Lo cierto es que las regiones y los servicios mundiales (y en algunos casos hasta las áreas y los grupos) cada vez dependen más de los beneficios que dejan las actividades para recaudar fondos, como convenciones, bailes, ventas de recuerdos y el precio inflado de la literatura de NA, para compensar la falta de apoyo de los grupos. Los miembros se han visto afectados de manera tangible por nuestro ineficaz sistema de circulación de fondos: inscripciones a convenciones más caras, juntas y comités no siempre directamente responsables ante aquellos a quienes sirven y precios de nuestra literatura de recuperación cada vez más altos.
Para muchos, todo esto se ha convertido en una cuestión cada vez más conflictiva dentro de nuestra confraternidad. Problemas que desvían a nuestros organismos de servicio del propósito primordial por cuestiones de “dinero, propiedad o prestigio” (las convenciones suelen generar enormes sumas de dinero que estimulan a bien intencionados comités de convenciones a derrochar); la acumulación de inmensas reservas prudenciales para poder financiar bailes y otras actividades; la creación de un “negocio” de recuerdos que a menudo nos desvía del eje espiritual de nuestro programa... Todos estos síntomas indican una menguante dedicación a nuestro propósito primordial y una creciente falta de responsabilidad hacia los grupos, para los cuales, en primer lugar, se brindan los servicios de NA.
Por lo tanto, nuestros esfuerzos por prestar servicios a un número de miembros cada vez mayor se enfrentan a un serio dilema: sabemos que necesitamos dinero para ofrecer estos servicios, pero parece que lo que recaudamos en la reunión no alcanza para pagarlos. Lo que los miembros ponen en la cesta o canasta no es suficiente para prestar todos los servicios que consideramos esenciales para el crecimiento de nuestra confraternidad y para llevar el mensaje al adicto que todavía sufre.
Pero esta consideración tampoco es nada nuevo. Ya en 1986, el Comité Económico de la Conferencia de Servicio Mundial presentó un informe especial a la confraternidad en el que se indicaba que el sistema de circulación de fondos era “ineficaz para financiar muchos segmentos de nuestra estructura de servicio en muchas partes del mundo”. Este comité manifestó claramente su preocupación por la incapacidad de nuestro sistema: “Debemos ocuparnos de los problemas fiscales que produce en nuestra confraternidad en su conjunto el sistema de circulación de fondos antes de que éstos sean más graves”.
¿Cuál fue la respuesta del Comité Económico a nuestros problemas colectivos de dinero? Las donaciones directas de los grupos a todos los niveles de servicio, la sugerencia de que volviéramos a nuestro sistema original, desechado en 1982. El comité también propuso un plan de circulación de fondos: “el plan 60-30-10”, tal como se llamó. Con el plan, los grupos donarían el sesenta por ciento de su dinero excedente a las áreas, el treinta por ciento a la región y el diez por ciento directamente a los servicios mundiales.
El Boletín de Custodios 22, “Donaciones directas”, también recomienda estas donaciones directas, pero señala otra cuestión esencial: “Las contribuciones directas no son una respuesta mágica que nos librará de todas nuestras preocupaciones económicas. Nuestra responsabilidad, como miembros, de financiar los servicios que solicitamos es una cuestión que requiere una amplia discusión”.
Y es una consideración excelente. Ahora, con la aprobación de la Guía de los servicios locales, hemos readoptado oficialmente el sistema de contribuciones directas de los grupos a todos los niveles de servicio. No obstante, sin una discusión de nuestro prinicipio de autofianciación, puede que esta reinvención de la rueda de circulación de fondos no marque una diferencia significativa en la capacidad colectiva de nuestra confraternidad para mantener los servicios de NA.
Debemos discutir con los miembros por qué no hemos llegado a asumir completamente la responsabilidad de mantener nuestra estructura de servicio. Debemos preguntarnos si unas fuentes de ingresos tan precarias e imprevisibles como los beneficios de las convenciones, de la venta de mercancía y literatura son la base más prudente sobre la cual apoyar la capacidad de brindar servicios. ¿Es sensato seguir jugándonos el futuro de nuestra confraternidad con una fuente de ingresos tan inestable? Cada uno debería preguntarse: ¿qué habría que hacer con el dinero que pongo en cada reunión además de pagar el alquiler de la sala y comprar té, café y literatura? ¿Por qué no recaudamos suficiente dinero a través de la Séptima Tradición para mantener adecuadamente nuestros servicios? Si no tenemos una amplia discusión en toda la confraternidad sobre nuestra responsabilidad de autofinanciarnos y el dinero no llega a la cesta o la canasta, todos los sistemas, nuevos o viejos, no servirán para nada por muy bonitos que sean y no se podrán mantener los servicios. Y punto.
Uno de nuestros primeros miembros entendió todo esto con bastante claridad. En un boletín de custodios de 1985, escribió: “Es triste que en nuestro esfuerzo por recuperarnos hagamos cambios radicales de actitudes y acciones, y que de ser personas derrochonas, desprendidas y fanfarronas pasemos a ser individuos avaros y egoistas con grandes excusas y justificaciones para nuestros actos... Nos olvidamos de que teníamos que pagarnos nuestro hábito por el medio que fuera. Si ofreciéramos un pequeño porcentaje del dinero que gastábamos en drogas y los esfuerzos que hacíamos para conseguirlas, qué bien que podríamos llevar el mensaje de recuperación a los adictos que desgraciadamente aún no han encontrado NA”.
Quizá el problema no esté en nuestro sistema de circulación de fondos. A lo mejor nos hemos olvidado de donde venimos, lo que nos costó estar limpios, lo que significa conservar lo que tenemos compartiéndolo. Qué cambio representa para muchos de nosotros, que durante tanto tiempo no hacíamos más que pedir, poder “mantenernos mediante nuestras propias contribuciones”. Qué lotería es depender de los beneficios de las convenciones y la literatura para mantener nuestros servicios. Qué significaría para los adictos que aún sufren en todo el mundo que los recursos de nuestra confraternidad fuesen tan estables como sus grupos: la columna vertebral de Narcóticos Anónimos.
Al mismo tiempo que vemos con orgullo y agradecimiento la vigencia de nuestro mensaje y de nuestra forma de vida, debemos echar un vistazo a nuestros principios. Tenemos que volver a dedicarnos al principio de la autofinanciación mediante nuestras propias contribuciones. Debemos enfrentarnos al hecho de que el dinero ya no vale lo mismo que antes, y que una moneda ya no alcanza para comprar pan ni para pagar los servicios que se financian a través de la cesta o la canasta de nuestra Séptima Tradición. Debemos recordar que, como escribió ese miembro hace unos doce años, “la supervivencia de NA depende de todos nosotros, que esa pequeñez que no damos podría ser la diferencia entre la vida y la muerte de un adicto. Y ese adicto podrías ser tú”.
