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Índice


La revista NA Way se publica en inglés, francés, alemán, portugués y español y pertenece a los miembros de Narcóticos Anónimos. Su misión, por lo tanto, es brindar información de recuperación y servicio a todos los miembros, así como entretenimiento relacionado con la recuperación, lo que incluye desde cuestiones de actualidad a acontecimientos de importancia para cada uno de nuestros miembros de todo el mundo. El equipo editorial, para respetar esta misión, intenta preparar una revista abierta a artículos escritos por miembros de todo el mundo y brindar información sobre temas de servicio y convenciones. Pero sobre todo, esta publicación está dedicada a celebrar nuestro mensaje de recuperación: “que un adicto, cualquier adicto, pude dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y descubrir una nueva forma de vida”.

“Manual de instrucciones” 
de la revista NA Way

La revista NA Way es una publicación amplia para servir a los miembros de NA. Además de los informes de rutina de los servicios mundiales, el contenido va de las experiencias de recuperación personal a los artículos de opinión sobre temas de interés de NA, pasando por piezas de humor y nostalgia sobre la experiencia de recuperación. Buscamos un espíritu de unidad y respeto mutuo, y no esquivamos la polémica si se ofrece una solución constructiva. Aceptamos artículos en los mismos idiomas en que publicamos la revista: inglés, francés, alemán, portugués y español.

Todos los manuscritos están sujetos a un proceso de revisión y edición y deben acompañarse de una cesión de derechos firmada.

Los criterios para las diferentes secciones de la revista son los siguientes:

Artículos de opinión
Incluye desde informes sobre temas o acontecimientos actuales de NA hasta trabajos bien documentados sobre los comienzos de NA en un área, región o país. Por favor, envíen primero una solicitud. Tamaño máximo: 2.500 palabras.

Compartir
Experiencias personales de recuperación, entre 500 y 2.000 palabras.

Parábolas
Se trata de trabajos de ficción en los que el autor ilustra un principio espiritual o algún tipo de lección relacionada con la recuperación. Tamaño máximo: 1.500 palabras.

Humor y “Últimas risas”
“Últimas risas” es un boletín de NA de recortes (que incluye material de la revista NA Way), fallos de lectura de la literatura de NA oídos en acontecimientos de nuestra confraternidad, etc. Otros artículos de humor pueden ser una lista de “los diez principales”, una parodia sobre la literatura de NA, un cuestionario de respuestas múltiples, etc. Tamaño máximo: 1.000 palabras.

Retrato de un servidor de confianza
Las comunidades de NA están invitadas a mandarnos descripciones de servidores de confianza a los que les gustaría ver reflejados en la revista. En los envíos deben figurar el nombre y la inicial del apellido del servidor de confianza y la forma de ponerse en contacto con el grupo o el organismo de servicio que presenta al servidor de confianza para esta sección. Todos los envíos deben acompañarse de un párrafo de no más de 50 palabras en los que se describa por qué el servidor merece este honor.


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La recuperación es gratis, pero el alquiler no

Entrevista a Bob R.

¿Qué hacemos los miembros de NA cuando tenemos un problema y buscamos una solución? Pedimos ayuda a un miembro con más experiencia. Si se trata de un problema de recuperación, puede que acudamos a nuestro padrino, a alguien que haya pasado por algo similar o a algún veterano de nuestra área.

Con ese criterio, fuimos a buscar una solución al problema más acuciante al que se enfrenta actualmente NA en su conjunto: ¿Cómo financiamos las cosas que hacemos para ayudar a los adictos? Le pedimos a Bob R. que compartiese sus reflexiones sobre este tema con nosotros. Bob fue miembro de la Junta de Custodios de los Servicios Mundiales de 1983 a 1988, los últimos dos años en calidad de coordinador. Antes había hecho los servicios de coordinador de la Conferencia de Servicio Mundial, miembro de la Junta Directiva de la OSM y coordinador del Comité de Procedimientos de la CSM. Actualmente es el delegado regional (DR) suplente de la región de California del Sur.

Según Bob, la solución a nuestra disyuntiva sobre la financiación de los servicios de NA se encontrará, al fin, cuando los miembros estén dispuestos a poner en práctica el principio de autofinanciación. Reconoce que el concepto de mantenerse a sí mismo es completamente ajeno a la mayoría de miembros de NA cuando empiezan a estar limpios. “La mayoría creíamos que se nos debía algo, y los demás nos mantenían”, dice.

Los problemas económicos de NA no se resolverán creando una nueva estructura de circulación de fondos. Lo que NA necesita de verdad es crear una cultura de generosidad. Actualmente, no consideramos que “dar” sea parte esencial de nuestra recuperación. Sino que lo consideramos una opción, y, en muchos casos, escogemos no contribuir para demostrar nuestra libertad de elegir. Hemos oído infinidad de veces que la recuperación se brinda desinteresadamente, pero de alguna forma lo hemos interpretado como que sólo debemos poner dinero en la canasta o la cesta si tenemos ganas.

Para Bob, esta idea es completamente equivocada y proviene de “no comprender lo que significa participar en la propia recuperación”. Hay muchas maneras de participar en la propia recuperación: compartir en una reunión, hacer servicio, confiar en un Poder Superior, y, por supuesto, poner dinero en la recaudación de la Séptima Tradición.

“Para mí, poner dinero en la cesta tiene un gran significado, porque cuando llegué a estas reuniones no sabía hablar y la única manera de participar era cuando pasaban la canasta de la Séptima Tradición.”

Muchos grupos leen una declaración en sus reuniones en la que piden a los recién llegados que no contribuyan con dinero. Lo hacen porque creen que es una forma de asegurar a los recién llegados que son más importantes que todo lo que puedan poner en la cesta. Es un intento de cumplir con la parte del Texto Básico que promete que “no se pagan cuotas ni honorarios”.

A Bob ese tipo de formato no le gusta. “No creo que demos un buen mensaje diciéndole al recién llegado que no contribuya con dinero.” Sí, la recuperación es gratis —se brinda desinteresadamente a cualquiera que desee dejar de consumir—, “pero el alquiler no”, bromea.

Cuando se trata de pagar el alquiler, comprar café, llaveros y literatura, no hay muchos adictos que pongan objeciones. La polémica sólo surge cuando se trata de mantener los servicios. Creemos ciegamente que con lo que obtenemos de las contribuciones de todos los miembros de nuestra área hay más que suficiente para comprar literatura para HeI, pagar la cuenta del teléfono, las fotocopias de los informes del comité, etc. Cuando pensamos en ello, vemos miles —no, mejor dicho millones— de dólares que llegan poco a poco a los servicios mundiales, y unos pocos que se quedan en el camino para pagar los servicios locales, y nos preguntamos para qué diablos necesitan más.

Ahora, con la nueva práctica de circulación de fondos que pide a los grupos que contribuyan directamente con los servicios mundiales, muchos miembros se preguntan: “¿Por qué tengo que mantener los servicios mundiales? ¿Qué hacen por mí? ¿O por mi grupo?”

“Los servicios mundiales nos representan a todos en Narcóticos Anónimos”, responde Bob. “No son algo aparte. Están allí para promover el mensaje de recuperación. A mí no me parece que mantener los servicios mundiales sea diferente de mantener una reunión. Todo sirve para ayudar a los adictos. Todo sirve para trasmitir el mensaje y ayudar a llevarlo adonde aún no ha llegado.”

“Si no contribuimos a mantener nuestro mensaje, entonces no es nuestro. Siempre he creído que todos los grupos deberían mandar dinero a los servicios mundiales. Eso hace que un grupo ‘forme parte de’, lo ayuda a tener interés en lo que pasa.”

Cuando un miembro ayuda a mantener un grupo siente que es “su” grupo; por lo tanto, si un grupo contribuye con NA en su conjunto, ¿siente lo mismo? “Efectivamente”, responde Bob, “porque es suyo. Y cuando hay decisiones que requieren una conciencia de grupo, entonces participan en tomarlas porque han invertido en ello.”

Los grupos, áreas y regiones a menudo usan el dinero como arma. Bob lo describe así. “Un grupo se enfada con el área, entonces los miembros dicen: ‘Voy a castigar al área porque no me dan lo que quiero’. Puede que muchas veces sea válido, pero muchas veces se usa sólo como una excusa. A lo mejor tienen razón en enfadarse, pero hay otras formas de abordarlo.”

¿Cuáles? “Hacer todo el proceso y tener fe en un Dios bondadoso. No todas mis ideas son brillantes. Debemos rendirnos constantemente a la conciencia de grupo. Si es correcta, entonces no hay problema, y si está equivocada, cambiará.”

Muchos de nuestros miembros no conocen el papel que desempeña la Oficina de Servicio Mundial en mantener NA unida como organización. Bob recuerda que el año pasado se enteró de que la OSM tenía graves problemas económicos. “En cuando supe que Narcóticos Anónimos tenía problemas económicos, me dije: ‘Dios mío, ¿qué va a pasar con NA?’. Necesitamos que Narcóticos Anónimos siga exactamente igual en relación a la Oficina de Servicio Mundial. Si la oficina no existiera, ¿qué tendríamos? Caos y anarquía. Terminaríamos dividiéndonos y sería el fin de NA. Manteniendo la OSM, lo único que hacemos es protegernos.”

