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Índice


La revista NA Way se publica en inglés, francés, alemán, portugués y español y pertenece a los miembros de Narcóticos Anónimos. Su misión, por lo tanto, es brindar información de recuperación y servicio a todos los miembros, así como entretenimiento relacionado con la recuperación, lo que incluye desde cuestiones de actualidad a acontecimientos de importancia para cada uno de nuestros miembros de todo el mundo. El equipo editorial, para respetar esta misión, intenta preparar una revista abierta a artículos escritos por miembros de todo el mundo y brindar información sobre temas de servicio y convenciones. Pero sobre todo, esta publicación está dedicada a celebrar nuestro mensaje de recuperación: “que un adicto, cualquier adicto, pude dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y descubrir una nueva forma de vida”.

“Manual de instrucciones” 
de la revista NA Way

La revista NA Way es una publicación amplia para servir a los miembros de NA. Además de los informes de rutina de los servicios mundiales, el contenido va de las experiencias de recuperación personal a los artículos de opinión sobre temas de interés de NA, pasando por piezas de humor y nostalgia sobre la experiencia de recuperación. Buscamos un espíritu de unidad y respeto mutuo, y no esquivamos la polémica si se ofrece una solución constructiva. Aceptamos artículos en los mismos idiomas en que publicamos la revista: inglés, francés, alemán, portugués y español.

Todos los manuscritos están sujetos a un proceso de revisión y edición y deben acompañarse de una cesión de derechos firmada.

Los criterios para las diferentes secciones de la revista son los siguientes:

Artículos de opinión
Incluye desde informes sobre temas o acontecimientos actuales de NA hasta trabajos bien documentados sobre los comienzos de NA en un área, región o país. Por favor, envíen primero una solicitud. Tamaño máximo: 2.500 palabras.

Compartir
Experiencias personales de recuperación, entre 500 y 2.000 palabras.

Parábolas
Se trata de trabajos de ficción en los que el autor ilustra un principio espiritual o algún tipo de lección relacionada con la recuperación. Tamaño máximo: 1.500 palabras.

Humor y “Últimas risas”
“Últimas risas” es un boletín de NA de recortes (que incluye material de la revista NA Way), fallos de lectura de la literatura de NA oídos en acontecimientos de nuestra confraternidad, etc. Otros artículos de humor pueden ser una lista de “los diez principales”, una parodia sobre la literatura de NA, un cuestionario de respuestas múltiples, etc. Tamaño máximo: 1.000 palabras.


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¡Prepárate para San José!

En la 27ª CMNA de septiembre se espera 
la reunión de NA más grande de su historia

Este año, cuando la temporada veraniega se acerque a su fin, miles de adictos empezarán a llegar a California del Norte.

¿Será un revival de los años sesenta? ¿Una reunión de «paz y amor» en verano? No, pero no anda muy lejos. ¡Es la Vigésimo Séptima Convención Mundial de Narcóticos Anónimos!

Hasta 1996, la convención mundial era anual, ahora es un acontecimiento bienal, o sea, se celebra sólo cada dos años. Quizás por eso, los miembros la esperan con más entusiasmo que nunca.

Las inscripciones empezaron a inundar la Oficina de Servicio Mundial pocas horas después de que el folleto se distribuyera a la confraternidad. El ritmo de preinscripciones es un veinte por ciento más alto que para la 24ª Convención Mundial de 1994 de Baltimore, Maryland, que, hasta la fecha, ha sido la más grande de la historia, con 10.597 inscripciones pagadas y aproximadamente 2.400 recién llegados. Esperamos que la asistencia a la convención de San José supere ampliamente estas cifras. El lema, «Nuestra diversidad es nuestra fuerza», se verá reflejado en la amplia variedad de adictos que asistan.

Para quienes ya han estado en una convención mundial, no hace falta explicaciones. Pero hasta los asistentes más veteranos se sorprenderán de la convención de San José. Suponemos que la reunión principal del sábado por la noche, que se celebrará en el Estadio de San José, será la más grande de la historia de Narcóticos Anónimos. Imagínate más de 20.000 adictos en un estadio de hockey. Si la euforia de la cuenta atrás no te hace llorar, el minuto de silencio seguido de la oración de clausura seguro que lo conseguirá.
En la celebración del Día de Unidad Mundial volverán a participar telefónicamente en directo comunidades de NA de todo el mundo. Dichas comunidades podrán escuchar la reunión del sábado a la noche de principio a fin y de este modo compartir la convención mundial desde lejos. La celebración también incluye una «mega Séptima Tradición». Los fondos recaudados irán directamente a los servicios mundiales para ayudar a llevar el mensaje alrededor del mundo.

San José es la undécima ciudad de Estados Unidos, lo que hace que se piense en una gran ciudad. En cuando a población, lo es, pero con respecto a su ambiente, San José parece un pueblo pequeño.
Es más grande...
también debería ser mejor
Hasta 1992 cabíamos cómodamente en dos o tres hoteles grandes y podíamos celebrar las reuniones principales en uno de los salones del hotel. A veces hasta podíamos servir una cena el sábado por la noche mientras se celebraba la reunión principal de orador.

A medida que fue aumentando la asistencia, trasladamos las reuniones principales a centros de congresos. A pesar del negocio que representaba, la organización necesaria para servir una cena (comestible o no) a varios miles de personas sencillamente superaba la capacidad de la mayoría de las empresas de servicios de comidas.

Crecimos hasta el punto de ocupar edificios enteros en todos los hoteles de los alrededores. Vimos que hasta los salones más grandes de algunos centros de congresos ya no tenían suficiente espacio para albergar nuestra reunión principal. Empezamos a utilizar estadios enormes y a olvidarnos de los banquetes. ¡Ninguna empresa de catering en su sano juicio intentaría servir ni un puñado de cacahuetes a semejante multitud!

Nos habíamos convertido en una confraternidad capaz de consumir US$ 50.000 de cafés y cortados, US$ 17.000 de golosinas a granel, US$ 12.000 de limonada y pasteles, y sumémosle a eso las provisiones y los ingresos de todos los restaurantes del lugar.

La reunión de Baltimore marcó un cambio significativo en lo que la convención mundial representa para la confraternidad. Antes de Baltimore, mucha gente decía que la convención mundial se estaba convirtiendo en una especie de convención regional gigante, o que las convenciones regionales empezaban a ser mini convenciones mundiales. Por lo tanto, los organizadores creyeron que la convención mundial debía ser una celebración especial de nuestra recuperación y una demostración de nuestra unidad como confraternidad, que debía tener elementos únicos. Así que la planificación empezó a orientarse hacia esos objetivos.

En primer lugar, y sobre todo, los organizadores se centraron en las reuniones de recuperación y trataron de añadir algo especial a la tradicional combinación de reuniones centrales de oradores cada noche y talleres durante el día. Una de las novedades es celebrar la reunión final el domingo por la mañana, con oradores de distintas partes del mundo. Poco después de la Celebración del Día de Unidad Mundial del sábado por la noche, en la que asistentes de más de treinta países se pondrán de pie y se darán a conocer, los oradores confirmarán el hecho de que la recuperación en NA trasciende las fronteras geográficas y culturales.

La definición de «taller» también se ha ampliado para que incluya cuestiones relacionadas con el servicio y temas que impliquen un reto para nuestra confraternidad, como los tratados en otras ocasiones: SIDA y VIH, prejuicios, cómo define abstinencia nuestra confraternidad. En el momento de escribir este artículo, el programa con los temas de los talleres de la 27ª CMNA aún no se ha terminado de preparar, pero sin duda éstos girarán en torno a los grandes desafíos a los que se enfrenta hoy en día NA.

La OSM volverá a estar presente, como en la 26ª CMNA de Saint Louis, en que debutó. Los miembros de NA podrán visitar esta oficina móvil, registrar o actualizar la información de sus respectivos grupos y comités de servicio. También habrá ejemplares del NA Way y podrán suscribirse gratuitamente a cualquiera de sus ediciones en diferentes idiomas.