Me gustaría que se publicaran más cosas de la historia de la confraternidad. Tengo algunos materiales de fuentes desconocidas, pero me gustaría ver algo que sea sin duda parte de nuestra historia.
Una de las bendiciones que he recibido de aplicar el programa a mi vida, es la capacidad de ser receptivo. Puedo considerar las cosas desde otros puntos de vista, no sólo desde el mío. Sé que debemos tener en cuenta que todo esto será para mejor. El crecimiento llega con el cambio. Apoyaré a Narcóticos Anónimos y me siento muy agradecido de la bendiciones que me ha dado.
¿Pero qué pasa si hablas francés, alemán, portugués o español? ¿Qué efecto tendrá en ti? Por primera vez, podrás escribir un artículo de recuperación en tu idioma materno y enviarlo para que se publique. Cuando llegue a la OSM, lo traduciremos al inglés (para nuestra junta editorial). Si se aprueba, aparecerá en su idioma original en la edición correspondiente del NA Way y se traducirá a los idiomas de las diferentes ediciones de la revista.
Los informes de los servicios mundiales se dirigirán al promedio de miembros, que sólo quiere enterarse de manera general qué pasa en nuestra confraternidad. ¿Cómo está la OSM? ¿Qué nueva literatura o traducción se está preparando? ¿Qué proyectos nacionales o internacionales de IP y HeI están en marcha para fomentar el crecimiento y la reputación de NA, y cómo ayudarán al adicto que todavía sufre? ¿Dónde y cuándo es la próxima convención mundial? Y más.
Los servidores de confianza de los servicios mundiales y el personal de la OSM están muy entusiasmados con las posibilidades de comunicación que abre el nuevo NA Way. Durante años nos ha frustrado la incapacidad de comunicarnos directamente con los grupos. Cada vez que un miembro nos decía que no nos comunicábamos con eficiencia, o con suficiente amplitud, o con el lenguaje apropiado, sentíamos la misma frustración y redoblábamos nuestros esfuerzos. Las publicaciones que hemos sacado hasta ahora, o tenían una lista de destinatarios muy reducida para llegar a todos los grupos, o, como en el caso del Newsline, no se consideraba importante la información que contenía. El nuevo NA Way será nuestra oportunidad de decir a los miembros qué está sucediendo en los servicios mundiales pero con un objetivo muy importante: recibir respuestas y opiniones. Creemos firmemente que si nuestros miembros están informados de lo que está pasando en NA en el mundo, nos harán saber cómo se sienten y qué piensan de lo que estamos haciendo. Cuanto más sepamos acerca de las necesidades de nuestra confraternidad, mejor podremos desarrollar los servicios que cubran esas necesidades.
Naturalmente que hay gastos ligados al nuevo NA Way; de hecho, unos US$85.000 al año. La OSM siempre se ha hecho cargo de esos gastos para cumplir con su misión de prestar servicios que promueban el crecimiento y desarrollo de Narcóticos Anónimos. Sin embargo, NA, como confraternidad, ha llegado a un punto de desarrollo internacional en el que se debe empezar a discutir nuestro futuro: ¿qué queremos hacer y cómo vamos a pagarlo? Sugerimos leer en la página 1 un informe en profundidad sobre el tema.
La revista NA Way te pertenece; es de los miembros de NA. Te animamos a que la leas y escribas para pedirla. El “Manual del instrucciones” explica cómo mandar un artículo. Iremos controlando nuestro buzón.
The NA Way Magazine
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Algo que sé hoy es que el Primer Paso no me hizo estar limpia ni me mantiene limpia. Tenía claro el Primer Paso desde el tercer o cuarto año de mi adicción activa. Sabía que era una adicta y que era impotente. Mi vida era un desastre y sabía que seguiría siéndolo. Simplemente era la forma de vida que se esperaba de gente como yo. Y la vivía, sabiendo que no cambiaría nunca. “Adicto una vez, adicto para siempre.” Sé que los que lean esto conocen este tipo de sensación.
Como muchos adictos y adictas, estuve en la cárcel, en instituciones y muy cerca de la muerte. Salí de muchas sobredosis gracias a la ayuda de profesionales bien intencionados, sólo para insultarlos por haber interrumpido mi sueño. En muchas ocasiones, creí que la muerte era una buena alternativa a la degradación, las navajas, las pistolas, las violaciones, las palizas, el pánico, la sangre, las torturas, los cuerpos, el terror, la paranoia, las escapadas por los pelos, el complacer a la gente, las sonrisas congeladas y huecas, las miradas vacías, el tambaleo por calles oscuras, las conocidas aceras solitarias, el dormir en umbrales empapados de orina, día tras interminable día, en muchas ciudades diferentes... Pero la muerte no llegaba nunca, y todo seguía como siempre.
No dejé de consumir porque quisiera. La sola idea me asustaba como nunca me había asustado nada. Veía a la gente elegir tomates en la tienda y me preguntaba cómo lo hacían, cómo podían estar tan preocupados por los tomates si al final todos íbamos a morir. ¿Cómo una persona podía quedarse sentada ante un semáforo urgándose la nariz, creyendo que el lugar al que iba y lo que hacía importaba? ¿Sabía la verdad? Yo sabía que no era como ellos y que no podía vivir así. No podía explicar lo que sentía, pero fuera lo que fuese, me hacía un daño espantoso y tenía la certeza de que si el resto del mundo supiera lo que yo sabía, también acabaría consumiendo.
Una vez estaba al borde de un acantilado con mi hija en brazos, que por entonces tenía tres años, y pensé en soltarla para que se estrellara contra las rocas y todo terminara para ella. Pensaba que sería mejor que dejarla crecer para que descubriera la verdad que yo sabía. No quería que sufriera como yo, que tuviera que pasar por lo mismo. Pensaba que acabar con ella, cuando aún era ingenua e inocente, sería un acto de amor. Retrocedí, volví a ponerla en el coche y el cuerpo se me cubrió de sudor.
En 1979, ya había estado en un programa de metadona, había ido de un lado a otro, me había divorciado, perdido un hogar, me habían desalojado de varias casas, había abandonado a mis hijos, ya no tenía respeto por mí misma ni ninguna de las cosas que la mayoría de la gente se esfuerza toda la vida por conseguir. Lo único que tenía eran las drogas y la soledad, y la vida vacía que éstas producen. A principios de 1983, me casé con un adicto en activo. Poco tiempo después casi pierdo un pie tratando de hacerme un agujero para meterme drogas. Iba con muletas y dormía veintidós horas por día. Mi marido me robaba la pastillas para el dolor, y yo estaba destrozada física, emocional y espiritualmente. Había sido testigo de un asesinato por sobredosis, y conté lo que había visto. Los amigos del traficante que lo había hecho no paraban de venir a mi casa, pero yo no les abría. Golpeaban la puerta con tanta fuerza que tenía miedo de que la rompieran y me encontraran. Vivía en el armario. Estaba paranoica, delirante y suicida.