Ahora mismo se puede ir a cualquier parte del mundo y NA es básicamente lo mismo. Puede que se celebren o no los aniversarios con pasteles, que se cante el feliz cumpleaños o no, que haya luz eléctrica o velas, pero los Doce Pasos y las Doce Tradiciones dicen lo mismo —en diferentes idiomas—. “Y todo eso lo organiza la gente de la oficina. Ese su trabajo”, declara.

Continúa recordando cómo era NA a principios de los años setenta. “Cuando entré en NA, la confraternidad no tenía ninguna relevancia. Había unas veinte reuniones en total.”

¿Existía alguna Oficina de Servicio Mundial? “Había una oficina, pero en los primeros tiempos ni se sabía que existía. No había ningún servicio ni nada organizado. Los servicios mundiales eran algo muy vago. Sólo alguna gente participaba en ellos y nadie en la confraternidad sabía que hubiera algo que no fuera la reunión a la que asistían. La mayoría de los grupos usaban literatura de AA.” “

Cuando llegué, NA era como una sucursal de AA, un lugar para poder estar con otros adictos. No teníamos una filosofía propia; todo se basaba en la filosofía de AA. Casi todo el dinero que se recogía era para mantener la reunión. Éramos muy pobres. La única línea de teléfono era la de la tienda de Chuck S. Creo que después la trasladaron a su casa. La dirección de las reuniones se pasaba de boca en boca. Si uno no conocía a nadie que fuera a NA, no tenía manera de saber dónde se hacían las reuniones.”

“Cuando NA empezó a crecer, todo se basó en lo económico. Si no hubiera sido así, no tendríamos lo que tenemos. Ahora contamos con 22.000 reuniones y todo el mundo se queja. Yo me río y digo: ‘¿De qué se quejan?’ Bueno, dicen, gastan dinero en esto, gastan dinero en aquello. Muy bien, lo escucho, pero creo que se equivocan presentando ese panorama. ¿Cómo hemos hecho para tener 22.000 reuniones? ¿Y quién coordina todo esto? ¡La OSM!”

Hay algunos que afirman que la oficina es incompetente y que se podría trabajar mucho mejor. Acusan a los trabajadores especializados de “rapiñar el dinero de la confraternidad”, y señalan que todo se podría hacer mejor, más rápido y más barato. Bob ironiza sobre estos comentarios. “Seguramente querrían que todo el mundo trabajara por el salario mínimo, o por nada. El trabajo voluntario es muy bonito. El problema surge cuando hay un día de sol y hay que elegir entre ir a la playa o a la oficina a hacer paquetes de literatura; todos eligen ir a la playa. Siempre hay alguien que cree que puede hacerlo mejor. Pero he visto que con el dinero se han hecho más cosas positivas que negativas.”

“La oficina ha hecho su propia reflexión y cambiado mucho. No me parece que los cambios hayan sido negativos. Creo que estamos en un proceso de aprendizaje, ¿pero quién no lo está? La primera vez que entré en la oficina, era un local sin nadie [personal remunerado]. Solíamos ir como voluntarios una vez por semana a hacer paquetes de literatura. Pero después de trabajar cuarenta horas por semana para ganarnos la vida en otra parte. NA tiene muy pocos santos ricos que estén dispuestos a dedicar voluntariamente la cantidad de horas necesarias para mantener la oficina en marcha.”

“La OSM opera como cualquier otra empresa. Debe buscar constantemente formas de mejorar”, reconoce Bob. Funciona con los fondos de la confraternidad, y ese dinero se aporta porque suponemos que de alguna manera va a ayudar a algún adicto en alguna parte. “Creo que es algo que no deberíamos perder de vista, tanto si se trata de los servicios mundiales, como los del área o el grupo”, continúa Bob.

Hay algo de lo que no cabe duda: si NA va a seguir creciendo, sus miembros tienen que empezar a practicar el principio de la autofinanciación.

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Editorial

Es difícil creer que ya estemos publicando el segundo número del NA Way en su nuevo formato. Mientras escribo esto, atiendo llamadas de muchos de los que acaban de recibir el primer número. Aunque la respuesta ha sido abrumadoramente positiva y estoy encantada de que la revista signifique tanto para los miembros de NA, mi objetivo es que sea aun más significativa en los próximos números.

Como sucede con todo lo de NA, no lo podemos hacer solos. Para que el NA Way Magazine sea la revista internacional de la Confraternidad de NA, hace falta la participación de los miembros de todo el mundo. Queremos saber sobre tu recuperación, cómo haces servicio. Queremos opiniones sobre todas y cada una de las cuestiones que atañen a NA en su conjunto. Queremos fotos de los lugares de reuniones. Queremos ideas. Y también queremos un poco de ese maravilloso humor de NA así podemos reírnos... aunque sea de nosotros mismos.

Nuestra lista de destinatarios está aumentando mucho más de lo que esperábamos cuando empezamos a estudiar la idea de una publicación gratuita para los miembros de NA. En el último recuento, estábamos alrededor de las 29.000 direcciones. Que no haya lugar a dudas: estamos muy contentos de que esta revista llegue a tanta gente, pero el inesperado crecimiento nos plantea algunos problemas. Nuestro presupuesto no permite una expansión infinita de nuestra lista de destinatarios; así que de vez en cuando la recortaremos para eliminar a quienes no deseen seguir recibiendo la revista. Es posible que para el proceso de recorte se pida a los que quieran seguir recibiéndola que lo confirmen por escrito; así que estás avisado.

Éste quizá sea también un buen momento para mencionar asuntos pendientes. Todavía tenemos miles de ejemplares del antiguo NA Way. Los vendemos a US$ 1,00 cada uno si compras más de 31. Llama para solicitar un formulario de pedido o para preguntar qué números tenemos. Muchos están a punto de agotarse, así que date prisa.

Cindy T., editora

Cartas de nuestros lectores

Gracias a la CSM
Los miembros de nuestro grupo quieren dar las gracias por la decisión de mandarnos los próximos números de The NA Way gratis.

Nuestro pequeño grupo se siente muy agradecido de contar con un medio que nos ayude a participar en acontecimientos que afectan a los miembros y grupos de NA de todo el mundo. Nos gusta mucho la sensación de estar conectados con el resto de NA que nos brinda la revista y lamentaríamos quedarnos sin ella.

Por lo tanto, hemos decidido por votación que cada vez que nuestra tesorería lo permita, mandaremos lo que podamos para ayudar a que la revista siga publicándose. Esperamos poder mandar nuestra primera donación en diciembre.

Grupo “Otro día de libertad”

No, no somos una excepción
Hace poco, un amigo me mostró un editorial de la revista Grapevine de AA, que era casi una repetición exacta de algunos editoriales del NA Way del año pasado. Se mencionaba la disminución de suscriptores, un ruego para que cada lector suscribiera a alguien más, y una lista de razones por la cuales una revista sin publicidad no podía seguir haciendo equilibrios para sobrevivir sin otros ingresos.

Si la revista Grapevine no puede cubrir gastos con la gran cantidad de suscripciones que tiene (comparada con el NA Way antes del cambio de formato), entonces es evidente que la decisión que tomamos, no seguir perdiendo cada vez más dinero e ir cada vez peor, fue la correcta. Echaré de menos el viejo NA Way, pero me alegro de que como confraternidad tengamos la previsión y la fortaleza de no seguir perdiendo dinero en sentimentalismos.

Jeff S., Minnesota

En fin, ya hemos dejado atrás la nostalgia. Ahora en serio, lamentamos que AA tenga problemas y esperamos que encuentren soluciones. Por el momento, parece que el “negocio de la recuperación” no va muy bien que digamos. El efecto que este fenómeno adverso tiene sobre NA en su conjunto hace que debamos centrarnos en lo que en otras circunstancias sería una cuestión ajena a nuestras actividades. Editorial

La revista NA Way está abierta a las cartas de todos los lectores y lectoras. Las cartas al editor pueden responder a cualquier artículo que haya aparecido o sencillamente expresar un punto de vista sobre algún tema de interés de la Confraternidad de NA. No deben exceder las 250 palabras y nos reservamos el derecho de corregirlas. Todas las cartas deben llevar firma, una direccion válida y un número de teléfono. Se utilizará el nombre y la inicial del apellido como firma, a menos que se solicite que sea anónima.

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El siguiente artículo, escrito a finales de los años sesenta o principios de los setenta, es uno de los materiales hallados en los archivos que la OSM adquirió hace poco a los herederos de Jimmy K. El autor anónimo plantea soluciones que siguen vigentes casi treinta años más tarde.

Ayer y hoy

Apesar de los rumores, hechos y especulaciones que puedas haber oído últimamente, Narcóticos Anónimos está vivito y coleando. En realidad, a mí me parece que NA está mejor y creciendo más que nunca.

A esta altura, probablemente estarás pensando: “¿De dónde sale este muchacho? Debe ser un ingenuo o estar desinformado. ¿Acaso no sabe lo que está pasando?”