La OSM está muy entusiasmada de presentar este año un archivo histórico que incluirá parte del material adquirido a los herederos de Jimmy K. (escritos originales de los primeros miembros de NA, actas de las reuniones de trabajo, información general de cómo se fundó la confraternidad y hasta algunas fotos de los primeros lugares de reunión). La OSM también presentará un libro ilustrado de gran formato, de unas 100 páginas en color, Miracles Happen: The Birth of Narcotics Anonimous in Words and Pictures [Suceden milagros: el nacimiento de Narcóticos Anónimos en palábras e imágenes].

Y hay más…
Ya incluso antes de Baltimore, los organizadores habían preparado actividades diversas y apropiadas para la convención mundial. En la 17ª CMNA de Nueva Orleans, entre los platos fuertes hubo un desfile de carnaval, un baile de disfraces y un paseo en barco por el río Mississippi. En la 23ª CMNA de Chicago, Illinois, hubo un concierto de blues y actuaciones de la Second City Comedy Troupe.

La 27ª CMNA continuará esta trayectoria con el baile inaugural del jueves por la noche al compás de la música de los 70. Habrá una tienda de disfraces en el lugar para alquilar todo tipo de trapos de la época: zapatos de plataforma, pantalones acampanados, prendas de piliéster... El maestro de ceremonias será Kuris Blow y actuaran divas disco como Gloria Gaynor, Evelyn «Champagne» King, Thelma Houston y Kathy Sledge.

El show comedia del viernes estará encabezado por Craig Shoemaker, alias «El Maestro del Amor», que aparece regularmente en televisión y, desde su actuación en la 26ª CMNA, ha ganado el premio American Comedy para cómicos de micrófono. En la convención de Saint Louis tuvo un éxito clamoroso y estamos seguro de que esta vez será recibido con la misma calurosa acogida.

La mañana del sábado empezará con la nota tranquila del desayuno con jazz en el que intervendrá Larry Coryell y una banda de talentosos músicos. La noche del sábado promete ser un acontecimiento único e íntimo con el concierto del legendario guitarrista Eric Clapton, fundador de los mundialmente famosos grupos Cream, Derek and the Dominoes, Blind Faith, y con una brillante carrera como solista, por no mencionar su doble presencia en el Rock and Roll Hall of Fame.

Además de estos espectáculos con entrada aparte, hay muchas actividades incluidas en el precio de la inscripción. Un baile cada noche de convención, algunos con música en vivo y otros con DJ. Una vez más, abriremos la cafetería por las noches. El jueves actuará Marty Balin, cantante y fundador de Jefferson Airplane y Jefferson Starship, y el viernes, Chuck Negron, cantante de Three Dog Night. El espectáculo de la cafetería para la noche del sábado todavía no está decidido, pero sin duda intervendrá algún famoso artista nacional. Para la cena del viernes habrá un Festival de Salsa, con comida y música latina.

Otras atracciones
La Corporación de la Convención Mundial ha negociado un treinta por ciento de descuento para asistir al Parque Temático Paramount’s Great America. Los precios con descuento son de US$ 21,50 para adultos y de US$ 16,50 para niños de hasta 6 años. ¡Lleva a tu familia y pásatelo en grande!

También puedes aprovechar tu viaje a California del Norte para estar unos días más con uno de los paquetes de viaje pre o pos convención para San Francisco o Monterey.

En la ciudad de San José, coincidiendo con nuestra convención, se celebrará el «Talent in Tapestry Festival» uno de los festivales de artes y artesanías más grandes de los Estados Unidos, a los que suelen asistir más de 100.000 personas. Hay actuaciones musicales durante todo el sábado y el domingo y comida regional de todo el mundo. Es otra posibilidad de entretenimiento para los asistentes a la convención.

Es tu convención mundial
Tanto si decides ocupar cada segundo con diversión y recuperación, y asistir a todas y cada una de las actividades, o si prefieres seguir el auténtico ritmo californiano, que es bastante relajado, esperamos que la convención mundial sea una experiencia inolvidable para todos.

No te quepa la menor duda: prácticamente nos apoderaremos de la ciudad de San José. La 27ª CMNA será uno de los mayores acontecimientos celebrados en el lugar, nuestra presencia será una oportunidad de oro para la vida comercial local. Mucha gente que de otra forma a lo mejor jamás hubiera oído el nombre de Narcóticos Anónimos tendrá la ocasión de conocernos y ver la calidad de nuestra vida y nuestra recuperación colectiva.

¿Te parece algo como para perderse?


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Editorial

Nos se nos ha escapado que la base de datos de la OSM a menudo es blanco de muchos chistes en nuestra confraternidad.

Aunque por supuesto no nos molesta que de vez en cuando se rían de nosotros, todos podríamos beneficiarnos de la base de datos si nos la tomáramos en serio.

Cambios de dirección: Nuestra confraternidad está compuesta por un montón de gente muy movediza. Parece que muchos nos mudamos con la misma frecuencia que nos cambiamos de calcetines. Bromas aparte, por favor, avísanos cuando te mudes. Si también haces el cambio de domicilio en tu oficina de correos puede que hasta recibas tu correspondencia. Por favor, cuando nos avises, mándanos tu nombre completo y la dirección antigua y nueva.

Apellidos: Veamos... ¿cuántas Susanas hay en NA? Según nuestra base de datos, unas 150. Hasta sabemos los apellidos de algunas. Por favor, anonimato no significa que en NA hay que mantener el apellido en secreto. La correspondencia la mandamos en sobres marrones sin membrete.

Suscripciones de los grupos: Los individuos pueden recibir el NA Way si lo solicitan. Los grupos tienen que estar registrados. Alguna gente piensa que no es justo. Lo sentimos, pero es así como tiene que ser, sino nuestra base de datos estaría llena de información repetida y cada vez que tuviéramos que buscar un grupo sería muy complicado. ¿No sabes si tu grupo está o no registrado? Si no ha recibido el NA Way es probable que no lo esté o no tenga su dirección puesta al día. Por lo general, sugerimos a los grupos que usen los apartados postales o las casillas de correo de las áreas para recibir correspondencia, porque suelen ser direcciones más estables. Ponte en contacto con la OSM, extensión 771, para pedir un formulario de inscripción o actualización del grupo. También lo puedes bajar de Internet en el sitio de la OSM: http://www.wsoinc.com

Tiempo de espera: Has pedido el NA Way pero han pasado cuatro meses y sigues sin recibirlo. ¿Se nos habrá traspapelado tu pedido? Es posible. De vez en cuando nos pasa. Pero lo más probable es que hayas mandado el pedido justo después de que salieran las etiquetas para enviar la revista. En ese caso, no se incluirá tu nombre en la lista hasta el siguiente número, tres meses después. Como pensamos que no está bien que esperes tanto, te enviaremos el número actual cuando recibamos la suscripción, siempre y cuando hayamos atendido todas nuestras suscripciones y nos queden suficientes ejemplares disponibles.

Calendario de acontecimientos: El NA Way se publica cuatro veces al año: en enero, abril, julio y octubre. Nuestra fecha de cierre para el calendario de actividades es aproximadamente dos meses y medio antes de que empiece el mes de publicación. Por ejemplo, si hay una convención en marzo y quieres que salga anunciada en el número de enero, significa que tienes que avisarnos alrededor del 15 de octubre. Si nos avisas a último momento por email, por favor pon un número de teléfono para que podamos ponernos en contacto contigo por si falta alguna información importante. Si se te ha pasado la fecha de cierre para el NA Way, siempre puedes publicar el anuncio en el sitio web de la OSM. Se actualiza los primeros días de cada mes.

Parte de nuestra misión de facilitar la continuidad y el crecimiento de NA implica que garanticemos que los miembros reciban el NA Way a tiempo y que nuestra lista de direcciones sea correcta. Agradecemos tu colaboración en esta tarea.