Justo por aquella época, un viejo amigo con el que solía consumir me llevó a mi primera reunión de NA. Cuando crucé la puerta, me encontré a otros adictos que me dieron la bienvenida y me trataron como si fuera alguien importante. Yo estaba drogada, dormitaba y babeada. No recuerdo mucho, salvo que cuando me comportaba mal o decía algo inapropiado no me echaban como hacía todo el mundo, sino que me abrazaban con más fuerza y me decían que volviera.
Un familiar nos sugirió, a mi marido y a mí, que nos internáramos en un centro de tratamiento. Por supuesto que teníamos nuestra condiciones: tenía que ser en una habitación doble, con televisión y piscina, fuera del estado. Él fue a un lugar y yo a otro. El mío era una institución psiquiátrica, una de tantas en las que había estado en el transcurso de mi vida. Él salió antes de tiempo y se mantuvo limpio. Yo también salí antes, y consumí en el avión de regreso a casa.
Como habíamos vendido los muebles, nos mudamos a casa de sus padres. Volví una y otra vez a centros de tratamientos. Ingresé en casas de acogida para adictos y seguí consumiendo. También seguí yendo a las reuniones, cuando reunía suficiente valor. Y siguieron dándome la bienvenida. Me sentía terriblemente fuera de lugar porque sabía que nunca podría estar limpia durante mucho tiempo. Después de todo, era una adicta, y los adictos nunca cambian. Sin embargo, me las arreglé para estar limpia, sobre todo apretando bien los puños, durante treinta, sesenta, noventa días, treinta, treinta, y así sucesivamente. Cada recaída tiene su historia. Una fue un botiquín; otra, un matasanos; otra, un jarabe para la tos y a continuación una botella de vino. A pesar del oscuro foso de fracaso en el que me hundía cada vez más, seguía yendo a las reuniones. No tenía ninguna otra parte adonde ir.
Un día, después de haber estado limpia durante seis meses gracias a la ayuda de los otros miembros, el período más largo de mi vida, me encontré en el aparcamiento de una farmacia con un frasco de jarabe con codeína en la mano. Con un movimiento suave, que había perfeccionado a lo largo de mi vida, me lo llevé a los labios y lo vacié de un trago. Pero esta vez, en cambio, no se quedó en mi cuerpo, lo vomité inmediatamente. Estaba loca por drogarme, pero tenía la droga desparramada sobre los zapatos. Ya no me quedaban venas y tampoco podía retener las drogas en el estómago. En aquel momento supe que no sólo era una fracasada en recuperación, sino también como adicta en activo. Lloré cuando pensé en el destino que me aguardaba: un limbo, un purgatorio, un mundo intermedio entre la adicción activa y la recuperación. Me quedé sentada en el aparcamiento, miré a través de las lágrimas la porquería que tenía sobre los zapatos, y supe que las drogas habían perdido su poder para ayudarme a sobrevivir. Sabía que sin las drogas que anestesiaran el dolor, mi vida sería una existencia vacía y solitaria, un movimiento sin sentido a través del tiempo y del espacio... y sabía que no podría vivir así. Creía que me quedaba una sola cosa por hacer: estrellarme con el coche contra una columna y acabar con todo.
Sin embargo, ese día también pasó otra cosa, algo que me rondaba por la cabeza y no podía quitarme de encima. Había ido a las reuniones y escuchado a otros adictos, con muchas sospechas, escepticismo y dudas, pero escuchado al fin. Cada uno tenía su propia verdad, y no era tan diferente de la mía, cada uno tenía su propio dolor, otra cosa en común que también compartíamos. Había cosas que pensaba que nadie entendería, sin embargo, de alguna manera, creía que a lo mejor los adictos de NA podrían entenderlas, que tal vez supieran cómo era vivir de la forma en que yo lo había hecho, que quizás también les hubiera pasado lo mismo. Por primera vez en mi vida, en medio de un dolor que las drogas no podían calmar, pensé que a lo mejor, quizás, había esperanza, y que a lo mejor, quizás, esa esperanza estaba entre la gente de NA.
Así fue como en ese aparcamiento, por fin dejé atrás mi prolongado Primer Paso, dejé de luchar y me rendí en cuerpo y alma. Llegué a creer de verdad que sólo un poder superior a mí podía devolverme el sano juicio. Decidí poner conscientemente mi voluntad y mi vida en manos de ese poder, y, mientras lo hacía, la esperanza empezó a brillar en esa oscura y vacía caverna que era yo. Ese día no me estrellé en coche contra una columna, sino que volví a entrar por la puerta de NA, pero esa vez me entregué completamente a Dios, a los compañeros y a los principios espirituales del programa. El día siguiente era el 4 de mayo de 1984.
Hoy llevo trece años limpia. Gracias.
Hay más cosas que configuran una Conferencia de Servicio Mundial que las que se ven después en los procedimientos parlamentarios y el recuento de las mociones en las actas. Quizás algunos evalúen la conferencia por lo que se aprueba y lo que se rechaza, pero yo voy a hacerlo de una manera muy personal: por los acontecimientos y la gente que los han hecho posibles. Son cosas que seguirán emocionándome en el transcurso de mi vida mucho después de que haya sido aprobada la última moción.
Mi historia es igual que la de los demás. Empecé a consumir y estuve haciéndolo durante varios años, y hoy estoy limpio gracias a que otros adictos me ha enseñado a vivir a la manera de NA. Todavía estoy aprendiendo y quiero vivir la vida.
Tengo un hijo de tres años y soy un buen padre. Puedo darle todo el amor que no me dieron a mí de pequeño. El principio de mi recuperación fue una época muy confusa. No sabía qué hacer con los sentimientos que tenía, ni sabía qué hacer con mi hijo. Me sentía muy culpable por no cuidarlo. Mi padrino (Dios lo bendiga) me enseñó que si no me hacía cargo de mí y mi recuperación, no podría asumir la responsabilidad sobre nadie más. No convivo con la madre de mi hijo, pero tenemos una relación maravillosa. No utilizamos a nuestro hijo como arma para hacernos daño, y los dos somos muy conscientes de que se lo debemos a la recuperación.
No llevo mucho tiempo limpio. Pronto celebraré mi tercer aniversario. Para mí es mucho tiempo. NA acaba de cumplir diez años en Suecia, y estuve en la celebración con todos mis amigos de recuperación. ¡Es un regalo fantástico!
En la reunión de anoche tuve una sensación de gratitud increíble por haber recuperado el suficiente sano juicio para aprender de mis propios errores. Ayer, antes de la reunión, caminé por mi antiguo barrio y me encontré con un viejo amigo. Me preguntó si sabía de alguien que tuviera algo. Quizá debí invitarlo a la reunión de NA, pero no lo hice.