Bueno, quizás tengas razón. Tal vez sea un ingenuo porque decido vivir la vida lo más positivamente que pueda, en lugar de centrarme en lo negativo y asustarme como hacía antes. Es probable que esté desinformado o mal informado. Me he enterado y he leído que la OSM, la JCSM, la CSM y los comités de conferencia tienen problemas. Me he enterado que hay problemas regionales, problemas de área, problemas de grupo. Sé que hay problemas de estructura de servicio, problemas de unidad, problemas de productos, problemas con otros programas y problemas creados por miembros que se han ido por la tangente o se han quedado colgados con las personas, los lugares, las cosas o ellos mismos. Me he enterado de montones de problemas de aquí, de allá y de todas partes. Sin embargo, la mayor parte de lo que he oído es información de segunda, de tercera, de cuarta o de décima mano.

No estoy diciendo que no tengamos problemas o que lo que he oído sea sólo paranoia o producto de una imaginación febril. De hecho, creo que hasta es posible que la mayor parte de lo que he oído sea verdad y que haya un montón de problemas de los que ni siquiera seamos conscientes. Lo que estoy diciendo es que no veo esos problemas de la misma forma que alguna de la gente con la que he hablado últimamente. Estoy agradecido por nuestros problemas.

Cuando tenemos problemas en nuestra confraternidad, ya no me inquieto como antes. En realidad me preocupo más cuando todo parece marchar sobre ruedas. Mi gran preocupación por los problemas es que a menudo provocan pánico y no permiten a nuestros miembros (nuevos y viejos) ver la esperanza y la alegría de la recuperación.

Para mí, los problemas por lo general impulsan el crecimiento o lo acompañan. Soy adicto y los problemas parecen formar parte de la adicción. Cada vez que estoy en alguna situación con otro ser humano, automáticamente tengo un problema: mi incapacidad para tratar con los demás, aceptarlos, confiar en ellos y comunicarme. Veo estos mismos problemas dentro de nuestra confraternidad y servicios, pero también veo que crecen de la misma manera que crecemos como individuos: despacio y con muchos pasos en falso, pero creciendo al fin.

Cuando llegué a este programa había menos de veinte reuniones de NA en el mundo y quizá unos cien o doscientos miembros. Hoy en día tenemos unas veinte confraternidades locales de ese tamaño o más grandes. Cuando era nuevo, nuestra estructura de servicio consistía en dos o tres comités y alguien que tenía la literatura en el maletero del coche. Hoy hay literalmente cientos de comités que trabajan para mejorar nuestra confraternidad. No es de extrañar que parezca que haya tantos problemas; después de todo hemos crecido unas cien veces durante los últimos diez años. Las cosas son más grandes y más complicadas porque hay mucha más gente. La comunicación es mucho más difícil porque las tres cuartas partes de los miembros de NA no se ven ni comparten en reuniones diariamente, o al menos semanalmente. Muchas de las cosas que consideramos problemas a lo mejor son sólo síntomas de un fantástico crecimiento.

Hay algo más que me convence de que NA está vivito y coleando y que no tengo nada que temer sobre nuestra confraternidad: NA es un programa espiritual y en última instancia de índole muy personal; está formado por principios y personas. Los principios espirituales son indestructibles, y los ataques a los principios son inútiles. Narcóticos Anónimos es algo que cada uno lleva dentro. Si estamos limpios y vivimos de acuerdo a nuestros principios, Narcóticos Anónimos seguirá vivo y floreciente. No puede ser de otra manera; el éxito y el crecimiento de nuestro programa se basan en los principios que lo sostienen.


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Mi vida, mi responsabilidad

Siempre quise que alguien me cuidara. Era una expectativa razonable cuando era pequeña; pero cuando empecé a acercarme a una edad adulta , me puse a buscar formas para evitar tener que asumir la responsabilidad sobre mi propia vida.

Al mirar atrás, me cuesta comprender qué era lo que me asustaba tanto. Era bastante inteligente, tenía unas notas aceptables y padres con suficiente dinero como para pagarme una educación universitaria sin necesidad de trabajar. Sin embargo, también tenía un problema de drogas y una violenta antipatía a la idea de mantenerme a mí misma (aunque hasta que llegué a NA no había escuchado la frase expresada de esa manera).

Dejé la escuela secundaria con un expediente académico casi perfecto y me escapé de casa. No era la primera vez que lo hacía y sabía que si iba a casa de alguno de mis amigos o me quedaba en la ciudad, me encontrarían. Así que me marché lejos y me junté con otros “escapados” en las calles de Hollywood. Aunque no podía enfrentarme a la idea de ir a la universidad, no me daba miedo meterme en habitaciones con desconocidos mucho más fuertes que yo ni inyectarme directamente en las venas algo que provenía de personas a las que no había visto en mi vida. No me importaba tener que buscarme un lugar para dormir por la noche, aunque fuera detrás de un arbusto del parque. Tampoco me importaba robar o degradarme para conseguir dinero para comer.

No quería ningún compromiso ni responsabilidad convencional, aunque todas las formas que buscaba para evitarlos acababan por exigirme mucho más que lo me habría exigido conseguir un trabajo y cuidarme.

La ridícula idea que se me ocurrió en un momento dado lo demuestra claramente. Decidí que si tenía un hijo, podía cobrar de la Seguridad Social. Ja... creer que ahí no había compromiso ni responsabilidad alguna.

Naturalmente que tuve un despertar de lo más brusco, el precursor del despertar espiritual, pero aún no lo sabía. Salí del hospital con mi hijo, me fui a casa y empecé a vivir en ese tipo de infierno que sólo los adictos conocen. No hay nada comparable a ser pobre, estar completamente enganchada a las drogas y al mismo tiempo sentir ira y culpabilidad por la presencia de un bebé inocente. Mi vida era una pesadilla que consistía en dar vueltas todo el día para conseguir veinticinco dólares, darle a mi pobre niño la mínima atención necesaria para sobrevivir, sentirme asqueada y culpable mientras trataba de ocultar todo eso a mis padres (que generosamente me habían acogido a pesar de que mi vida era una afrenta a todas sus creencias).

Comencé a estar limpia cuando mi hijo cumplió nueve meses. La obsesión por consumir desapareció y jamás volvió. Dejé las drogas y me mantuve limpia, pero me llevó mucho, mucho tiempo empezar a comprender cómo aplicar el principio de mantenerme a mí misma.

Fui a una casa de recuperación y conseguí un trabajo. Ninguna de las dos cosas me resultó muy difícil. No me gustaban mucho las reglas de la casa, pero limpiar la bañera a una hora determinada en lugar de hacerlo cuando tenía ganas no era un precio muy alto por un techo y un entorno de apoyo al comienzo de mi recuperación. Ese empleo horrible tampoco era una gran responsabilidad. Iba, hacía un trabajo mecánico y volvía a casa. Una vez por semana me pagaban (casi lo mismo que había estado cobrando del Estado una vez por mes).

De modo que había captado la necesidad de mantenerme a mí misma pero de una manera superficial; las formas más sutiles de hacerlo estaban sencillamente fuera de mi alcance. No era consciente de lo que hacía... o lo que no hacía. De haberlo sido, habría tomado otras decisiones.

Así las cosas, tenía veinticinco años y no sabía quién era. Instintivamente me daba cuenta de iba a tener que trabajar mucho para descubrirlo. Tenía que ocuparme de una criatura, era demasiado vieja (creía) para volver a estudiar. Buscaba las diferencias entre mi situación y la de las demás. Me justificaba para evitar asumir la responsabilidad sobre mi vida. Las demás tenían dinero, yo no; tenían marido o pareja para compartir las responsabilidades domésticas, yo no; tenían carrera, yo no. Cuando intentaba juntarme con un grupo de mujeres después de una reunión, me sentía un auténtico bicho raro. Una hablaba de sus dificultades con los espantosos tejemanejes de su oficina y un jefe terrible, y se refería con tranquilidad a las abrumadoras (para mí) tareas que tenía. Otra explicaba los juegos que les inventaba a sus hijos para que estuvieran entretenidos mientras ella estudiaba. Una tercera intervenía para pedirnos que participáramos en un panel de HeI en la cárcel de mujeres de la comarca. ¿Cómo hacía la gente para aprender todo eso?, pensaba. Creía que tenía tan poco en común con esas mujeres como con otras especies. No conseguía imaginarme convertida jamás en algo parecido. Ni siquiera se daban cuenta de lo impresionantes que eran. Sencillamente era demasiado para mí.

Así que fui a buscar un camino más fácil. Encontré una madrina que parecía una mujer muy fuerte. Pensaba que estaría dispuesta a hacer algo más que apadrinarme; por ejemplo, tomar decisiones por mí sobre el trabajo, los amigos, la educación de mi hijo. También encontré un novio que estaba dispuesto a ocuparse de los aspectos de los cuales ella no se ocupaba; por ejemplo: mi peso, mis hábitos alimenticios.

Resultó que mi madrina sólo estaba dispuesta a ayudarme a trabajar los pasos para que yo pudiera encontrar mis propias respuestas. Así que dejé de llamarla y puse mi voluntad y mi vida al cuidado de mi novio. No tenía que hacer amigos porque él ya tenía bastantes para los dos. No tenía que encontrar un grupo que me gustara, me limitaba a ir al suyo. No tenía que decidir lo que me gustaba y lo que no, adoptaba su parecer. Tenía la vaga sensación de que no captaba muy bien la recuperación, pero aún estaba perdida en la oscuridad de la autoobsesión y el miedo a hacer nada para salir de allí.