Cindy T., editora

La revista NA Way está abierta a las cartas de todos los lectores y lectoras. Las cartas al editor pueden responder a cualquier artículo que haya aparecido o sencillamente expresar un punto de vista sobre algún tema de interés de la Confraternidad de NA. No deben exceder las 250 palabras y nos reservamos el derecho de corregirlas. Todas las cartas deben llevar firma, una direccion válida y un número de teléfono. Se utilizará el nombre y la inicial del apellido como firma, a menos que se solicite que sea anónima.

La revista NA Way se publica en inglés, francés, alemán, portugués y español y pertenece a los miembros de Narcóticos Anónimos. Su misión, por lo tanto, es brindar información de recuperación y servicio a todos los miembros, así como entretenimiento relacionado con la recuperación, lo que incluye desde cuestiones de actualidad a acontecimientos de importancia para cada uno de nuestros miembros de todo el mundo. El equipo editorial, para respetar esta misión, intenta preparar una revista abierta a artículos escritos por miembros de todo el mundo y brindar información sobre temas de servicio y convenciones. Pero sobre todo, esta publicación está dedicada a celebrar nuestro mensaje de recuperación: “que un adicto, cualquier adicto, pude dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y descubrir una nueva forma de vida”.

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Cartas de nuestros lectores

Querido NA Way:
Estoy completamente de acuerdo con el artículo sobre las necesidades económicas de la confraternidad, ya que satisfacerlas ha sido un problema continuo durante los ocho años que llevo haciendo servicio. Estoy seguro de que también era un problema mucho antes. Lo que me preocupa es que los primeros dos números del nuevo NA Way traían artículos sobre el tema en primera página. Creo que publicar demasiado a menudo artículos de ese tipo en primera página podría generar rechazo en alguna gente, del mismo modo que yo rechacé a la iglesia por pedir dinero constantemente. He oído comentarios de adictos que dicen que la OSM y la CSM nos echan en cara todo el tiempo la cuestión del dinero.

A mí no me molestan los artículos sobre el dinero. Defiendo que se hable del tema porque comprendo las necesidades que tenemos a nivel regional y mundial, y veo que el dinero no alcanza para cubrirlas. Creo que la manera de animar a la gente a que se rasque un poco el bolsillo es hablar de ello (pero no demasiado) y dar ejemplo. En mi grupo base, no es tan raro que la gente ponga más de un dólar en la canasta. En mi área no es tan raro que la gente pague mucho dinero por algo que se subasta. En otros acontecimientos, con las donaciones voluntarias recaudamos bastante como para cubrir los gastos de los refrescos. Para mí, «el esfuerzo de NA para recaudar fondos» consiste en dar parte de mi dinero a NA por gratitud. Me gustaría que todos los adictos pudieran experimentar esas cosas maravillosas que yo encontré en NA. Hoy puedo dar dinero no sólo porque estoy limpio y tengo trabajo, sino también porque soy menos egoísta.

No nos gusta que nos digan que tenemos que dar dinero a la confraternidad. Como adictos, nos gustaría guardárnoslo para poder comprar más cosas. Yo también soy así, pero también sé que tengo que mantener a la confraternidad que tanto quiero. He oído a alguna gente decir cosas como: «¿Por qué tenemos que organizar subastas y rifas en nuestros actos para recaudar fondos?» o «Nuestras convenciones no son sitios para recaudar dinero, sino lugares seguros para que los adictos se lo pasen bien».

Mi respuesta a este tipo de comentarios es que los fondos de la Séptima Tradición recogidos en la reuniones raramente alcanzan para cubrir las necesidades económicas de nuestra confraternidad. Si queremos ver recién llegados en nuestras reuniones, tenemos que llevar el mensaje de recuperación a los lugares donde están los adictos en activo; y para eso hace falta dinero.

Sí, hay cosas que no me gustan en ciertos segmentos de nuestra estructura de servicio, pero participo y creo en nuestra confraternidad y en nuestra forma de hacer servicio. No me da miedo decirle a los demás que si no les gusta cómo son las cosas, deberían participar y hacer algo. Todos estamos aquí por lo mismo: para recuperarnos. Podemos practicar nuestro programa personal de maneras diferentes, pero todos tenemos que apoyar a la confraternidad. Si NA no existiera, probablemente nosotros tampoco estaríamos aquí.

Andrea P., Wisconsin

Querido NA Way:
Quisiera contestar a la carta aparecida en la revista de enero (vol. 15, nº 1), titulada: «Vivamos de acuerdo a nuestros principios».

En su artículo, el compañero aboga por las reuniones de necesidades comunes para gays y lesbianas en las convenciones. ¿Qué pensaría el autor si alguien defendiera la creación de reuniones «Sólo para machotes y muy femeninas». Qué espanto, ¿verdad?

Al llegar a NA, me enseñaron a ver las cosas que nos unen y no aquellas que nos diferencian. Me enseñaron que esto no quiere decir que seamos todos iguales sino que estamos en un proyecto común y que NA abarca toda la pluralidad de sus miembros.

Al principio de mi recuperación me ocurría que tan solo veía las cosas que me separaban de los demás. No había estado en la cárcel. Tengo estudios. Hablo, me comporto, me relaciono bien y con educación. Todas estas ideas me hacían sentir diferente. Incluso durante mi adicción activa yo era un adicto diferente. No consumía de la misma manera que los demás. Era más elegante a la hora de comprar mis dosis. Era mejor, más guapo, más listo, menos yonqui. Me costó mucho darme cuenta de que no era tan diferente, que no era ni mejor ni peor. Al principio nunca me identificaba, me quedaba en la anécdota y tan solo buscaba las diferencias.

Ahora soy mucho más feliz al darme cuenta de que no soy diferente. Qué alegría poder ir a una reunión donde hay blancos, negros y amarillos, hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales, ricos y pobres... y poder identificarme; porque al fin y al cabo todos somos adictos y en última instancia humanos.

¿Que hay homofobia? Sí, lo reconozco, pero también hay racismo y otros prejuicios que no han dado como resultado que la gente abra reuniones de intereses especiales. Hay odio e ira y muchos otros defectos de carácter que todos pedimos a Dios humildemente que nos quite. Si fuéramos perfectos no nos haría falta ir a reuniones ni estar en recuperación.

Cuando voy a una reunión que se llama «Entender» o «Gays y lesbianas», me siento discriminado. Aunque ellos no quieran me hacen saber que no soy grato, que en esa reunión lo que más importa es lo que hago con mi entrepierna, que al margen de que seamos adictos y de que tengamos el deseo de dejar de consumir hay otras consideraciones. Siento pena, tristeza y, sobre todo, mucha rebeldía al sentirme marginado. Los gays y las lesbianas para mí nunca han sido una amenaza, pero parece que yo, porque no trago con la discriminación, sí soy una amenaza para ellos.

Si tienes algún problema con la gente que no es como tú, trabájatelo. Si tienes algún problema de aceptación, trabájatelo también. Si tu padrino tiene tus mismos problemas y no te puede ayudar, búscate otro. Y por favor, no le des tanta importancia al hecho de ser homosexual. Hazte uno con el mundo y te darás cuenta de lo insignificantes que somos. Al fin y al cabo nuestra tendencia sexual es lo de menos.

Pablo S., España

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Sobre la 
violencia

La primera vez que fui orador de una reunión de participación estaba aterrorizado. Todavía no había establecido un compromiso con NA (aunque sabía que hacerlo era lo políticamente correcto) y tenía miedo de no saber qué decir y que me chillaran. Creía que tenía la responsabilidad del desarrollo de toda la reunión.

Bueno, creo no compartí muy mal que digamos (no se basó en la recuperación sino en lo que la gente pudiera pensar de mí) y después le pedí a un recién llegado que hablara. El chico estaba irritado porque la noche anterior había ido a una reunión y un miembro le había hecho algo asqueroso: lo había abrazado como si él fuera un... El recién llegado sacó una navaja y empezó a «compartir» detalladamente todo lo que iba a hacerle después de la reunión al que lo había abrazado.