Hoy limpiaré mi apartamento, y esta noche vendrá mi hijo a casa. Me aseguraré de que los dos podamos tomar un baño, de afeitarme y poner sábanas limpias. ¡Qué bien que dormiré! Apuesto a que ninguna droga estropeará esa sensación.
Continuaré recuperándome con todos en NA, día a día. Gracias por ayudarme a vivir esta vida maravillosa.
Llevaba nueve años limpio, hasta que una noche solitaria y aislado sucumbí al deseo de autodestruirme y tomé una caja de tranquilizantes que le habían recetado a otra persona. Ahora llevo dieciocho meses limpio. A diferencia de la primera vez, no tengo síndrome de abstinencia, pero tengo vergüenza. A diferencia de la primera vez, no ha habido una disminución significativa del número de veces a lo largo de un día determinado en que simplemente no haya querido morir.
Pero bueno, tampoco es algo nuevo en mi vida. De hecho, desde mi infancia hasta principios de 1987, fue una norma constante en mi vida. Todo lo demás podía cambiar: mi pareja, mi sexualidad, mis drogas, mi dirección, mi acento, mi nombre y mis amigos; pero esas ganas eran constantes. Durante todo ese tiempo, por lo menos una vez al día (y a menudo durante todo el día), sencillamente quería morirme.
Aprendí mucho sobre mí mismo en esos primeros nueve años. Sobre todo, que yo era un adicto total y que podía consumir cafeína y azúcar como sustancias que cambiaran mi estado de ánimo igual que consumía drogas, por lo tanto, también debía cortar con eso.
Después note (bueno, en realidad primero lo notaron mi padrino y mi Poder Superior y me llamaron la atención al respecto) que hacía servicio compulsivamente. Por ejemplo, miembro de cuatro grupos y con puesto de servicio en todos, responsabilidades de servicio en el área, dos subcomités, turnos en el servicio telefónico, siete ahijados, etc. Así que tuve que dejarlo todo (bueno, todo salvo los ahijados y el servicio de teléfono) hasta que aprendiera a ser moderado. A pesar de todo, creo que la gente que capta este programa es la que hace algún tipo de servicio en sus dos primeros años limpios. Contribuye a forjar la sensación formar parte de NA. Yo simplemente me pasé un poco.
Mi hija me veía menos que cuando consumía. Y mi pareja... bueno, es posible que esa fuera la razón de que hiciera tanto servicio. De esa forma no tenía que examinar lo liada que estaba nuestra relación. Ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que mi forma de relacionarme con la gente ya no le servía muy bien a nadie, y menos a mí.
Alguna gente de NA cree que codependencia es una mala palabra. Yo lo veo como otro defecto de carácter que hay que trabajarse, por el que hay rezar, y, esperemos, sin el cual hay que aprender a vivir.
Parece como si hubiera varias capas. En el momento en que pienso que tengo controlado un defecto, aparece en otra parte, ¡más profundamente arraigado en mi psiquis de lo que creía que llegaba mi psiquis! He escuchado a otros compartir el mismo tipo de dificultades con sus defectos de carácter, por lo tanto sé que en ese aspecto no soy huérfano. Así que sigo dándole duro a eso día a día.
Pues bien, a los cinco años de estar limpio, justo cuando creía que mi vida empezaba a tomar forma (había terminado con esa relación afectiva, reduje mi servicio sólo a un puesto, trabajaba todo el día, estudiaba por las noches), mi Poder Superior consideró que estaba preparado para otra vuelta de tuerca.
Empecé a tener sensaciones, emociones y recuerdos que nunca había tenido. Resulta que había una muy buena razón de por qué siempre descubría al cabo de un tiempo que mis mejores amigos de NA era sobrevivientes de incesto. Sin duda eran mi gente. Yo también era uno de ellos.
No le hice caso durante un tiempo. “Cuando acabe este semestre, me ocuparé de ello.” “Tengo que hacer el examen para entrar en la universidad.” “Esperaré a acabar con los parches de nicotina.” Pero ya se sabe cómo son esas cosas cuando uno no les hace caso: ¡invaden cada área de tu vida!
Entonces, una de mis mejores amigas murió de esta enfermedad. Teniendo en cuenta su historia, es muy difícil saber si fue un accidente o suicidio. En un momento dado había llegado a estar seis años limpia. Así que fui a hacer terapia y comencé este nuevo viaje de autoexploración. Y todo empezó a ser aún más duro.
¿Cómo podía encontrarle el truco al tema del incesto? ¿De qué debo abstenerme día tras día? ¿Qué defecto de carácter debo pedir que me sea quitado? ¿Mi infancia? ¿Cómo hago para ir a las reuniones familiares si está la persona que abusó de mí, si me siento aterrorizado y asqueado? ¿Qué hago con la vergüenza?
Dejé la universidad (no ayudó) y empecé una relación con una mujer que adoro (muy satisfactoria, pero la vergüenza y el terror siguen allí). Dejé el trabajo. Me mudé. Dejé el servicio. Volví a fumar otra vez, y, al final, en plena madrugada consumí porque todavía quería morirme.
Desde entonces, me he vuelto a mudar y ya no tengo más contacto con mi familia. Mi pareja me apoya todo lo que puede, y todavía tengo tedencias suicidas regularmente. De alguna manera, tengo que encontrar la forma de trabajar los pasos con este problema. Sí, hay terapia y grupos, y hago las dos cosas, pero lo único que realmente ha marcado una diferencia en mi vida son los Doce Pasos de NA.
Así que miro atrás y reexamino las cosas. ¿Qué hice en 1987 que no hice en 1995 y sigo sin hacer en 1996? Y llegan las respuestas.
Cuando llevaba tres meses limpio, en 1987, empecé a escribir mi Cuarto Paso. Lo hice porque hacía preguntas como: “¿Cómo se sabe cuando uno está preparado para el Cuarto Paso?” o “¿Cómo se sabe cuándo uno ha hecho el Tercer Paso?” Un miembro veterano me llevó aparte después de una reunión y me dijo: “Yo supe que estaba practicando de verdad el tercero cuando empecé el cuarto. Porque te aseguro que no tenía ningunas ganas de hacer sin miedo un detallado inventario moral. Hazlo, no tienes que esperar ninguna señal especial. No tienes que esperar el último suspiro”.
Dios mío, estoy llorando. Debe ser eso. Voy a tener que escribir un inventario e incluir todo lo que me pasó, qué hice con aquello y cómo sigue destrozando mi vida. La sola idea me llena de terror. Ése es el verdadero motivo de que aún no lo haya hecho. Ya he recibido todas las señales que probablemente voy a recibir. Necesitaré orientación, ayuda y apoyo para esto. Mi grupo habitual no sabe lo que le espera, pero yo ya tengo mi respuesta. Como suele suceder, la encontré compartiendo mi historia y mi dolor. Ha llegado la hora de que levante el bolígrafo (aún más poderoso que la espada) y pelee. Espero que mis palabras ayuden a alguien tanto como me ha ayudado a mí expresarlas. Gracias por dejarme compartir.