Si esperan que les diga que un día me desperté y me transformé mágicamente en un miembro productivo de la sociedad, lamento desilusionarlos. Así no suceden las cosas en recuperación.

Sino que empiezan a mejorar poco a poco. Adquirí un poco de confianza en mí y respeto por mí misma yendo a trabajar todos los días, y, cuando se presentó la ocasión, solicité un empleo mejor, me lo dieron y avisé con tiempo a mi antiguo jefe. Me di cuenta de que podía ser como esas mujeres que tanto me impresionaban al principio de mi recuperación. Podía ocuparme de un trabajo mucho más difícil, que quizá no era realmente lo mío, pero era una posibilidad. El sólo hecho de darme cuenta de eso fue asombroso.

He aprendido mucho sobre mantenerme a mí misma apadrinando a otras mujeres. Cuando eligen relaciones emocionales autodestructivas para no asumir la responsabilidad sobre su propia vida, lo veo y puedo compartir con ellas porque a mí también me ha pasado.

Vivir la vida tal cual es, día a día durante años de recuperación, me ha enseñado que, en última instancia, mi recuperación es responsabilidad mía. Y asumir la responsabilidad al fin tiene recompensas maravillosas.

Por ejemplo, si tengo que hablar con mi madrina, es tarea mía llamarla hasta que la encuentre. Nunca he entendido por qué la gente se enfada cuando su padrino o madrina no le devuelve la llamada al cabo de cierto tiempo. Prefiero que mi recuperación no dependa del funcionamiento de un contestador automático o de que los hijos le avisen. Asumo esa responsabilidad como una parte de mantenerme a mí misma.

Si no me alcanza el dinero, es tarea mía gastar menos o encontrar una manera de ganar más. Si pido dinero prestado a mis padres, mi autoestima disminuye y encima me metro en más complicaciones de dinero.

Me falta mucho para aprender a mantenerme a mí misma en todos los aspectos de mi vida, pero estoy mucho mejor que antes. Los “regalitos” de los demás a los que he renunciado los he recuperado en respeto a mí misma.

Barbara G., California

Lo que nos enseñan las tradiciones sobre 
mantenernos a nosotros mismos en recuperación

Los adictos, como individuos, a menudo pasamos por alto los principios espirituales que contienen las tradiciones y creemos que sólo sirven para el grupo. Sin embargo, aplicar estos principios en la propia vida brinda la misma libertad al individuo que al grupo. Unos de los ejemplos se encuentra en la Séptima Tradición: “todo grupo debe mantenerse a sí mismo completamente, negándose a recibir contribuciones externas”.

El grupo aprende que “a pesar de las intenciones, todo tiene su precio. Tanto si el precio es en dinero, como en promesas, concesiones, agradecimientos especiales, respaldos o favores, sería demasiado alto para nosotros. [...] No pondremos en peligro nuestra libertad.” (Texto Básico, página 82.)

El grupo también aprende que la Séptima Tradición, también llamada “la tradición del dinero”, significa mucho más. Puede significar hablar bien del grupo y sus miembros para que el recién llegado no perciba desacuerdo en lugar de unidad; encontrar y conservar un lugar de reunión aseado y seguro; asegurar que nuestro comportamiento y lenguaje reflejen nuestra recuperación; preparar café y tener literatura; comprometerse con servicios de HeI, IP, literatura y otros; hacer servicio más allá del nivel del grupo para garantizar que se trasmita nuestro mensaje universalmente; o sencillamente ayudar al adicto que todavía sufre escuchándolo. Los grupos que practican estos principios mantienen su autonomía, conservan su integridad y llevan un mensaje de NA de esperanza y libertad. Como individuos adictos aprendemos que mantenernos a nosotros mismo significa asumir la responsabilidad de nuestro bienestar físico, mental y espiritual.

Para muchos, la dependencia era una forma de vida, y no cambió sin que reconociéramos el problema, fuésemos receptivos a nuevos valores y estuviéramos dispuestos a cambiar. Muchos llegamos a NA viviendo de la Seguridad Social, del subsidios de desempleo o de algún tipo de ayuda estatal con un derecho cuestionable a recibir la prestación. Aceptábamos apoyo de nuestros padres o seres queridos a cambio de sumisión y favores. Muchos no nos dábamos cuenta de estábamos llenos de sentimientos de inseguridad e incompetencia. Gastábamos el dinero del alquiler o de la comida en ropa, joyas, convenciones o viajes, y el resto del mes teníamos que pedir prestado, robar o tratar de pasar el bache. Una vez, cuando yo vivía de un subsidio estatal, le dejé una propina enorme a una camarera muy bonita para poder lucirme. Nunca olvidaré la reacción de mi padrino. Me ayudó a ver que trataba de compensar el hecho de sentirme poca cosa.

Aprender, a través del trabajo con mi padrino, a convertirme en una persona que se mantiene a sí misma, me enseñó la diferencia entre lo que quería y lo que necesitaba, entre la gratificación instantánea y los valores duraderos. Aprendí a elegir con sensatez en lugar de reaccionar impulsado por mi enfermedad. Fue difícil aprender a fijar límites para poder mantenerme a mí mismo. Sin embargo, la recompensa ha sido poder sentir confianza, serenidad, seguridad, esperanza en el futuro y que me libraba de mi enfermedad. Mentalmente, aprendí que era responsable de mis sentimientos. Fueron las cosas sencillas las que me ayudaron a desarrollar cierta confianza en mí mismo, como aprender a repetirme una y otra vez que “yo podía hacerlo”, que servía, y no buscar constantemente la aprobación de los demás. Con la aceptación de NA y de mi padrino, aprendí a aceptarme a mí mismo, ya no necesitaba violar constantemente los límites del respeto por mí mismo para que los demás me aceptaran. He eliminado completamente de mi vida a la gente que en el pasado ha explotado esta debilidad en beneficio propio. Me he despedido de las relaciones sentimentales abusivas.

Me enseñaron que mantenerme a mí mismo surgía de saber qué tipo de persona quería ser y qué tipo de relación con un poder superior tenía que establecer para convertirme en esa persona. Aspirar a practicar el principio de mantenerme a mí mismo me permitió mirar todas las religiones y formas de vida abiertamente y sin miedo. Elegir y cambiar mis criterios fue un proceso de crecimiento. Llegué a creer que para apoyarme a mí mismo tenía que apoyar a los demás. Una de las cosas más poderosas que aprendí para mejorar mi concepción espiritual fue hacer algo agradable por alguien sin que nadie lo supiera. Me resultó muy fácil hacer algo agradable por alguien... y muy difícil no contarlo.

La recompensa de practicar estos principios ha superado con creces mis expectativas. Creo que mantenerse a uno mismo espiritualmente no es arrogancia. Sino que es saber que puedo confiar en la paradoja de “conservar lo que tengo en la medida en que lo comparto” y que cuando tiendo la mano, Dios y NA me la tienden a mí.

Bob McK, Pennsylvania

Vivamos de acuerdo a 
nuestros principios

Esta mañana, al terminar la reunión de mi grupo habitual de gays y lesbianas de NA, siete de nosotros fuimos a almorzar. Me senté al lado de J. y lo felicité de nuevo por su medalla de diecisiete años de recuperación. Para mí, fue una agradable sorpresa que llevara tanto tiempo limpio. Después de todo, no hace mucho que viene a nuestro grupo.

Le pregunté si hacía poco tiempo que vivía por aquí y nos dijo que hacía muchos años, pero que sólo asistía a reuniones de AA. No hace mucho, sin embargo, había sentido la necesidad de ir a reuniones los domingos por la mañana y como AA no tenía ningún grupo gay ese día, le hablaron de nuestra reunión y decidió venir a ver cómo era. Desde entonces es miembro de NA.

Otro miembro, T., ha venido de Seatle para una entrevista para un trabajo de actor que ha deseado toda su vida. Lleva catorce años limpio. Nos dijo como diez veces lo contento que estaba de haber encontrado una reunión gay. J. y otros miembros quedaron para encontrarse esta semana con T. después de la entrevista final; para celebrarlo o para consolarlo.

Al menos tres de los siete son seropositivos. Bromearon sobre cómo les altera el apetito el montón de pastillas que toman cada día. Tener que recordar cuáles deben tomar antes de la comida y cuáles con el estómago lleno les complica algo tan sencillo como ir a comer por ahí después de una reunión. Todos nos reímos. S. habló de lo difícil que le resultaba concentrarse en la reunión por el malestar físico derivado del SIDA.

Lleno del cariño de la reunión de esta mañana y sorprendido por la profundidad de lo que compartimos durante el almuerzo, no puedo evitar sentirme consternado ante la abrumadora mayoría que votó en contra de la Moción 26 en la Conferencia de Servicio Mundial del año pasado.

La Moción 26 proponía que la Corporación de la Convención Mundial se ocupara de que hubiera salas disponibles para reuniones de necesidades comunes en la convenciones mundiales.

Nuestro Texto Básico y Funciona: cómo y por qué contienen muchas menciones a la fuerza que le da la diversidad a nuestra confraternidad. La rotunda derrota de la Moción 26 me indica que la gran mayoría de los miembros que participan en la creación de una conciencia de grupo no apoyan este principio. Valorar la diversidad de la boca para afuera es muy diferente que practicarla, ¿no?