Nadie dijo nada ni reaccionó. La reunión siguió centrada en el tema original hasta que la persona que había sido amenazada habló sobre el miedo. El recién llegado se fue y no lo mató (ahora ese miembro está muerto, pero esa es otra historia).

Todos nosotros, a lo largo de los años en esta confraternidad, hemos perdido muchos amigos y seres queridos. Por momentos me parece que tengo más amigos muertos que vivos. A veces pienso que «sé cómo» tratar con el dolor o que «ya he tratado» con mi propia mortalidad. Pero cada vez que me entero de la muerte de algún conocido de NA, me doy cuenta de que todavía no comprendo mucho el dolor ni la mortalidad.

Un ejemplo de ello fue enterarme el año pasado de que habían secuestrado y asesinado al tesorero de la CSM mientras estaba en Puerto Rico en una convención. Lo que me causó tanto dolor de esta pérdida fue que hubiera muerto violentamente mientras hacía servicio para NA (y tanto que se habla de los «viajecitos pagados»). Lo que sentí al recibir la noticia me hizo acordar de lo que había sentido cuando estaba en esa reunión con el chico de la navaja. Todo lo que podemos hacer para protegernos mutuamente y el hecho de que hacer lo correcto nos proteja es limitado. Incluso en NA somos vulnerables. Las calles no desaparecen sólo porque las hayamos dejado. Incluso en recuperación la violencia es una parte importante de nuestra experiencia.

Un comentario reciente de un miembro en defensa de una acción violenta de otra persona (porque se sentía identificado con el dolor de ella) me hizo pensar en ese acto fortuito y en nuestra experiencia como confraternidad. Temo por la gente cuya vida está afectada por la rabia insaciable y la violencia instintiva que tan a menudo acompaña nuestra enfermedad. Me preocupan realmente los que dicen: «Intentaron hacer enmiendas, pero…» Me preocupa la gente vulnerable que confunde intransigencia con firmeza. Y lo que más miedo me da es que dejemos de protegernos mutuamente de la violencia —física o emocional— porque comprendemos el dolor de quien la ejerce.

Es posible que uno de los rasgos más importantes del «valor terapéutico» sea nuestra capacidad de adictos para comprender el dolor y el sufrimiento que sienten quienes hacen daño a otros. Es parte de lo que hace al Quinto Paso tan maravillosamente liberador. Pero esta capacidad siempre debe ir acompañada de un firme rechazo a tolerar la violencia como una forma permanente de vida, especialmente en nuestras reuniones o entre nosotros.
Cuando muere algún miembro, nos unimos en el dolor y cuando empezamos a hablar, a menudo compartimos algo más que nuestros recuerdos más queridos. Presencié ceremonias en memoria de alguien de NA, donde salieron a relucir cosas muy fuertes y bastante locas como parte de los panegíricos y del proceso de duelo. A veces las compartimos para enterrar la ira junto con el amigo, pero siempre con un espíritu de confraternidad, de familia incluso. Expresábamos todo eso porque nos sentíamos en un ambiente seguro para hacerlo, porque nos ayudaba a superar la pérdida.

Pero perdonar la violencia es otra cosa. Pasar por alto con suficiencia los sentimientos de otro o sonreír burlonamente ante dolor ajeno es diferente. Aquí, en NA, esto no se hace, no es un comportamiento aceptable. Cuando oigo que alguien perdona la violencia, no me digo a mí ni a los demás: «Bueno, ya cambiará y mejorará», sino que digo, en voz alta si hace falta, que aquí no se puede hacer eso, de la misma forma que he dicho a algunas personas que no se puede venir a las reuniones con cruces esvásticas en la solapa. De la misma forma que decimos que no se pueden traer armas ni drogas a la reunión. No está bien poner en peligro la seguridad de nuestros miembros. No está bien tratar a la gente de cualquier manera.

Hoy en día vivimos dignamente. Tratamos a nuestros compañeros con respeto. Menos que eso es sencillamente inaceptable y no es propio de NA.

Andrea L., Pennsilvania


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Una llave para cada tuerca

A menudo escucho en las reuniones que ninguno de nosotros es único. Es verdad que todos tenemos la enfermedad de la adicción y descubrimos una solución común en el programa de Narcóticos Anónimos. También es importante que comprendamos que nadie es tan diferente como para que la promesa de poder librarnos de la adicción activa o la oportunidad de acceder a una nueva forma de vida quede fuera de nuestro alcance.

Creo que es igualmente importante que nos demos cuenta de que somos individuos, presonas con diferentes talentos y debilidades, diferentes defectos de carácter y virtudes. Entramos en este programa en diferentes etapas de nuestra enfermedad y con diferentes grados de rendición y buena voluntad. Algunos parecen recuperarse rápido, para otros es un proceso lento pero sólido que consiste sobre todo en mantenerse limpio y dar pequeños pasos hacia la recuperación.
 

Una de las frases favoritas que escuché a comienzos de mi recuperación es que «hay una llave para cada tuerca». Para mí, significaba que por muy diferente que me sintiera, encontraría alguien con quien identificarme. He visto que cuando la gente comparte honestamente y de todo corazón su experiencia, fortaleza y esperanza, no siempre coincide con un único mensaje de recuperación. También he visto que si practico el principio de receptividad, suelo aprender más de aquellos cuyas experiencias y formas de pensar difieren de las mías.
Mucha gente del programa cree que hay un único mensaje de recuperación en Narcóticos Anónimos. Según mi experiencia, hay tantos mensajes como adictos, aunque todos tengan una base en común. Creo que nuestra auténtica fuerza y la esperanza de que ningún adicto que quiera recuperarse deba morir se basan en nuestra gran diversidad.

Rich McC., California


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Cómo aprendí a 
superar el miedo y a querer a los cerdos machistas de NA

Como puedes adivinar por el título de este artículo, he descubierto que un buen sentido del humor es más importante para mi recuperación y paz de espíritu que casi cualquier otra cosa.

Por ejemplo, creo que no conozco a ninguno de esos chicos sensibles de los años noventa con el pelo largo recogido en una coleta. He oído rumores sobre ellos, pero nunca he visto ninguno. A lo mejor tendría que ir a reuniones del centro en lugar de quedarme por aquí en los suburbios. En fin, los hombres que me rodean (incluido mi marido) son de los años sesenta; llaman «nenas» a las mujeres y creen que la cima de nuestra ambición es hacer una colcha de macramé.

También hago servicio con esos hombres. En realidad, llegamos a hacernos amigos bajo el reinado del terror del comité ejecutivo del CSA. Ahora, cuando alguno de esos bien intencionados muchachos asigna a las mujeres el trabajo de cocinar o limpiar en el comité de actividades, o da por sentado que para los servicios divertidos e interesantes es necesario un adicto con un cromosoma «Y», me limito a pedir que le tapen la boca. De esta forma dejo las cosas claras y digo lo que pienso. Es más efectivo que llevar puesta la camiseta del «Círculo de Costura Femenino y de la Asociación del Rifle» a cada reunión de servicio.

Reconozcámoslo: NA no es una utopía a la que nos retiramos cuando ya no podemos más de las drogas. Los males de la sociedad no desaparecen cuando entramos en nuestro grupo (aunque puede que allí no resulten tan evidentes). Nuestras puertas están abiertas a todos los que quieran dejar de consumir. Y la gente que acude a NA en busca de ayuda, muchas veces llega por una carretera cuyas únicas señales de tráfico son los prejuicios y la estrechez de mente. Cuando fuiste a tu primera reunión de NA, ¿te preocupaba la justicia social? A mí no.

Así que para mí, el perdón es un elemento esencial para mantenerse cuerdo en NA, por no mencionar que debo ocuparme de mi parte en las situaciones de mi propia vida. No soy inocente. Yo he llamado a los hombres cosas mucho peores que el equivalente masculino de «nena». Además, en última instancia, soy responsable de lo que me pasa en la vida.