¿Qué ha pasado con la Guía provisional de nuestra estructura de servicio (GPNES)? Con la aprobación de la GSL, la conferencia también eliminó las secciones correspondientes a los servicios locales de la GPNES y le cambió el nombre al resto del manual por el de Guía provisional de nuestra estructura de servicio mundial (GPNESM). La línea de los servicios mundiales se decidirá e implementará en un par de años, y con el tiempo se preparará una descripción de la estructura que probablemente reemplace a la GPNESM. La conferencia también decidió reemplazar el librito la Guía del grupo por el capítulo titulado “El grupo de NA” que aparece en la GSL.
La GSL es el primer manual de servicios locales (del tamaño de un libro) aprobado por la conferencia. La aprobación de esta nueva guía representará un cambio importante para la mayoría de nuestros miembros. Es el material más extenso sobre servicios locales que NA ha tenido nunca, y presenta una nueva serie de nombres y puestos para que todo el mundo se acostumbre a ellos.
Los nombres y funciones de algunos puestos de servicio son diferentes. Los roles y responsabilidades entre los diferentes niveles de servicio y dentro de estos se describen más detalladamente, y, en algunos casos, han sufrido una transformación radical. Hasta se reconoce una estructura de servicios metropolitanos entre dos o más áreas. Esta es una idea completamente nueva para muchas áreas, aunque, como todas las ideas de la GSL, surgió de las necesidades y, a menudo, la experiencia práctica de las comunidades locales de NA. Puede que algunas de las ideas de nuestro nuevo manual de servicio parezcan muy extrañas, y otras reflejen lo que tu área o región ya estén haciendo.
A propósito, ¿un área sigue siendo un área? ¿Y una región una región?
Sí, los nombres más familiares para la Confraternidad de NA —grupo, área, región, mundo— se mantienen y siguen estando en el mismo orden que siempre: los grupos tienen la autoridad final sobre el resto de la estructura de servicio.
Pero muchos otros nombres han cambiado para reflejar el cambio de funciones y responsabilidades de un puesto. Los “representantes de servicio de área” ahora son “miembros del comité regional”. Los “representates de servicio regional” han pasado a ser “delegados regionales”. Lo que antes no era nada, ahora es “comité metropolitano” y “miembros del comité metropolitano”.
Sobre todo, la GSL hace hincapié en la función, no en la forma. En otras palabras, los servicios mundiales reconocieron que los mejores para decidir cómo prestar servicos locales eran quienes los prestaban. Aunque la guía esboza algunas cosas que deben ser coherentes en todo NA, hay también una amplia flexibilidad para adaptar ciertas funciones a las necesidades de cada comunidad.
Como dice su introducción, “algunas partes [de la GSL] quizás resulten inapropiadas para su aplicación por cuestiones geográficas, de leyes provinciales o nacionales, diferencias culturales o el estado de desarrollo de una comunidad específica de NA. En este caso, una comunidad de NA tiene la libertad de adaptar la Guía para satisfacer sus propias necesidades, siempre y cuando las adaptaciones sean consecuentes con los Doce Pasos de NA, las Doce Tradiciones de NA y los Doce Conceptos de Servicio”.
La forma en que cada comunidad empiece a usar la GSL dependerá en buena parte de hasta qué punto sus miembros estén familiariazos con ella. Quizás algunos hayan participado en el servicio durante varios años y hayan visto todo el proceso de reestructuración de los servicios de NA. Otros, quizás sean nuevos en servicio y sólo sepan que los RSA ahora se van a llamar MCR, pero seguirán yendo “a la región” y volviendo con información. La GSL se basa tanto en los Doce Conceptos como en las Doce Tradiciones, así que empezar a conocer los conceptos es una buena forma de empezar a conocer la guía.
Es posible que las comunidades locales quieran organizar días de aprendizaje en los que se hagan talleres sobre los Doce Conceptos o sobre la GSL. En las reuniones de área y regionales habituales quizás se reserve parte del tiempo para estudiar y discutir los conceptos y la guía.
Una de las mejores formas para que los comités de servicio inicien su transición para usar la GSL es evaluar primero hasta que punto cumplen con el propósito primordial de NA. Esta evaluación se puede hacer mediante el “inventario de área” que figura en la Guía. Este inventario puede servir también para aclarar las necesidades y prioridades de servicio, elementos muy importantes a la hora de considerar cómo se puede implementar la GSL en una comunidad de NA. Después de hacer el inventario y discutir algunos de los modelos presentados en la Guía, quizás las áreas y regiones decidan que es útil reunirse con áreas y regiones vecinas para discutir la posibilidad de compartir servicios o intercambiar opiniones sobre las posibilidades locales. Estas discusiones quizás proporcionen una base sólida de ideas sobre cómo avanzar en la implementación de la GSL, sin dejar de atender las necesidades de la confraternidad local en el proceso. Si una comunidad sabe a dónde quiere ir, es más fácil trazar la ruta para llegar.
Con el tiempo, llega un momento en el que sencillamente debemos actuar. Todas las planificaciones, discusiones, evaluaciones y reevaluciones del mundo no sirven para nada si no van acompañadas de la acción. La práctica es lo que produce experiencia, y a través de la experiencia compartida adquirimos los conocimientos necesarios para mejorar nuestros servicios y llevar mejor el mensaje al adicto que todavía sufre.
El Comité de Procedimientos de la CSM espera que las comunidades locales de NA aprovechen las sugerencias para implementar la GSL. También nos gustaría enterarnos de los éxitos y esfuerzos de dicha implementación, para que otras comunidades puedan beneficiarse de la experiencia. Por favor, escriban al Comité de Procedimientos (WSC Policy), a la dirección de la oficina mundial.
Durante los últimos cuatro años, el nivel de actividad para procesar las solicitudes de licencias de ventas ha aumentado terriblemente. Gran parte de esta demanda proviene de la confraternidad (se ha pedido a los grupos de NA, áreas y regiones que soliciten un permiso a la OSM antes de vender mercaderías en sus eventos y convenciones).
Con este aumento del nivel de actividad, la OSM tiene problemas para administrar el proceso de licencias de venta, debido a la dedicación del personal y al asesoramiento legal necesario. Por lo tanto, la Junta Directiva de la OSM ha decidido hacer tres cambios en el proceso de licencia de ventas.
El primero es cobrar a partir de enero de 1998 un arancel anual de procesamiento no reembolsable de US$50 y un arancel de licencia de US$500 a todos los vendedores. Todas las licencias de ventas que se soliciten o renueven hasta diciembre de 1997 se expedirán hasta enero de 1998. En aquel momento los vendedores tendrán que volver a solicitar un permiso en base a la nueva política de licencias. Creemos que los recursos de la OSM deben usarse para ofrecer servicios y apoyo a la confraternidad. Esperamos que con los aranceles de ventas podamos recuperar parte de esos recursos y dedicarlos a la lista de prioridades establecida por la confraternidad en su Conferencia de Servicio Mundial.