El resultado de la votación de la CSM es más que confuso para mí. Por mucho que lo intento, no sé qué daño puede hacer a una convención mundial que se celebren reuniones de necesidades comunes.

Mi experiencia ha sido justamente lo contrario. Cuando vivía en Polonia, me tomé el ferry de Gdansk a Suecia para ir a la 10ª Convención y Conferencia Europea de NA en Estocolmo. Detrás de la mesa de inscripción, en un cartel grande que daba la bienvenida a los participantes, se anunciaba la hora y el lugar de la reunión para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de esa misma noche.

Fue la primera reunión para gays, lesbianas y bisexuales que se hizo en Suecia y para muchos europeos la primera a la que asistían. Era la primera vez que se sentían lo suficientemente seguros en una reunión de NA para compartir desde el fondo de su corazón. La reunión después de la reunión, celebrada fuera, bajo el sol de medianoche, fue inolvidable. No comprendo cómo algo así puede ser una amenaza para una convención mundial.

Mientras almorzaba con los miembros de mi grupo habitual, me entristeció darme cuenta de que pudieran considerarnos una amenaza para la unidad de NA. Tenemos montones de grupos que utilizan la “Declaración de claridad”, que afirma que es fundamental el empleo de cierto vocabulario para garantizar la identificación. Así que supongo que la identificación es algo bueno... a menos de que surja de un grupo de necesidades comunes.

Las reuniones de necesidades comunes proporcionan a los adictos la oportunidad de experimentar la recuperación de NA en un ambiente de seguridad e identificación. Como gay, me doy cuenta de que las reuniones de necesidades comunes son el único lugar en el que soy consciente de no ser “diferente”, porque son el único lugar en el que no lo soy.

Pretender que todas las reuniones resulten igualmente seguras a todos los adictos es, cuanto menos, absurdo. El principio espiritual de honestidad nos invita a reconocer que en nuestra confraternidad hay discriminación como en el resto de la sociedad. Mi grupo gay empezó a consecuencia de una “paliza antimaricones” en una reunión de NA que recibimos otro adicto y yo de un compañero al que acababan de darle su llavero de treinta días limpio. Estoy seguro de que todos están de acuerdo en que algo así no debería suceder en una reunión de NA. Pero la cruda realidad es que sucede.

El Boletín 18 de la Junta de Custodios de los Servicios Mundiales concluye así: “Parece que no hay nada en las Doce Tradiciones que impida a un grupo celebrar reuniones de intereses especiales (también llamadas de necesidades comunes), siempre y cuando el grupo no tenga otro requisito para admitir miembros que el deseo de dejar de consumir.”

Es más, uno de nuestros folletos informativos dirigido a los profesionales de la salud mental describe la variedad de reuniones que pueden encontrar sus pacientes: reuniones de oradores, de discusión de un tema, de preguntas y respuestas y de necesidades comunes.

Pero mejor que no traten de asistir a una de estas últimas en una convención mundial. Parece que el liderazgo de NA (los participantes de la conferencia) trata de algún modo de establecer una diferencia entre las reuniones de necesidades comunes y cualquier otro tipo de reunión.

Nos han dicho que no intentáramos cambiar NA, sino que dejáramos que NA nos cambiara a nosotros. Lo acepto. Terminaré mi período de servicio como coordinador de mi región. Seguiré asistiendo a mi grupo habitual y estaré allí para los recién llegados. Trataré de vivir la vida tal cual es, aceptando que NA ha decidido negar que las diferentes culturas dentro de nuestra confraternidad tienen diferentes necesidades.

Sin embargo, en el futuro centraré mi apoyo económico y mi capacidad de trabajo voluntario en organizaciones que no consideren a los gays y las lesbianas una amenaza, organizaciones que incluyan y celebren de verdad a la humanidad en todo su esplendor, organizaciones que no tengan miedo de dejarse guiar por sus propios principios espirituales.

Christopher E, Minnesota


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Servicio

Enfrentarse al desafío

Aesta altura ya no debe ser un secreto que los servicios mundiales de NA y la Oficina de Servicio Mundial pasaron un época difícil el año pasado. Disminuyeron las donaciones a la conferencia y las ventas de literatura, y, como consecuencia, lamentablemente hubo que reducir los servicios a la confraternidad. ¿Cómo fue que nos metimos en semejante lío?

¿Qué hacemos para salir? Para responder ambas preguntas, entrevistamos a Bob Stewart, recién nombrado gerente de comercialización de la Oficina de Servicio Mundial. Bob empezó a trabajar en la oficina en 1984 como coordinador de HeI. En 1986, se hizo cargo del Departamento de Expedición y de muchas de las tareas de producción. Ocupó el puesto de encargado de expedición y se desempeñó como coordinador de producción durante el período en que la OSM dejó de ser una operación familiar con un solo producto principal para convertirse en una organización internacional de servicio con unas existencias medias de US$ 1.000.000. De modo que Bob ha visto el ascenso y... lamentablemente, el descenso. Ha visto desde primera fila muchos de los acontecimientos que han repercutido profundamente en una organización que se enorgullece de su independencia.

Los acontecimientos que condujeron a la crisis tienen su origen en el aumento del control de los gastos médicos. En 1991 o 1992, la mayoría de los seguros médicos reestructuraron su política de ingresos prolongados para el tratamiento de adictos y pasaron a desintoxicaciones más breves. “Cuando sucedió aquello, nuestras ventas bajaron en picado”, recuerda Bob. Nos cuenta que durante esos meses de principios de los noventa, el personal se redujo por desgaste, más que por planificación, y los pocos empleados que quedaron empezaron a trabajar más. Al fin, algunas cosas sencillamente no se hacían. A veces no se respondía la correspondencia durante semanas y las actividades que hasta entonces habían sido las tareas de rutina de la OSM se dejaron de lado para atender el teléfono que sonaba en aquel momento u ocuparse de proyectos de la Conferencia de Servicio Mundial, como manuales o literatura nueva. “No hemos llegado tan abajo como entonces, pero nos acercamos bastante”, explica Bob.

Durante muchos años Hazelden fue nuestro mejor cliente, pero sus compras han disminuido casi un treinta y cinco por ciento durante los dos últimos años. Bob señala que es posible que esta disminución sea deliberada. “No hemos visto ningún memorándum interno que lo diga, pero todo parece indicar que han cambiado su enfoque.”

No es que dejen el negocio de los centros de tratamiento, pero están más interesados en materiales elaborados por ellos mismos. “Ganarán más dinero si venden su propia producción que los materiales de AA o los nuestros.” Cuando NA estableció la relación comercial con Hazelden, creía que esta organización distribuiría entre los adictos la literatura de recuperación de NA. Por lo tanto, acordamos hacer un descuento a Hazelden siempre y cuando vendiera el libro a los adictos al mismo precio que nosotros. Creíamos que Hazelden pondría nuestra literatura en manos de adictos a los que no podíamos llegar de otra manera.

¿Y por qué? ¿Por qué no podíamos llegar a esos adictos? Muchos veteranos de NA hace años que insisten en que tenemos que volver a practicar nuestro Duodécimo Paso y dejar de una vez que los centros de tratamiento lo hagan por nosotros. “Hoy en día, un Duodécimo Paso consiste en una camioneta de un centro de tratamiento que para en la puerta de una reunión”, dice Bob.

“Nuestro fallo está en que dejamos de hacerlo, en que no hacemos tanto trabajo de IP como podríamos o deberíamos. Hay que reconocerlo, si los servidores de información pública no allanan el camino con el personal de las instituciones, el trabajo de HeI y otros Duodécimos Pasos directos son imposibles. No hay nadie haciendo nada. No sé si por falta de fondos, de gente, de interés o lo que sea, nunca se ha hecho el esfuerzo consciente de decir: ‘Este es nuestro objetivo, este es nuestro plan de acción. Cumplámoslo’.”

Hay una falta de comprensión de toda la confraternidad en general sobre las razones por las cuales debemos dar unos pasos tan drásticos. Evidentemente Bob conoce muy bien la aversión de la confraternidad a cualquier cosa que suene a “promoción”. “A falta de un término mejor tenemos que usar ‘comercialización’. Pero no estamos vendiendo el programa, sino el producto.”

“Una de las razones por las cuales decidimos ir en busca del mercado de instituciones penitenciarias es que a los adictos les parece más aceptable. Esos adictos están encerrados en instituciones que ya compran nuestros libros a otras organizaciones; en realidad están comprando nuestros libros a otra gente. ¿Por qué no se los vendemos directamente nosotros?”

“Algunos miembros nos preguntan: ‘¿Cómo es posible que la oficina haga algo así, una campaña de comercialización de literatura de NA en instituciones penitenciarias?’ Sencillamente porque si no lo hacemos, no sobreviviremos”, predice Bob.

Además, la comercialización de nuestra literatura no entra en contradicción con las Doce Tradiciones. Nadie va a salir a la calle a buscar adictos para prometerle la recuperación si compra la literatura de NA. Tal como señala Bob: “Solamente estamos posibilitando que un adicto que ya está haciendo algún tipo de tratamiento pueda conseguir un libro”.