Cuando empecé mi recuperación estaba sola con un hijo pequeño que criar. Mi marido de entonces seguía consumiendo, no me pasaba ni un céntimo para mantener al niño y la mayoría de la veces ni aparecía cuando tenía que venir. Ay, estaba muy enojada y tenía toda la razón para estarlo. Le echaba la culpa por tener que vivir muy por debajo del umbral de pobreza. Gritaba, lloraba y montaba escándalos. Intentaba que otra persona cargara con la responsabilidad de mi vida y la de mi hijo, pero el precio por seguir con ese defecto de carácter era mucho más alto que el que podía darme el lujo de pagar.

Si no quería seguir siendo eternamente víctima, tenía que cambiar de comportamiento. La frase del Texto Básico que dice: «Debido a nuestra incapacidad para aceptar las responsabilidades de la vida, nos creábamos nuestros propios problemas» se convirtió en un mantra. Tenía que recordármela minuto a minuto para que lo contrario se hiciera también realidad: si aceptaba las responsabilidades personales, dejaría de crearme mis propios problemas.

Dejé de gastar el dinero que no podía gastar. La convenciones eran un despilfarro. Los bailes, de vez en cuando, podía permitírmelos. Aportaba lo que podía para la Séptima Tradición. Compraba la ropa en tiendas de segunda mano y guardaba los cupones de descuento del supermercado. En lugar de comprar libros, iba a la biblioteca. Hacía horas extras en el trabajo siempre que podía.

Tampoco me lo pasaba tan mal. Tenía amigas de NA maravillosas. Hacíamos montones de cosas con muy poco. Organizábamos fiestas para celebrar nuestra vida. Nos reuníamos en casa de una u otra para hablar de recuperación y brindábamos con gaseosa burbujeante por la brillante idea de habernos elegido como amigas. Jugábamos a las cartas y hablábamos de tonterías. Nos contábamos intimidades y empezamos a estar mejor gracias al amor y la aceptación que surgía de nuestras revelaciones. Fueron algunas de las mejores noches que he pasado en mi vida, mucho más estimulantes que la salida más cara que podía haber hecho al centro.

Sí, es verdad, hay sexismo en NA, y muchas otras crueldades que nos infligimos mutuamente. Si parto de la suposición de que la mayoría de las veces no es a propósito, no me siento tan víctima sino como una adicta más que está tratando de aprender a vivir.

Barbara G., California v

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Crecer

Hace poco descubrí algo que me hizo crecer de una manera inesperada.

Con tres años limpio descubrí que algunos miembros contribuyen a mi crecimiento, mientras que otros me hacen crecer. Se lo conté a mi padrino y se limitó a sonreír. También lo hablé con otros miembros veteranos y me dijeron que tenía razón.

En mi comunidad local de NA había un miembro que resultó electo como coordinador de un subcomité que debía organizar una convención. Fui a un par de reuniones del subcomité y volví a casa con un resentimiento devorador contra ese miembro. Para mí, era la persona más incompetente que conocía para hacer ese trabajo.

La convención se organizó de todos modos y el coordinador ni una sola vez se puso en primer plano. Dejó ese papel para la gente que, a diferencia de mí, lo había ayudado durante todos los meses de planificación y trabajo duro. Estuvo ocupado durante todo el evento yendo de un lado a otro para resolver cualquier problema que fuera necesario.

Dos semanas después de la convención, el coordinador presentó un informe final al CSA, en el que quedaba claro que la convención había sido un éxito sin precedentes en nuestra área. Como soy RSG estaba presente en la reunión y me derrumbé. Lo felicité públicamente y le agradecí la lección de humildad que me había dado durante la convención. A partir de entonces, avancé en una dirección inesperada.

Primero, me di cuenta más que nunca de que mi problema no es el orgullo, sino la humildad. Llegué a la conclusión de que la gente «me hace crecer» cuando me resisto a aprender la lección que un Dios bondadoso quiere enseñarme. Por último, todo lo que Dios quiere que suceda, pasa de la forma en que Él quiere que pase.

Lo más maravilloso de la lección que aprendí es que el coordinador y yo nos hicimos muy buenos amigos y nunca pierdo la oportunidad de decirle cuánto lo quiero.

Michel B., Quebec v


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Mujeres haciendo servicio: 
¡qué idea!

Hace poco, tuvimos una conversación en mi grupo sobre las mujeres que hacen servicio. Algún día, espero, no tendremos necesidad de tener este tipo de conversaciones.

Cuando hago servicio en NA no siento que me traten de igual a igual. ¿Será la víctima que llevo dentro? A veces sí. Sucede algo que dispara las emociones que solía sentir como reacción a todas las cosas que no paraban de pasarme en el pasado: gritos, obscenidades y violencia.

Sin embargo, que me digan que soy hipersensible, es sexista. Créanme, lo he oído demasiadas veces. Que un compañero se me ponga delante y me grite es sencillamente irrespetuoso. Que llamen bruja a alguien es sexista. He visto muchas veces que una conducta que en un hombre que hace servicio se considera brillante y firme, en una mujer es una actitud mandona y controladora.

Sé que tengo que trabajarme mis cosas fuera del servicio en NA. Tengo que trabajar con mi inseguridad y echar un vistazo a la forma en que me pongo a mí y a los demás en el papel de víctima. Tengo que estar dispuesta a no entregarme a mis defectos en el servicio. Tengo que mantener la cabeza alta, no victimizar a los demás ni aceptar como una realidad que alguien me trate mal. Intento hacerlo lo mejor que puedo.

En NA todos somos iguales, independientemente del sexo. Tenemos que cambiar la forma en que nos comportábamos en el pasado. Estoy cambiando. Mantengo la cabeza alta y trato de sentirme segura. ¡Y es una maravilla! Otros miembros me ayudan, tanto hombres como mujeres. Las mujeres que siguen limpias y haciendo servicio me inspiran. Los hombres que me tratan de igual a igual me dan esperanzas.

Hasta los miembros que practican el sexismo me ayudan a crecer. Esto es NA, esta mi casa. Aquí tengo confianza, maduro, aprendo y busco consuelo. Todos somos iguales: adictos enfermos que tratamos de convertir defectos en herramientas positivas para vivir. No me tratan diferente porque sea una mujer; cada persona que conozco me trata de la forma en que sabe tratar a una mujer.

Nan O., Brunswick v

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Servicio

Sobre la
diversidad

Durante los últimos años, cada vez se oye con más frecuencia en Narcóticos Anónimos la palabra «diversidad». Han empezado a aparecer talleres sobre este tema en los programas de los días de aprendizaje. Los comités de convención se esfuerzan por garantizar que la diversidad de nuestra confraternidad se vea reflejada en
el grupo de oradores elegidos. De hecho, muchas veces es el lema principal de las convenciones, como en la próxima convención mundial. ¿Pero qué es la diversidad y cómo es posible que sea nuestra fuerza cuando tan facilmente podría haberse convertido en nuestra debilidad?

NA ha tenido que tratar con la diversidad desde sus comienzos. Los fundadores se propusieron adaptar los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos a un programa para drogadictos, pero se encontraron con un problema: ¿cómo podían crear una una atmósfera de identificación, tan necesaria para la recuperación, si había tantos tipos diferentes de adictos?

Un sencillo cambio de enfoque resultó la respuesta a una disyuntiva tan difícil. En lugar de que el Primer Paso dijera: «Admitimos que éramos impotentes ante las drogas...», se puso la palabra «adicción», porque todos los adictos, independientemente de su droga favorita, tienen la enfermedad de la adicción, eso que llevamos dentro que nos impide controlar el consumo de drogas. Una cuestión que potencialmente podía dividirnos y destruirnos se convirtió en uno de los lazos que mantienen más fuertemente unida a la confraternidad.

Éste, sin embargo, no fue el último de los cuestionamientos relacionados con la diversidad. A finales de los 80, principios de los 90, comenzaron a preocuparnos algunos temas.

Primero, empezaron las reuniones de «intereses especiales», de hombres, de mujeres, de gays y lesbianas, de portadores del VIH, de jóvenes, etc. Para muchas gente la existencia de este tipo de reuniones era un hecho. Aparecían en los directorios de reuniones de la confraternidad, iban las personas que querían y las que no, no.