El segundo cambio es que habrá sólo dos períodos al año durante los cuales la OSM procesará todas las solicitudes de licencia de ventas: del 1 al 31 de enero y del 1 al 31 de julio.
El tercer cambio es que la OSM elimine completamente la concesión de licencias de venta de cintas grabadas. Tomamos esta decisión después de recibir numerosas preguntas y quejas de la confraternidad sobre la práctica actual de permitir el uso de las marcas registradas de NA en las cintas que se venden, lo que daba la equivocada impresión de algún tipo de aval o aprobación sobre el contenido. Ésta nunca ha sido nuestra intención. La mayoría de la cintas se graban en actos, funciones o convenciones patrocinados por grupos, áreas o regiones. Cualquier área o región inscrita en la OSM tiene permiso de llegar a un acuerdo con un vendedor para producir un artículo para su uso exclusivo. Esto significa que si un área o región establece un contrato con un vendedor de cintas grabadas para un acontecimiento específico, el contrato puede autorizar a la compañía de grabación a usar las marcas registradas de NA o el logotipo de ese acontecimiento (siempre y cuando el material gráfico sea devuelto al área o la región después del acotecimiento) y a vender las cintas durante el mismo. Puesto que este permiso limitado ya existe, no vemos razón para continuar concediendo licencias de venta de cintas con las marcas registradas de NA.
Nos gustaría aclarar la cuestión del acceso de vendedores a los eventos de la confraternidad. El permiso de la OSM para usar los logotipos y las marcas registradas de NA no concede acceso automático a los actos y funciones de Narcóticos Anónimos. En otras palabras, sólo porque un vendedor vaya a ver al comité de actividades o convención con una licencia en la mano, no tiene el derecho de vender mercancías en la convención o evento a menos que el comité lo autorice. Conceder permiso para vender en esas funciones es una decisión que recae exclusivamente en el comité de servicio local. Además, la licencia no es una aprobación de la OSM del negocio del vendedor, sus prácticas comerciales ni su política de precios.
Al cabo de unas semanas, me puse en contacto con el coordinador local de HeI. Me dijo que unos años atrás tenían reuniones regulares en la cárcel del condado, pero que se habían interrumpido y ahora se esforzaban por cumplir con los compromisos que tenían. En fin, para resumir, despues de varias llamadas telefónicas y muchas tazas de café, el director nos dio el visto bueno para llevar un panel a la cárcel. Teníamos cuatro oradores bien dispuestos y yo me sentía maravillosamente. Estábamos devolviendo lo que se nos había dado; a lo mejor nuestra visita significaba un cambio para un adicto.
Entré en la primera reunión y todo salió bien. La mayoría de los asistentes no había oído hablar de NA, pero escuchó. Al cabo de un mes la asistencia empezó a disminuir. Durante los siguientes cinco meses fue de mal en peor. Hubo un período de varios meses en los que no apareció ni un solo adicto en la reunión. Estábamos muy tristes. Al cabo de un año de asistencia mínima, nuestro coordinador de HeI del área llamó al director, le dio un número de teléfono para que nos llamaran si alguien quería una reunión de NA y cerramos nuestra reunión de HeI.
Me sentí peor que la noche en que me encerraron en esa misma cárcel. Y me cuestioné los motivos. ¿Estaba dejándome llevar por mi propia voluntad? Fui a reuniones y compartí sobre el tema. En uno de esas reuniones, lo vi… Era uno de los adictos de la cárcel que había asistido a las reuniones que habíamos hecho durante los últimos meses. Dijo que intentaba estar limpio y agradeció a HeI por haber producido un cambio en su vida. ¡Caramba!
Ahora hacemos otro servicio compartido de HeI en una prisión no tan rural. Tenemos cuatro reuniones por mes y de veinte a treinta adictos en cada una. Así qué... ¿y si hacemos una reunión de HeI y no aparece nadie? Bueno, supongo que depende de lo que uno quiera decir por “nadie”.
Esperamos que la 27ª CMNA sea una de las más grandes de nuestra historia. Los miembros de NA prácticamente ocuparán Silicon Valley llenando catorce hoteles. La convención tendrá lugar en el Centro de Convenciones de San José. La reunión del sábado a la noche y la celebración del Día de Unidad se llevará a cabo en el estadio San Jose Arena, con una capacidad para 20.000 personas sentadas. ¿Pueden imaginarse el entusiasmo que producirá que miembros de todo el mundo converjan para celebrar nuestra recuperación en una de la comunidades de NA más antiguas de la tierra?
La ciudad de San José piensa desenrrollar la alfombra roja para recibirnos. San José, el centro de Silicon Valley, está a cuarenta y cinco minutos en coche de San Francisco, Monterrey, Carmel-by-the-Sea y las playas de Santa Cruz. El centro estará de lo más animado durante todo el fin de semana. Además de nuestra convención, en la ciudad se celebrará la Feria de Tapices, con su habitual acompañamiento de artistas, artesanos y música.
En el momento de escribir este artículo faltan quince meses para el comienzo de la 27ª CMNA, y los preparativos ya han comenzado. La región del California del Norte ya ha formado el comité anfitión. Cuando se publique este artículo ya se habrán elegido el lema y logotipo, planificado los eventos de pago, y se estará produciendo el folleto de inscripción. A finales de diciembre, se enviará a la confraternidad la versión en inglés del folleto y después nos ocuparemos de traducirlo a varios idiomas. Si quieres añadir tu nombre a la lista de destinatarios para recibir el folleto cuando esté listo, o si tienes alguna pregunta, llama al teléfono de ayuda de la CMNA, (1 818) 773-9999 extensión 200. ¡Nos vemos en septiembre del año que viene!
Para entrar en un centro, podemos empezar por llevar una carta de recomendación de la OSM. Son perfectas para incluir en nuestro contacto inicial y de gran utilidad para hacer una presentación ante el personal de un centro. Las presentanciones suelen hacerse en conjunto por miembros de los comités de IP y de HeI. Una vez realizada la presentación, HeI se hace cargo y empieza su panel habitual en el centro.
Cada vez que HeI entra en un centro tenemos que comportarnos responsablemente y demostrar lo que valemos. Es importante que sigamos comunicándonos con el centro después de haber establecido el compromiso. Quizás el comité de HeI de área decida crear un puesto de servicio que se ocupe de ello, o encomendárselo al coordinador del panel. Esta persona debe asegurarse de que todos los problemas se resuelvan rápidamente. Es últil estar al tanto de cualquier cambio en la normas del centro.