NA en su conjunto siempre ha estado dispuesta a adaptarse —dentro de los límites de las tradiciones— a las circunstancias del mundo exterior. En algunas comunidades de NA, está prohibido por la ley que los adictos se reúnan. En otras, NA no puede alquilar un local de reunión sin permiso gubernamental. La disminución de centros de tratamiento de ingresos prolongados y la necesidad de buscar nuevas formas de distribuir nuestra literatura son sólo dos nuevos desafíos a los que se enfrenta la confraternidad y estamos seguros que de podremos superarlos. v

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Recuperación entre rejas

por Craig R., coordinador del Comité de HeI de la CSM

¿Reuniones o grupos de NA en cárceles y correccionales... un fenómeno nuevo o viejo? Diría que las dos cosas. ¿Miembros de NA presos? Diría que sí. ¿Pueden convertirse en parte de nuestra estructura de servicio? Lo he visto y he visto además que funciona. ¿Deberíamos ayudar? No me pregunto si deberíamos, sino cómo hacerlo.

En algunas comunidades de NA hace muchos años que hay grupos en correccionales, mientras que en otras son algo completamente nuevo. Hay instituciones penitenciarias que no tienen reuniones de ningún tipo. Creo que en los próximos años empezaremos a ver cada vez más correccionales con grupos de NA. Y lo creo por varios factores. Primero, nuestros crecientes esfuerzos de IP y de HeI tendrán como resultado que los funcionarios de las cárceles empiecen a considerar NA como un recurso viable para los adictos que tienen a su cargo. Además, me resulta evidente que algunos adictos presos querrán más que el panel de HeI que podamos ofrecerles.

Si se aprueba The Institutional Group Guide [Guía del grupo institucional] (que se espera salga publicada en el Informe de la Agenda de la Conferencia 1998), tendremos una herramienta más para abrir y mantener grupos de NA en sitios como una cárcel. Imagínate que por alguna razón estás aislado del contacto habitual con otros miembros de NA. ¿Qué sería una de las mejores cosas que podrías tener? Una guía de cómo abrir un grupo. La idea de la “Guía del grupo institucional” surgió cuando pensamos que, aunque en algunas instituciones correccionales no hubiera ningún tipo de contacto personal con los miembros de NA del mundo exterior, los miembros que estaban dentro tenían derecho a la recuperación de NA.

Algunos miembros han expresado su preocupación de que en tales reuniones no se puedan respetar las Doce Tradiciones. Les inquieta especialmente un posible conflicto con la Tercera Tradición, por el hecho de que no se puede “entrar libremente” a una cárcel e ir a una reunión. Sin embargo, las restricciones de ingreso a una reunión en una institución, no impide que los adictos tengan derecho a ser miembros de NA si lo desean. Hay muchos casos en los que tenemos que respetar las reglas del sitio que alquilamos para reunirnos. Además, el miembro preso es libre de ir o no a las reuniones de su “comunidad”.

Otros miembros han expresado dudas sobre la Séptima Tradición porque esas reuniones en general no pagan alquiler y los miembros del grupo no contribuyen económicamente. Sin embargo, creo el espíritu de la autofinanciación va más allá de lo meramente económico. Los miembros de la cárcel mantienen su grupo organizando la reunión y ordenando el lugar.

¿Cómo podemos ayudar? Creo que todos ayudaríamos si tuviésemos un poco más de honestidad, receptividad y buena voluntad. No hay adictos de segunda clase, y una rama de nuestra confraternidad está creciendo entre rejas. Es tarea de NA garantizar que esa parte no esté separada del resto del árbol. He visto comités regionales y de área, comités de HeI y de IP trabajar juntos para cruzar la brecha que existe entre quienes se recuperan dentro y quienes se recuperan fuera. Siempre que les ha sido posible, han llevado experiencia, fortaleza, esperanza y literatura de NA para que los miembros presos sientan que también forman parte de nuestra confraternidad. Algunos de estos grupos hasta participan en el Comité de Servicios de Área por correo o mandando algún miembro de “fuera” para que los represente.

¿Qué piensas? Yo creo que NA es suficientemente grande, bondadoso y cariñoso para hacer el esfuerzo y ayudar a cumplir nuestro legado como confraternidad: que la recuperación esté tan disponible que ningún adicto, en ninguna parte, deba morir de los horrores de la adicción

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HeI… la agonía y el éxtasis

por Steve L., ex coordinador de HeI de la OSM

Al principio de mi recuperación, creía que el servicio de HeI, servicio “puro” directamente al adicto que aún sufre, era la mejor forma de servicio. Hoy, más de catorce años después, sigo creyendo que HeI es una forma de servicio maravillosa, pero me entristece lo que he visto en el intervalo. Me acuerdo de subir al coche de otro miembro, viajar a una cárcel del norte de California para llevar el mensaje y regresar casi siempre con alegría y satisfacción, con la sensación de haber cumplido en parte lo que dice el Duodécimo Paso. Había contraído esa fiebre tan contagiosa en los círculos de HeI.

Esa misma fiebre me impulsó a entrar en el servicio de HeI de área, regional y mundial. Nunca he sabido muy bien por qué me pidieron que hiciera servicio en todos esos niveles, pero creía en el viejo proverbio: cuando NA te lo pide, lo haces. Todos mis ahijados participaban, de una manera u otra, en el servicio de HeI; era una de mis “reglas”. Era consciente de que había mucha apatía e indiferencia en mi área para asumir y cumplir los compromisos de servicio, pero pensaba que a medida que creciéramos y maduráramos como confraternidad, esos problemas desaparecerían. Bueno, parece que estaba equivocado.

Tuve el enorme e increíble privilegio de trabajar durante un tiempo en la OSM como coordinador de HeI. Fue como un sueño hecho realidad. Soñaba con poder ayudar a que muchos más adictos encontraran la esperanza y recuperación que buscaban. Soñaba con poder ayudar a que los comités de HeI entraran en instituciones que nos habían considerado menos que humanos durante muchos años. Soñaba con ver a HeI ayudar a que los adictos asumieran la responsabilidad sobre su vida. Sueños elevados, sí, pero a nuestro alcance.

Un día, en mi época en la OSM, un organismo del Departamento Correccional de California se puso en contacto con nosotros. Este departamento tenía buenas relaciones con Alcohólicos Anónimos y quería iniciar una relación con nosotros. Fijamos una reunión con el director y su equipo, el coordinador del Comité de HeI de la CSM y yo en calidad de coordinador de HeI de la oficina. El director nos informó que aunque cada correccional de California era autónomo en cuanto a permitir el ingreso de grupos como NA en sus instalaciones, él podía mandar una carta administrativa pidiéndoles que, en la medida de lo posible, cooperaran con NA. Naturalmente que nos entusiasmó la oferta, pero no la aceptamos inmediatamente porque teníamos que hablar con todos los comités regionales de HeI de California

Dos semanas más tarde nos reunimos con representantes de todas las regiones de California y les explicamos la oportunidad que teníamos. Para resumir, han pasado siete años desde que perdimos esa ocasión. No tenemos la facilidad de acceso a esas instituciones que podríamos haber tenido, no porque ellos no estuvieran dispuestos a trabajar con nosotros, sino porque no había bastante gente dispuesta a hacer el servicio de HeI. Recuerdo con tristeza todas las veces que recibí llamadas de directores, educadores, psicólogos, etc., preguntándonos si podíamos hacer algo para garantizar que hubiera continuidad en los paneles de HeI en sus respectivas instituciones.

Ya no soy coordinador de HeI en la oficina, pero aún hago servicio de HeI siempre que me lo piden. Sigue siendo una de las formas de servicio más gratificantes que conozco, además de preparar el café en un grupo. Pero también me pregunto, cuando oigo que el tamaño de nuestra confraternidad se ha multiplicado por mil desde que yo empecé a ir a reuniones, ¿por qué tenemos tantos problemas para cumplir nuestros compromisos? ¿Por qué tenemos tantos problemas para responder a las necesidades de los adictos que no pueden ir a las reuniones habituales? ¿Por qué no acudimos y les hablamos de los milagros que nos han sucedido en recuperación? ¿Por qué?

Creo que si cada miembros de NA participara en un panel de HeI una vez por año, se resolverían nuestros problemas. Es poco pedir, un par horas al año, pero todas esas horas juntas dedicadas a HeI tendrían unos resultados que ni siquiera podemos llegar a imaginar.

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Casi todos los días recibimos un montón de preguntas sobre cuestiones técnicas y filosóficas con respecto a las convenciones de NA. En los siguientes números del NA Way publicaremos una serie de artículos sobre temas importantes que conciernen a nuestra confraternidad. Algunos tratarán cuestiones que tienen que ver con el mercado de los congresos y que plantearán un nuevo reto a nuestros comités de convenciones. Otros, se ocuparán de asuntos de orden filosófico sobre temas relacionados con las convenciones y que requieren un examen de nuestra conciencia colectiva. Esperamos que estos artículos resulten útiles y ayuden a tomar conciencia sobre cómo todo esto afecta a los comités de convenciones y a los miembros que asisten a ellas.

(Gran parte de los datos de este artículo se basan en las condiciones económicas de los Estados Unidos. Quizás se puedan aplicar a otros países.)