Sin embargo, algunos miembros pensaban que la existencia de estas reuniones era una violación del principio de unidad. Los hombres asistían a las reuniones de mujeres —y viceversa— como acto de protesta. Algunos comités de servicio de área decidieron que no figurara la dirección de esos grupos en sus listas de reuniones. Una carta que se recibió en la OSM decía: «Las reuniones de intereses especiales están dirigidas únicamente a un segmento especial de nuestra confraternidad. Por lo tanto contradicen la base espiritual de nuestras tradiciones.» Otra replicaba que «las reuniones de intereses especiales son un espacio que nos permite sentirnos seguros el tiempo necesario para aprender a aceptarnos, aprendizaje que todos debemos hacer para trabajar los pasos». Las discusiones empezaron a acalorarse. Los dedos acusadores y los gritos de «¡violación de tradiciones!» cada vez eran más frecuentes.

Quienes apoyaban las reuniones de intereses especiales sufrieron un revés con la aprobación de las Pautas para convenciones en la CSM 87, que contenía un pasaje en el que se decía que este tipo de reuniones eran inapropiadas en las convenciones mundiales.

La polémica llegó a su apogeo en la CSM 88. En ella se formó un comité ad hoc para «ayudar a la confraternidad a comprender y quizá encontrar una solución a la cuestión de las reuniones de intereses especiales».

El comité presentó su informe en la CSM 89. En él, como conclusión final, se decía que aparentemente no había nada en la Doce Tradiciones que se opusiera a las reuniones de intereses especiales y que éstas surgían porque existía la necesidad, sino no existirían.»

Otro punto de la plataforma de la diversidad apareció en la CSM 92. Se había programado un panel para presentar el tema de los prejuicios.

Los miembros del panel hablaron sobre su propia experiencia con los prejuicios —racismo, sexismo, etc.— en NA. Después se abrió el turno de palabra a los asistentes. Al cabo de unos segundos, la cola de gente que esperaba para hablar era muy larga. Todo el mundo, al parecer, había sufrido algún tipo de discriminación por el color de su piel, sexo, aspecto físico, edad, religión, impedimentos físicos, nivel cultural, etc. Mientras los miembros compartían, un sentimiento de identificación recorría la sala. La gente se identificaba por sus diferencias, por su... diversidad.

Por último, el crecimiento mundial de NA suscitó algunas de las inquietudes más profundas en cuanto a diversidad. El concepto de un Dios, tal como lo concebimos, ¿era una idea estrictamente occidental? ¿Qué pasaba en los países en que admitir la adicción a las drogas era un delito castigado con la pena de muerte? ¿Y el padrinazgo? ¿Nuestro mensaje «realmente» trascendía las barreras culturales tal como se había afirmado en una resolución aprobada en la CSM 92?

Una vez más, parece que el crecimiento mundial de NA dio mayor fortaleza a nuestra confraternidad. A medida que empezaron a abrirse nuevas reuniones en más países, aumentó la necesidad de tener literatura en diferentes idiomas. La confraternidad en su conjunto respondió a esa necesidad fijando como prioridad en reiteradas ocasiones la traducción de literatura.

Las reuniones de NA en sí son un ejemplo perfecto de la diversidad de nuestra confraternidad y de lo favorable que resulta para los adictos que intentan recuperarse. En la mayoría de comunidades de NA con cierto desarrollo, se puede asistir a reuniones de oradores, de participación, de discusión sobre un tema, o combinaciones de estos formatos. Hay reuniones grandes, donde el ambiente es alegre y bullicioso, con mucha gente que uno no conoce; o pequeñas e íntimas, con una atmósfera tranquila y mesurada, a la que suele asistir un grupo habitual de miembros cada semana. Se puede ir a una reunión donde todo apunta a que haya el mayor tiempo posible para compartir (muy pocas lecturas, nada de llaveros ni celebraciones de aniversarios), o a otras en las cuales lo principal son los aniversarios de recuperación que se festejan con pasteles y canciones. Con tantos estilos diferentes de formatos y ambientes tan variados en nuestras reuniones, cada adicto puede encontrar la que mejor responda a sus necesidades.

Las Doce Tradiciones se citan a menudo como rígidas fronteras que no podemos cruzar; y es cierto que nos proporcionan un marco seguro dentro del cual llevar el mensaje. En ese espacio, estamos protegidos de cualquier cosa que pudiera dividirnos. Pero no tenemos por qué temer las diferencias que hay entre nosotros. En realidad, cuanto más sólidos seamos como individuos y cuanto más unidos estemos en nuestro propósito común, más fuerte será NA en su conjunto. Cuando entregamos nuestra voluntad personal a la única autoridad de NA —un Dios bondadoso— aprovechamos la fortaleza de un poder mayor que el nuestro.

Las polémicas que podrían haber dividido a NA nos han llevado a reconocer nuestra diversidad, aceptarla e incluso celebrarla. El hecho de que estas polémicas surjan —acompañadas por lo general de mucho dramatismo y predicciones del fin de NA—, lleguen a su apogeo y después desaparezcan son una prueba viviente de que los lazos que nos unen son mucho más fuertes que las cosas que efectivamente podrían separarnos.


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NA en la Asociación Penitenciaria Americana

Por Craig R., coordinador del Comité de HeI de la CSM

¿Te imaginas tres días enteros rodeado de guardias, funcionarios de prisiones y jueces de vigilancia penitenciaria?

No, no es un sueño de cuando estabas en activo, se trata del la Conferencia de Invierno de la Asociación Penitenciaria Americana (ACA). La ACA es la organización de funcionarios de prisiones más grande del mundo y a la conferencia de invierno, celebrada en San Antonio (Texas), asistieron más de tres mi cuatrocientos socios. Estos acontecimientos son un poco como nuestras convenciones. Hay reuniones y talleres, pero también una exposición de celdas móviles, aparatos y sensores de seguridad, uniformes para presos, de todo... desde Biblias hasta pistolas.

Tuve ocasión de asistir a la conferencia como coordinador del Comité de HeI de la CSM junto con Bob Stewart, el director de marketing de la OSM. ¡Para NA fue un hito, y para mí, personalmente, una experiencia impresionante!

Aunque era la cuarta vez que montábamos un puesto en una conferencia de la ACA con información y literatura de NA, se trataba de la primera en la que íbamos a hacer una presentación. Nos habían pedido que participáramos en un taller junto con Hazelden y la Cornerstone Treatment Network [red de centros de tratamiento] sobre «La eficacia de los programas de Doce Pasos frente a otras modalidades de tratamientos». Dimos información sobre NA y explicamos cómo llevábamos nuestro mensaje a los hospitales e instituciones ante un público de unas sesenta y cinco, setenta personas. ¡Qué experiencia tan emocionante! El grupo de ponentes respondió preguntas del público, muchas de las cuales me recordaron a las que solemos oír en los días de aprendizaje de NA. Por ejemplo, me pidieron que explicara la diferencia entre AA y NA. Por un momento pensé que uno de mis amigos de NA había «colado» esa pregunta para que no bajara la guardia.

Como era de prever, nos fuimos con una sensación de gratitud y optimismo. Mi gratitud gira en torno a cómo NA ha cambiado mi vida y lo privilegiado que soy de poder compartirlo con los demás. Y se hace aún mayor cuando me doy cuenta de que estos esfuerzos desembocarán en que muchos más adictos puedan conocer nuestra forma de vida. Agradezco los esfuerzos de los miembros de NA que han hecho servicio antes que yo. Su previsión y visión de futuro han hecho posible que podamos asistir y participar en este tipo de conferencias. Tengo muchas esperanzas de que el mejor momento de NA llegará en la medida en que nos demos a conocer y nos reconozcan como un programa viable de recuperación.

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Al fin y al cabo, ¿qué tipos 
de adicciones trata NA?