A veces, los centros solicitan nuestra presencia en ceremonias de entrega de premios y que aceptemos certificados o placas por nuestro trabajo. Siempre y cuando el certificado premie a NA o al comité de HeI, y no a un individuo, aceptarlo es una buena política de relaciones públicas. Establecer una buena relación con un centro no sólo garantiza que sigamos llevando el mensaje en ese lugar, sino que nos abre las puertas de otros.
Querido Slim de HeI:
Hay muchos compromisos de HeI en cárceles de mi área, y los coordinadores han tenido muchos problemas para encontrar miembros a los que se autorice a entrar, por no mencionar que parece que a los miembros no les interesa mucho ir a esos paneles.
Yo probablemete podría participar en alguno de esos paneles. Tengo el tiempo limpio requerido para que me autoricen a entrar, tengo tiempo para dedicar, pero algunos amigos me han dicho que como nunca estuve preso no tengo nada que ofrecer a los adictos encarcelados.
Pensaba que todos éramos iguales en NA. Una de nuestras lecturas dice que no importa lo que hayamos hecho en el pasado. Me da miedo, pero creo que tengo algo para dar y sé que el comité de HeI de mi área podría utilizar mi apoyo. ¿Qué debo hacer?
El mensaje de nuestra confraternidad es “que un adicto, cualquier adicto, puede dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y encontrar una nueva forma de vida”; la liberación de la adicción activa que descubrimos a través de los Doce Pasos también puede ser para ellos. Cada una de nuestras historias varía según el individuo, pero el mensaje es siempre el mismo.
El propósito de una reunión de HeI es llevar el mensaje a los adictos que no pueden asistir a las reuniones regulares de NA. El principio espiritual del anonimato nos ayuda a reconocer las semejanzas, no las diferencias. Tienes razón, no importa lo que hayamos consumido, quiénes eran nuestros contactos ni lo que hayamos hecho en el pasado. Hoy en día, nos centramos en la solución a nuestro problema: la recuperacón. Cualquier adicto dispuesto a compartir y capaz de llevar un mensaje claro y coherente de NA es perfectamente apto para el trabajo de HeI.
Las pautas de tiempo limpio sugeridas en el Manual de HeI se basan en muchos años de experiencia. Nuestra consideración principal en relación a los requisitos de tiempo limpio tiene que ver con el principio de anonimato: la experiencia y sensatez de quienes nos precedieron pueden aplicarse a todos nosotros, independientemente de las circunstancias o la personalidad.
Otra consideración muy importante es nuestro mensaje. El mensaje que llevamos en NA debe ser atractivo y contener experiencia, fortaleza y esperanza. Un adicto o una adicta que recae, ¿conserva su experiencia, fortaleza y esperanza? No; desgraciadamente se pierden en la recaída. Pero cuando el adicto vuelve al proceso de recuperación —reuniones, padrinazgo, pasos— empieza a reconstruir otra vez la experiencia, la fortaleza y la esperanza.
Omitir esta parte del proceso de recuperación pasando por alto los requisitos de tiempo limpio le hace un flaco favor al adicto que ha recaído, al adicto que aún sufre y a todos los que hacen servicio en HeI. El mensaje que llevamos no es el de nuestra personalidad individual, ni siquiera el de HeI, sino el de Narcóticos Anónimos: que no tienes por qué volver a consumir.
En Narcóticos Anónimos, mantenerse limpio debe ser lo primero. El tiempo limpio no es una placa de honor, sino parte de nuestro programa de atracción. Nuestro mensaje es que un adicto, cualquier adicto, puede dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y descubrir una nueva forma de vida. Todo eso lleva tiempo, tiempo que sencillamente contamos a partir de nuestro primer día limpios.
Ser un “recién llegado” en el trabajo, en una casa, en una ciudad nueva y en recuperación puede resultar difícil. Requiere humildad. Pero la humildad es el estado ideal para un adicto. Narcóticos Anónimos necesita que todos estemos dispuestos a servir cuando hacemos falta, cuando nos lo piden y cuando estamos capacitados para hacerlo.
Este año no es diferente de los once anteriores. Anoche tuve el privilegio de participar en un panel de mi área en el Ejército de Salvación. Los que habitualmente llevamos el mensaje a un hospital o institución conocemos la gratitud que surge de ese tipo de compromiso.
Solía pensar que realmente tenía que meterme “entre rejas” para apoyar sólidamente el trabajo de HeI... mi mejor idea. En realidad, la manera de apoyar sólidamente el trabajo de HeI es llevar el mensaje a un lugar en el que los adictos no pueden ir a las reuniones. Este es el caso de los miembros de la comunidad del Ejército de Salvación. Mis mayores sentimientos de gratitud surgen al ver a adictos de mi confraternidad local (Kevin, Mike), algunos con tres y cuatro años limpios, que oyeron el mensaje gracias a un panel de HeI cuando estaban en ese lugar.
Aunque expresar mi amor por HeI incluye que participe en reuniones de HeI “entre rejas”, no me limito sólo a ir a reuniones en cárceles. Estoy agradecido de haber podido asistir a muchos lugares con la prueba de que la mentira ha muerto: ¡nos recuperamos!
Aproximadamente hace un año, sacamos un boletín titulado “Regarding Methadone and Other Drug-Replacement Programs” (“Sobre la metadona y otros programas de sustitución de drogas”). Este año estamos trabajando en otros campos de preocupación en relación a los enfoques de NA sobre la abstinencia. Trataremos preguntas como: “Tomarse una cerveza sin alcohol u otras bebidas ‘sin’,¿se considera consumir?” “¿Qué pasa con el uso de medicación psicotrópica?”
También estamos preparando un boletín que trate la cuestión de cómo conservar a nuestros miembros en las reuniones y el servicio. En muchas comunidades de NA, sus “veteranos” ya no van a las reuniones de recuperación; y en las celebraciones, los recién llegados superan en número a los veteranos mucho más de lo que parece razonable. ¿Qué pasa con nuestros viejos miembros? ¿Qué podemos hacer para que sigan participando? ¿Qué podemos hacer para que no dejen el servicio?
Te invitamos a que nos mandes tus ideas y sugerencias sobre estos dos temas a la dirección de la OSM.
¿Pero qué pasa con esas comunidades emergentes de NA separadas por una cuestión de idioma del resto de la estrucrura de servicio de NA? Es evidente que hace falta traducir material de servicio.
En la Conferencia de Servicio Mundial de abril, el Comité de Información Pública y el de Hospitales e Instituciones organizaron una mesa redonda en el Foro de Desarrollo sobre este tema. Queríamos saber cómo podíamos responder mejor a las necesidades de la confraternidad en relación a la traducción de material de servicio, especialmente de los materiales que utilizan los comités de IP y de HeI. Se les pidió a los participantes que compartieran su experiencia práctica en la traducción de material de servicio.
Los siguientes puntos resumen lo que los miembros compartieron en la mesa redonda.
En algunos lugares, también es necesario adaptar el material de servicio por razones culturales.