Rincón de convención

Aumentan las tarifas de los hoteles para las convenciones de NA
¡Atención a todos los adictos a las convenciones! Empezad a ahorrar... aumentan las tarifas de las habitaciones de hotel. ¿Tu convención se celebra en una ciudad en la que hay muchos congresos, en un lugar de vacaciones o en temporada turística alta? ¿Eres alguien a quien le gusta compartir su habitación con tres o más adictos? ¿En tu convención suele haber mucho café gratis? Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, según un estudio de la Asociación de Gestión de Congresos Profesionales, es muy posible que el precio de las habitaciones de hotel aumente hasta un veinticinco por ciento durante los próximos años.

El factor más importante para este aumento de tarifas es la robustez de la economía y, como consecuencia, el cambio de perfil del cliente de hotel. Como la economía ha mejorado durante los últimos cinco años, la industria hotelera ha visto un transformación significativa del tipo de clientes con los que opera. A principios de los noventa, los viajes individuales de vacaciones y de negocios eran escasos. Los hoteles necesitaban congresos y convenciones para salir adelante y ofrecían, a grupos grandes como NA, descuentos en los precios de las habitaciones, salones de reunión gratuitos, barra libre de café y otras ventajas.

Hoy en día, los individuos en viaje de negocios y las familias de vacaciones forman el grueso de los clientes de los hoteles y pagan entre un cincuenta y un cien por ciento más que las típicas tarifas de congresos o convenciones. Además, la tarifas de hotel 1997-1998 van a aumentar alrededor del treinta por ciento para los viajes de negocios y esparcimiento en contraposición al catorce por ciento para las convenciones. Estos aumentos corroboran hasta que punto la industria hotelera se beneficia de la buena economía, puesto que superan hasta cinco veces la tasa de inflación.

¿Pero qué significan todos estos porcentajes e información sobre los clientes de hotel para el miembro de NA? En síntesis, los hoteles en los que celebramos las convenciones tienen más clientes que los que pueden atender, así que ya no les resulta tan necesario competir por el negocio que les brindamos.

A pesar de este auge, no se han construido nuevos hoteles, por lo tanto no ha aumentado el número de habitaciones. De modo que en muchos lugares hay escasez de plazas disponibles. Los hoteles, para responder a la demanda de viajeros individuales que pagan más, ha reducido el número de habitaciones disponibles para congresos y convenciones. Como consecuencia, a los comités de convenciones cada vez le resulta más difícil y más caro asegurarse el número de habitaciones necesarias, especialmente en el caso de grandes convenciones (de más de 1.500 personas). Este desafío tendrá repercusiones sobre los comités de convenciones durante los próximos años. Las tarifas de hotel seguirán aumentando hasta el próximo siglo. El estado de la economía fomentará la existencia de viajeros dispuestos a pagar hasta el doble de las tarifas medias de una convención.

También hay algunos factores específicos en las convenciones de NA que repercutirán en un aumento de precios. Utilizamos gran cantidad de salones. Los hoteles calculan el espacio de reunión en función de las posibles ventas de comida y bebida, y del número de habitaciones que utiliza el grupo. Aunque proporcionamos ciertos ingresos al hotel en comida y bebida, la mayoría de las reuniones en los salones no deben estar ligadas a ningún tipo de beneficio para el hotel en comida ni bebida. Esto se complica aún más por el gran número de gente que llega a la convención, especialmente el sábado a la noche, y no reserva habitación en el hotel. Esta afluencia de público aumenta las necesidades de espacio sin ofrecer al hotel ningún ingreso extra. Los hoteles, para compensarlo, probablemente empezarán por aumentar los precios de las habitaciones.

En muchos casos, las habitaciones se comparten entre tres y cuatro miembros, lo que implica que se utilizan menos habitaciones. Los hoteles, en los congresos y convenciones, calculan en función de habitaciones individuales o dobles. Al mismo tiempo, muchos hoteles han reducido drásticamente el número de habitaciones dobles, lo que hace aún más difícil reservarlas para una convención. Algunos comités de convención creen que una de las maneras de limitar en parte el aumento consiste en negociar con el hotel un precio para habitaciones individuales o dobles, y otro, más alto, para habitaciones triples y cuádruples.

Por último, nuestros comités de convenciones piden muchas ventajas cuando negocian con los hoteles, sobre todo café y salones de reunión gratis. Conseguir estas ventajas nos permite mantener un precio de inscripción asequible. Durante los años ochenta y principios de los noventa, los hoteles estaban dispuestos a complacernos, pero ya no es así. Cada vez ofrecen menos ventajas gratis; y cuando lo hacen, el resultado es un aumento del precio de las habitaciones..

Los cambios en la industria hotelera seguirán planeando un desafío a nuestros comités de convenciones. Si queremos tener éxito con la industria hotelera, donde el “vendedor” (y no el cliente) es el rey... o la reina si prefieres, tendremos que aprender a planificar mejor. Cuanto más grande sea la convención, más flexibles y hábiles deben ser los negociadores. Desde el punto de vista individual, puede que nos haga falta más dinero para asistir a las celebraciones de recuperación con las que tantos de nosotros ya nos hemos encariñado.

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La experiencia de un grupo en información pública

por Jim G., miembro del Comité de IP de la CSM

El Texto Básico da a entender en todas sus páginas que no hay mejor arma para la recuperación que un adicto en recuperación. También dice que somos responsables de nosotros, de nuestros grupos y de la atmósfera de recuperación que haya en ellos. Todos sabemos lo que es sentirse bien después de pasar unos minutos demás con un recién llegado, de explicar el Primer Paso o de dar un abrazo para ayudar a alguien a librarse de las ataduras de la adicción activa. Nos sentimos bien con nuestra recuperación cuando nos dedicamos a escuchar o a compartir una experiencia con quienes quieren oírla.

Son algunas verdades básicas sobre la recuperación. Cuando la compartimos, de alguna manera nos entregamos de una forma saludable y productiva. ¿Cómo se pueden aplicar estas verdades en el servicio de IP? Voy a compartir la experiencia que tuvo un grupo de nuestra región.

Era un grupo pequeño de un lugar alejado. El grupo iba bien, tenía sus puerta abiertas, ofrecía literatura y hospitalidad y hacía reuniones de acuerdo al formato de NA. Disfrutaba de los frutos de su labor, tenía una buena respuesta de la gente que asistía a la reunión y creía que había un ambiente de recuperación seguro, guiado por nuestros principios, como el que suele haber en nuestras reuniones. Pero debido a su ubicación geográfica y a la limitación de recursos con los que el área debía trabajar, el grupo no tenía mucho apoyo. Los esfuerzos de IP del área se limitaban a mantener la lista de reuniones al día.

A muchos nos llega un momento en que lo que hacemos ya no nos basta. Parece como si nos faltara algo, pero no sabemos qué es. Si llevas algún tiempo en recuperación, probablemente conocerás esa sensación. Es como un vacío. En el Texto Básico hay una referencia a eso, dice que en determinado momento deseamos hacer más porque queremos más de lo que NA tiene para ofrecernos.

¿Qué podemos hacer?
Una noche, en una reunión de trabajo del grupo, alguien sacó el tema de IP y de los servicios que ofrecía el comité de IP del área. Después de que la mayoría comentara y compartiera su experiencia, la conversación empezó a girar en torno a la pregunta “¿qué podemos hacer?”. Alguien sugirió que todos pensaran durante un tiempo en ello, rezaran, hablaran con sus padrinos y amigos, y volvieran con ideas de lo que se podía hacer para que la gente de ese pequeño pueblo se enterara de la existencia del grupo y supiera que la recuperación, tal como la entendemos en NA, estaba al alcance de todos. En aquel momento ya se había iniciado un proceso en el corazón y el espíritu de unos pocos miembros que, en última instancia, ayudaría a que la comunidad conociera al grupo.

¿Qué se nos ocurrió hacer?
Hablamos y pensamos en muchas cosas que podíamos hacer. Se nos ocurrió hacer presentaciones, poner una valla publicitaria, imprimir y distribuir carteles, pedir y gestionar nuestro propio teléfono de ayuda, y muchas otras posibilidades intermedias. Nos entusiasmaba la idea de que llegase más gente a nuestro grupo y se beneficiase de las cosas que NA tenía para ofrecer. Por suerte, antes de que nos lanzáramos y enloqueciéramos, alguien del grupo nos recordó lo que costaba y los recursos humanos que necesitábamos para poner en marcha algunos de los proyectos de los que habíamos hablado. Así que...

¿Qué hicimos?
Después de considerar todos nuestros recursos, tanto humanos como económicos, coincidimos en que podíamos poner un anuncio en el periódico local para informar sobre la existencia del grupo. Era barato, sencillo y no exigía grandes recursos para poner el proyecto en marcha. Vimos que por una cantidad de dinero razonable, podíamos informar a nuestra comunidad acerca de nuestro grupo y además servir de vínculo con el CSA para la gente que quisiera informarse de otras reuniones en los pueblos vecinos. Después de llamar a los periódicos y enterarnos de los detalles específicos, cantidad de palabras, tamaño, etc., nos pusimos de acuerdo en que lo mejor era un mensaje sencillo que se limitara a informar a la comunidad de nuestra existencia. Y esto fue lo que pusimos:

¿Problemas de drogas?
¡Podemos ayudarte!
Reunión de NA
“Estamos aquí”
Miércoles a las 20:00 hs
Fellowship Hall
First Church, West Maple Street

¡Ahí lo teníamos publicado, con todo su esplendor! Todos estábamos muy entusiasmados de ver nuestro pequeño anuncio en el periódico. En realidad, la primera semana todos llevamos ejemplares del periódico a la reunión y estábamos encantados de nuestro pequeño esfuerzo de IP. Pensábamos que si alguien leía el anuncio, venía a nuestra reunión y empezaba el proceso de recuperación nuestro trabajo habría valido la pena.