Por Jeff Gershoff, coordinador de
Servicios a los Grupos de la OSM

«Hace seis años que soy miembro de NA. Asisto a reuniones tres o cuatro veces por semana. Tengo un padrino que también es miembro de NA. Le hago caso. Practico los pasos lo mejor que puedo. He escrito sobre ellos siguiendo las indicaciones de mi padrino. Cuando llegué a la confraternidad, pesaba 72 kilos; ahora peso 86 y mido 1,72. ¿Por qué he engordado tanto? ¿Por qué no puedo bajar de peso? Quizá no trabajo bien el programa. No paro de comer y no puedo controlarme. Todos los días me digo que voy a comer menos y después me siento delante del televisor y no paro de comer galletas y patatas fritas hasta que me voy a la cama. Estoy muy desanimado.»

Podemos tomar el ejemplo de arriba y cambiarlo por diferentes situaciones: «No puedo dejar de comprar, no puedo dejar de fumar, no pudo dejar de acostarme con prostitutas o ir a bares a ligar, no puedo dejar de jugar y apostar. ¿Qué me pasa? ¿Por qué NA no consigue curarme de todos estos problemas de conducta?»

Todo el tiempo oímos a adictos que se quejan de este tipo de cosas, en las reuniones, tomándonos un café, por teléfono. Esto nos puede llevar a pensar que NA le falla a mucha gente que viene a buscar ayuda o que estos adictos fallan al trabajar su programa personal. ¿Es así o hay otra explicación? ¿NA no cumple las promesas o es posible que la gente espere más de lo que NA puede dar? En otras palabras, que NA sirva para todo y para todos.

Nuestro primer paso afirma que: «Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción, que nuestra vida se había vuelto ingobernable». Para tratar de disipar cualquier duda sobre el tipo de adicción al que se refiere el Primer Paso, investigué en nuestra literatura. El Boletín de Custodios Nº 17, ¿Qué es la adicción?, dice: «¿Qué pasa con otros tipos de adicciones? Con la palabra adicción, en realidad, queremos decir drogadicción. La Tercera Tradición dice que “El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de consumir”. Evidentemente nos referimos al deseo de dejar de consumir drogas. Creemos que si ampliáramos nuestro terreno más allá de la drogadicción, para incluir otros tipos de adicciones, podríamos dañar gravemente el ambiente de identificación de nuestras reuniones.»

El Texto Básico, en la página 3, dice: «En síntesis, una persona adicta es aquella cuya vida está controlada por las drogas», y por último, en la página 12 de Funciona: cómo y por qué, encontramos: «Por mucho que hubiéramos luchado, al fin llegamos a un punto de rendición en el que nos dimos cuenta de que no podíamos dejar de consumir drogas sin ayuda. Pudimos admitir nuestra impotencia ante nuestra adicción. Nos dimos por vencidos totalmente.»

Sin duda, por todo esto y por otros pasajes de nuestra literatura, parece que Narcóticos Anónimos es sencillamente un programa que se ocupa de la recuperación de la adicción activa a las drogas, y que cualquier otro beneficio añadido es completamente gratuito y no necesariamente forma parte del ámbito ni está bajo el control de un individuo adicto ni de los Doce Pasos de Narcóticos Anónimos.

¿Pero qué pasa si profundizamos un poco en la literatura? ¿Encontramos afirmaciones que aparentemente contradicen lo anterior? Vamos de nuevo a la página 12 de Funciona, cómo y por qué. «La enfermedad de la adicción puede manifestarse con diversas obsesiones mentales y acciones compulsivas que nada tienen que ver con las drogas. A veces descubrimos que nos obsesionamos y actuamos compulsivamente con cosas que nunca nos habían dado problemas hasta que dejamos de consumir drogas. Puede que tratemos una vez más de llenar el terrible vacío que sentimos, con algo exterior a nosotros. Cada vez que usamos algo para cambiar nuestra forma de sentir, debemos aplicar los principios del Primer Paso.» Y en la página 7 del mismo libro: «Tratamos aquí la obsesión y la compulsión en relación a nuestro consumo de drogas, pues es nuestra drogadicción lo que nos permite identificarnos con los demás y con el programa cuando llegamos a él por primera vez. A medida que avancemos en la recuperación, iremos viendo cómo estos aspectos de nuestra adicción pueden manifestarse en muchas áreas de nuestra vida.»

Lo que al principio parecía blanco o negro resulta mucho más ambivalente de lo que habíamos supuesto. Como Narcóticos Anónimos no tiene profesionales y es un programa de sugerencias más que de «deberes», hay muchos ejemplos en los que no existe una forma de hacer las cosas definida como buena o mala. No siempre es así (puesto que algunas cosas entran en el ámbito de las tradiciones, etc.) pero en determinados casos —por ejemplo en una situación en la que se puedan aplicar los Doce Pasos de Narcóticos Anónimos a comportamientos que nos causan dolor pero que no tienen nada que ver con la adicción a las drogas— parece que cada individuo debe determinar en última instancia lo que le funciona y lo que no. Después de hablar con miembros con mucha experiencia de recuperación, me ha quedado clara una cosa: casi todos creen que nuestros Doce Pasos se pueden aplicar prácticamente a cualquier área de la vida personal en la cual la obsesión y la compulsión han echado raíces y se niegan a abandonarnos. También resulta evidente, dada la cantidad de otras asociaciones de doce pasos —Comedores Compulsivos Anónimos, Adictos al Sexo Anónimos, Jugadores Anónimos, Prostitutas Anónimas, etc.— la convicción de que los pasos funcionan para otras cuestiones además de la drogadicción.

En conclusión, me gustaría hacer un par de observaciones. La primera es que en Narcóticos Anónimos todos somos drogadictos. No debería haber confusión en cuanto a este punto. Hay un sólo requisito para ser miembro de esta confraternidad y es el deseo de dejar de consumir (drogas). La segunda es que algunos deberíamos aflojar un poco y dejar de controlar dónde se pueden o no aplicar los pasos. Aunque en Narcóticos Anónimos nos centremos en el deseo de dejar de consumir drogas, parece que los Doce Pasos también pueden ayudar a muchos adictos con otros problemas en la vida, además de la drogadicción. En tercer lugar, tenemos confianza en el resultado de los Doce Pasos de NA cuando alguien los aplica a su adicción a las drogas, pero este resultado no está tan claro cuando se aplican a otras áreas. En resumidas cuentas, NA es un programa de recuperación de la drogadicción. Suponiendo que nuestros métodos de recuperación puedan aplicarse a otros aspectos de la vida, los resultados no son tan previsibles y, por definición, no forman parte de la esfera de Narcóticos Anónimos.
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Cualquiera puede unirse a nosotros: 
así construimos una confraternidad auténticamente diversa

Por Melissa W. y Monika C.,
miembros del Comité de IP de la CSM

Como sencillamente sostiene la Quinta Tradición, el propósito primordial de NA es llevar el mensaje al adicto que todavía sufre. Este principio nos garantiza que, independientemente de la edad, raza, identificación sexual, credo, religión o falta de esta última, aquí estamos en casa.

Ahora examinemos este principio mientras pensamos en la sociedad en la que vivimos. Después, en una reunión, miremos a nuestro alrededor y veamos, pero veamos en serio, quiénes están allí. Mejor aún, veamos quiénes no están. ¿Cómo podemos ayudar a esos adictos que todavía sufren a encontrar estos grupos e identificarse con las cosas que todos compartimos?

Como miembros de NA y del comité de IP, nuestra responsabilidad es ver que personas de la sociedad que nos rodea asisten a nuestras reuniones y qué planes podemos hacer para llegar a los adictos que no están. Podemos empezar con nuestro propio grupo base. Las caras que vemos cada semana, ¿reflejan la composición del vecindario?

Puede que al principio resulte una tarea difícil. Si no están en nuestras reuniones, ¿cómo vamos a saber quiénes son? Pero en realidad es bastante sencillo. Pensemos en la variedad de gente de la sociedad: personas mayores, jóvenes, con impedimentos (sordos, ciegos, etc.), madres o padres solteros, gente de diferentes orígenes étnicos, hombres, mujeres, profesionales, obreros, etc.; ahora ya tenemos una idea. Si las reuniones no reflejan la diversidad que nos rodea, probablemente no se deba a que en esos subgrupos no haya adictos, sino a que todavía no hemos sabido cómo llegar a ellos.