El librito blanco
IP 1 - ¿Quién, qué, cómo y por qué?
IP 7 - ¿Soy adicto?
Lo importante de nuestra discusión es que hizo tomar conciencia de los servidores de confianza mundiales de la necesidad de materiales de servicio traducidos. Aunque por lo general no hay respuestas definitivas sobre la traducción de materiales de servicio, en nuestra confraternidad hay una gran riqueza de experiencia. Esperemos que avanzando y sumándonos a esa experiencia, podamos cambiar el futuro para los adictos que sirven en Narcóticos Anónimos con la experiencia, fortaleza y esperanza que nos dan nuestros materiales de servicio.
Probablemente, el factor que más entusiasma sea el carácter histórico que tiene esta decisión para nosotros. Será la primera vez que la convención mundial se celebre en América Latina. Además, actualmente Colombia es sede de una de las dos comunidades de NA más grandes de Latinoamérica. La confraternidad se fundó a principios de los ochenta, y hoy en día hay más de cien grupos semanales en catorce ciudades colombianas. La región tiene una oficina de servicio en Medellín y celebra una convención regional anual, tiene también comités activos de IP y de HeI, y envía un delegado a la CSM cada año.
Para la ciudad de Cartagenta, la 28ª CMNA será el acontecimiento más grande que se haya celebrado nunca. El alcalde de la ciudad ha sido clave en ayudarnos a tomar la decisión de ir a Cartagena. Viajó a Los Angeles para hacernos una presentación a favor de la ciudad, nos ha reservado la plaza mayor de la antigua ciudad amurallada para que tenga lugar la reunión principal del sábado a la noche y la celebración del Día de Unidad Mundial, y nos organizó reuniones con varios representantes del gobierno para empezar a planificar en conjunto la aprobación de los visados para viajar a Colombia.
Uno de los mejores resultados de nuestra relación con el alcalde fue la conferencia de prensa que preparó para que anunciáramos nuestra decisión de ir a Cartagena. Como la conferencia de prensa estaba auspiciada por el alcalde, asistieron prácticamente todos los periódicos importantes del país. Personal de la OSM y miembros de la confraternidad colombiana se reunieron con más de veinte representantes de la prensa, la radio y la televisión del país. Los frutos de la conferencia de prensa fueron artículos sobre NA en dos periódicos nacionales y uno local, varios reportajes en noticiarios de televisión y entrevistas de radio. Este acontecimiento probablemente ha sido la mayor oportunidad de nuestra historia de hacer información pública en Colombia.
Para muchos, también tendrá un significado especial llevar el mensaje de recuperación a Colombia. La demostración de nuestra unidad celebrando nuestra recuperación juntos en una convención mundial siempre es un mensaje poderoso. ¿Se puede pensar en un lugar mejor para reconocer que ningún adicto tiene por qué morir de los horrores de la adicción? Estad al tanto. ¡Algo más será revelado!
¿Qué tal las reuniones de servicio? Esos encuentros de adictos pálidos, nerviosos, de aspecto serio que a todos nos parecían misteriosos e intrigantes cuando éramos nuevos. Todas esas siglas. El asiento del poder, los lugares en los que Dios se expresaba a través de nosotros (!), las discusiones semisagradas sobre procedimientos, la edición en rústica de las Reglas de Robert sobre la mesa. Ahhhh... el servicio desinteresado... el pináculo de la condición de miembro.
Las Reglas de Robert son para para la Convención de Servicio Mundial, pero se podrían aplicar fácilmente a cualquier organismo de servicio menor (o mayor, depende del punto de vista).
Las guerras revolucionarias
(o enfermedad de las mociones)
Uno de los propósitos de la conferencia es establecer la
política de NA. Esto se lleva a cabo mediante la aprobación
(o rechazo) de mociones y resoluciones. Las resoluciones están ganando
popularidad, ya que por lo general requieren poca dedicación de
personal y poco esfuerzo voluntario. Sólo cuando las resoluciones
se acompañan de planes de implementación la cosa empieza
a asustar. Afortunadamente, no sucede a menudo, o al menos no sucede en
el mismo año, o en el mismo organismo de servicio para el caso.
En fin, he aquí algunas de las reglas:
“Solicito información, señor Coordinador”, ladra una mujer por el micrófono del centro. “Soy delegada regional, de la Región de las Pestes, y tengo una pregunta. ¿Hay quórum?”
El coordinador, después de consultar entre cuchicheos con el parlamentario, anuncia que el quórum consiste en el cincuenta por ciento del número de participantes presentes, y pregunta al pleno si está preparado para votar. La DR de la Región de las Pestes empieza a apelar el fallo del coordinador, pero el microfono, que se controla desde el estrado, se queda inexplicablemente mudo.
La DR se precipita hacia otro micrófono, pero cuando llega ya se han presentado otras tres mociones. Al fin se da por vencida y se va. Uno a uno, los otros DR y sus suplentes empiezan a salir arrastrando los pies y con expresión aturdida. Sólo se quedan los fanáticos que enmiendan mociones salvajamente, sin pensar en los conflictos con la actual política, hasta que el coordinador se da cuenta de que puede llamar a un receso por falta de quórum. El comité administrativo se tambalea hacia una reunión en la sala del piso 16º para discutir el atrolladero que habrá que atravesar para deshacer todo lo que la conferencia querrá deshacer a la mañana siguiente, que será todo lo que se haya hecho durante la sesión previa.
Los comités se crean fundamentalmente para justificar todo lo que se ha hecho e impedir que se realice ningún cambio de importancia. Los fundadores de NA no tenían ningún comité. Si lo hubieran tenido, los Doce Pasos aún serían un borrador con la inscripción “prohibida su distribución”. Y “Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción...”, sería algo así como: “Siempre que sea practicable, y sujeto a revocación según la firme o floja buena voluntad individual, puede que algunos de nosotros hayamos descubierto, en algunos casos, que fuerzas de género neutro retan y amenazan nuestro libre albedrío y producen varias y diversas manifestaciones de una desazón general que en algunos de nosotros se caracteriza por un excesivo consumo de una multitud de sustancias tangibles e intangibles, o por una prolongada actividad que en algunos de nosotros puede ser perjudicial...”
Los comités son poderosos frenos contra la acción irresponsable. El proceso de mantener a todo el mundo “en el meollo”, recopilando y cotejando las sugerencias de la confraternidad hasta llegar a un consenso, efectivamente desanima de cualquier tipo de acción. Si la acción a pesar de este proceso cuidadosamente orquestado, de todas formas amenaza con surgir, se llama a un asesor para que examine todo el material y haga recomendaciones.
Cualquier situación que reúna a los adictos, para recuperarse o hacer servicio, sin duda brinda oportunidades de crecer. ¿¿¿Tú querías diversión y tranquilidad??? Lo siento, NA sólo tiene una promesa...
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