¿Cómo nos sentimos?
Unos días después de la aparición del anuncio, llegó un adicto a la reunión y empezó a recuperarse. Nuestro Texto Básico dice que por muy pequeño que sea nuestro esfuerzo, si ayuda a otro adicto a mantenerse limpio día a día, vale la pena. Para eso son todos nuestros servicios: para llevar el mensaje de que existimos y estamos al alcance del adicto que todavía sufre.

Aunque nos hubieran atado a unas sillas clavadas en el suelo, no habrían podido hacernos bajar del éxtasis natural que surge cuando, como grupo, actuamos desinteresadamente. No hay palabras en ningún idioma para describir la sensación de libertad y buena voluntad cuando tendemos la mano, nos acercamos a la vida de los adictos que aún sufren y los acompañamos hasta el umbral de la libertad que para todos nosotros empezó en Narcóticos Anónimos.

Sólo por hoy, mantendremos nuestro pequeño anuncio en el periódico y confiamos en que Dios, tal como lo concebimos, seguirá señalando al adicto que todavía sufre la pequeña llama de esperanza que brilla en nuestro periódico local. Por nuestra experiencia y por el espíritu bondadoso que encontramos en las reuniones de NA, estamos eternamente agradecidos.

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¿Metropolitano o no metropolitano?

por Lib E., coordinador del Comité de Procedimientos de la CSM

Durante la Conferencia de Servicio Mundial 1997, los participantes con derecho a voto aprobaron A Guide to Local Service in Narcotics Anonymous [Guía de los servicios locales de Narcóticos Anónimos]. Es el primer manual de servicio (del tamaño de un libro) que se ocupa de los servicios locales y está basado en los Doce Conceptos y las Doce Tradiciones.

Como consecuencia de la aprobación de la GSL, los grupos, las áreas y las regiones se harán este tipo de preguntas:

Quizá, si organizamos un taller sobre la GSL en nuestra comunidad de NA, podamos responder a estas preguntas. Puede que un inventario de área o regional nos ayude a valorar la eficiencia de un comité de servicio para cumplir con su propósito primordial. Un inventario también puede contribuir a que identifiquemos las necesidades del área o la región así como a establecer sus prioridades.

Muchas comunidades de NA de grandes ciudades creen que la primera pregunta que deben responder es si organizan o no servicios metropolitanos tal como se indica en la GSL. Espero que la experiencia de NA en Sydney, Australia, ayude a otras comunidades a responder la pregunta: ¿Metropolitano o no metropolitano?

Hace dieciocho años que Sydney tiene reuniones de NA. La ciudad está dividida en cuatro comités de servicio de área: Norte, Sur, Este y Oeste. Todas las áreas juntas tienen más de ochenta reuniones por semana. En el transcurso de los años hemos tenido muchas dificultades para mantener los servicios básicos y reducir el número de servicios que se superponen. La GSL nos dice que una comunidad de NA “puede organizar sus servicios de la forma en que crea conveniente”.

Hace aproximadamente cuatro años, los RSA (que ahora se llaman miembros del comité regional) de las cuatro áreas de Sydney y otros miembros interesados se reunieron para hablar de un nuevo modelo de servicio que:

Después de esa reunión se les pidió a los grupos de las áreas de Sydney que votaran las siguientes opciones: Tras rigurosas discusiones, los grupos de las cuatro áreas votaron formar un comité de servicios metropolitano. La GSL señala que “los comités de servicios metropolitanos generalmente se forman en ciudades grandes con más de un CSA”.

El Comité de Servicios Metropolitano de Sydney se reúne regularmente desde que se ha formado. La creación de este comité ha permitido que haya un foro en el que la confraternidad pueda supervisar los aspectos económicos de la convención anual de las cuatro áreas, las listas de reuniones y la línea de teléfono.

El CSM también coordina los servicios de HeI y de IP de toda la ciudad. Se reúne mensualmente y asisten los miembros de su comité administrativo, representantes de las cuatro áreas, representantes de los comités de HeI y de IP y el coordinador de la convención.

Dos veces al año, los cuatro CSA y otros participantes se reúnen en el mismo local para tratar por separado las cuestiones de cada una de las áreas. Después, se juntan todos y celebran una reunión metropolitana. Es una oportunidad maravillosa de que los adictos que participan en el servicio de área se reúnan y discutan cuestiones comunes. Ver a tantos adictos en la misma sala hablar de cuestiones relativas al servicio local es también una experiencia muy positiva.

Cada área, una vez cubiertos sus gastos, pasa los fondos al CSM. De este modo se garantiza la coordinación y mantenimiento de los servicios que hacen falta. El CSM paga el teléfono, las listas de direcciones de reuniones, la parte proporcional de los gastos regionales y proporciona los fondos iniciales para la convención anual. El CSM hace las donaciones al CSR en nombre de las cuatro áreas (es un poco diferente del diagrama de circulación de fondos que se ve en la página 88 de la GSL).

Y hasta ahora, ¿va bien?
El CSM ha sido un factor de unión en la confraternidad de Sydney. Ayuda a que haya suficientes adictos para brindar los servicios básicos que garanticen que el mensaje de recuperación se lleve por toda la ciudad. Otro resultado interesante es el efecto que ha tenido el CSM sobre los RSG. Algunos manifiestan que no sólo han aprendido mucho participando en el CSM, sino que esa participación les ha resultado de gran ayuda en su recuperación personal.

Los miembros del comité regional también han tenido la oportunidad de trabajar juntos antes de asistir a las reuniones del CSR. Se apoyan mutuamente durante las reuniones y tienen una mayor comprensión de las cuestiones que afectan a las áreas de Sydney. El CSM es un foro para tratar los asuntos de Sydney a nivel local, con lo cual se reduce el tiempo que se dedicaba a estas cuestiones en las reuniones regionales. En el pasado, las discusiones sobre asuntos relacionados con Sydney (a expensas del resto de la región) eran un problema. Los miembros del comité regional de toda Australia se quejaban mucho de que el CSR se centraba demasiado en Sydney. Es posible que el hecho de que la reunión del CSR tuviera lugar en Sydney contribuyera al problema.

El Comité de Procedimientos de la CSM planea un serie de artículos sobre de qué forma se está implementado la GSL en diversas comunidades de NA. Por favor, escríbenos y dinos cómo funciona la GSL en tu comunidad, así los miembros de toda la confraternidad mundial pueden aprender de otra experiencia. Dirige la correspondencia al WSC Policy Committee, a la dirección postal de la Oficina de Servicio Mundial.

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Imagínatelo

¿Has salido alguna vez de tu área y visitado una reunión de NA? Los carteles en las paredes, el sitio de la cafetera, las mesas, las sillas, la literatura... todo contribuye a crear un clima de recuperación. ¡Y tú que creías que las reuniones de NA sólo se hacían en los sótanos de las iglesias!

Esta es la primera de una serie de fotos que iremos publicando del lugar en el que se reúne tu grupo habitual. No publicaremos ninguna en la que pueda identificarse a miembros de NA. Dinos el nombre de tu grupo, dónde se reúne, ciudad, estado y país. Manda las fotos a The NA Way Magazine, PO Box 9999, Van Nuys, CA 91409, USA.

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Cesión de derechos de autor

Esta cesión de derechos firmada debe adjuntarse a todos los artículos que se envíen.

Por la presente autorizo a World Service Office, The NA Way Magazine, sus sucesores, cesionarios y quienes actúen en su nombre a publicar el material original que se adjunta, titulado:

Acepto que este material pueda corregirse y publicarse en otras revistas de la confraternidad de NA. Otorgo esta autorización con plena capacidad legal y por la presente eximo a World Service Office y NA Way Magazine de toda responsabilidad hacia mí, mis sucesores y cesionarios.

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NUEVOS PRODUCTOS DE LA OSM

NUEVOS PRODUCTOS

Folletos en manipuri
IP#1

Item #MP-3101

IP#7

Item #MP-3107

IP#16

Item #MP-3116

Precio US$0,20
Pedidos de más de 100 ejemplares, US$0,18

Guía introductoria en sueco
En inledande guide till Anonyma Narkomaner
Item #SW-1200 Precio US$,60

en sueco IP #6
Tillfrisknande och återfall
Item #SW-3106 Precio US$0,20
Pedidos de más de 100 ejemplares, US$0,18
 

Line-Numbered Large Print Basic Text
(disponible sólo en inglés)
Este Texto Básico, destinado especialmente a nuestros miembros con dificultades
de lectura, tiene un tipo de letra grande y las líneas están numeradas.
Item #LN-1101 Precio US$9,25

Folletos en turco

IP#1
Kim, Ne, Nasil ve Neden
Item #TU-3101

IP#9
ProgramýYaþamak
Item #TU-3109

IP#16
Yenigelen Ýçin
Item #TU-3116

IP#19
Kendini Kabullenmek
Item #TU-3119

Precio US$0,20
Pedidos de más de 100 ejemplares, US$0,18

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