A estas alturas quizá nos preguntemos: «¿Pero por qué es tan importante la diversidad? ¿Y qué tiene que ver exactamente con la información pública o conmigo?»

La diversidad es parte esencial del fundamento de NA. El texto de la Primera Tradición del libro Funciona: cómo y por qué dice lo siguiente: «... todos tenemos interés en mantener la unidad que sirve de base a nuestro bienestar común... La importancia de nuestra unidad anima a nuestros grupos a mirar las necesidades comunes de una confraternidad mundial, más allá de su pequeño mundo particular... Mediante una actitud de receptividad, tratamos de comprender otros puntos de vista... Cuando trabajamos por la vitalidad de NA, no sólo trabajamos para nosotros sino para aquéllos que van a unirse a nosotros... Nuestra capacidad de sobrevivir como confraternidad y de llegar a los demás depende de nuestra unidad.»

En el texto de la Tradición Quinta dice: «Nuestro propósito primordial es llevar el mensaje al adicto que todavía sufre». Y el Texto Básico nos recuerda que «lo que más nos derrotará en nuestra recuperación es una actitud de indiferencia o intolerancia hacia principios espirituales. Tres de éstos son indispensables: honestidad, receptividad y buena voluntad.»

Nos gustaría detenernos en la parte de la receptividad. Estimular la diversidad es una tarea relacionada con la receptividad. Hace falta una mente abierta para ver que quizá no hacemos todo lo que podemos, tanto a nivel individual como a nivel de comité, para que NA sea un sitio en el que se acoja bien a todo el mundo. Requiere mucha honestidad admitir nuestros defectos y buena voluntad poder cambiarlos. Si hay adictos que no conocen NA o no vienen por algo que hayamos hecho o dejado de hacer, entonces le fallamos al adicto que sufre, a la confraternidad en su conjunto y a nosotros mismo. Narcóticos Anónimos estuvo a nuestra disposición cuando llegamos. Depende de nosotros garantizar que siga a disposición de todos los adictos que lo necesiten.

¿Por qué debemos hacer un esfuerzo especial para llegar a los adictos que no están representados en nuestras reuniones? ¿Acaso el trabajo de IP a la larga no llega a todo el mundo?

No necesariamente. Aunque nos gustaría vivir de acuerdo a la Tercera Tradición —que no haya ningún otro requisito además del deseo de dejar de consumir—, la forma en muchas veces llevamos el mensaje en realidad crea requisitos.

Por ejemplo, si un adicto no sabe leer, difícilmente podrá enterarse de la existencia de NA por un anuncio en una pizarra o en un periódico, o leyendo el Texto Básico en una biblioteca pública. Tal vez en determinada área, no se puede asistir a ninguna reunión en silla de ruedas, lo que crearía como «requisito extra» poder caminar. ¿Y si todos los carteles de NA están puestos en partes de la ciudad por las que ciertos adictos no pasan nunca? ¿Y si los anuncios de radio y televisión son todos en un idioma que no habla la mitad de la población y no tienen subtítulos? ¿Y si alguien llega a una reunión y se encuentra con que no hay nadie de su misma raza, sexo, clase social, etc.? A lo mejor el recién llegado no se queda el tiempo suficiente para oír las sugerencias de centrarse en los lazos que nos unen: la adicción y la recuperación.

En ciertos lugares la confraternidad crece a pasos agigantados, pero sólo en cantidad no en diversidad. Los recién llegados son, en su mayoría, del mismo origen étnico y clase social de los que ya están en los grupos. Si sólo se tratara de un reflejo de la comunidad que hay alrededor, no sería un problema, pero por lo general no es así.

Podríamos considerar que esa situación significa que hemos tenido éxito en llevar el mensaje a un segmento determinado de la sociedad; ahora ha llegado el momento de trasladar ese éxito y adaptarlo para poder llegar a «todos» los adictos de «todas» las comunidades.

Una forma de empezar es hacer un inventario de grupo, área o región, centrándonos en diferentes aspectos: si llevamos bien el mensaje, la composición general de las reuniones, las características del local tales como accesibilidad para sillas de ruedas, si hay literatura en los idiomas apropiados, etc. El catálogo de productos de la OSM contiene una lista completa de la literatura de NA y el material de servicio en diferentes idiomas, ediciones en tipografía grande, etc. Se puede consultar la Guía de los servicios locales de Narcóticos Anónimos [por el momento sólo en inglés] para obtener mayor información sobre cómo llevar a cabo un inventario de grupo o de comité de servicio. Conocer los recursos de que disponemos y tener una idea clara, tanto de la confraternidad local como de la sociedad que nos rodea, es un buen punto de partida para orientar nuestro trabajo de IP.

Elijamos un segmento de la sociedad que no esté representado en nuestras reuniones y elaboremos un plan específico para ayudar a llevarle el mensaje de NA. Éstas son algunas de las cosas que podemos hacer:

El objetivo del trabajo de información pública es informar a la gente —a todo el público— de lo que es NA y dónde estamos. Para fomentar la pluralidad de la confraternidad es fundamental cómo y dónde damos esa información. Cada esfuerzo que hacemos, por muy pequeño que sea, tiene influencia. Y los resultados bien valen los esfuerzos.
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Llevar el mensaje a centros de adolescentes

Por Javanne P.,
miembro del Comité de IP de la CSM

Todo lo que sé sobre llevar el mensaje a los adolescentes lo aprendí del Manual de HeI y de mi experiencia personal. Uno de los servicios más gratificantes y difíciles que he hecho fue moderar una reunión de mujeres en una institución para chicas.

Me resultaba difícil porque yo no empecé mi recuperación hasta los treinta y ocho años y no tengo hijos. Mi primer impulso fue decirles a esas «chicas» que no malgastaran su vida, que ojalá yo hubiese empezado a recuperarme a la edad de ellas. Pero antes de ir a la reunión, leí el Manual de HeI y allí decía que los adictos son adictos independientemente de la edad. Se me quedó grabado en la mente y me permitió tratar con el respeto debido a esas jóvenes que eran adictas como yo, que habían sufrido igual que yo. Como yo las respeté, ellas también me respetaron.

Fue gratificante porque pude llevar el mensaje. Ninguna de ellas se creía demasiado joven para ser adicta, pero quizá, de no haber sido por la reunión en la que yo participé, no habrían oído hablar de NA. Fue gratificante decirles que había un lugar para ellas, en el que personas como a ellas disfrutaban y se ayudaban mutuamente a mantenerse limpias y a vivir una vida que antes era sólo un sueño.

Cada vez que llevo el mensaje, tengo que recordar cómo era yo antes de empezar la recuperación. Me rebelaba cada vez que alguien me decía lo que debía hacer y cómo hacerlo. Me sentía muy subestimada cuando la gente me hablaba en tono paternalista como si supiera más.. Me resultaba muy fácil no hacer caso a nadie que se presentara como mayor y más sensato...

Me sentí muy agradecida de tener el Manual de HeI que me dio experiencia, fortaleza y esperanza. Me gustaría dar las gracias a las personas que compartieron conmigo a través del manual. Si tengo fe en NA y me rindo al programa, puedo poner en práctica esa fe aceptando las sugerencias que me dan los adictos que han llegado antes que yo.


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Parte de mi base

Por Jimmy K.,
miembro de Puerto Rico
con derecho a voto de HeI de la CSM

Al principio, cuando empecé a servir en HeI, no tenía ni idea de lo mucho que me ayudaría en mi recuperación personal. A comienzos de mi recuperación, me pidieron que fuera coordinador de un panel en un centro de desintoxicación. En esa época, no teníamos muchos procedimientos establecidos ni elecciones formales para escoger a los coordinadores de los paneles. Hacíamos las cosas como nos salían. Como todavía no teníamos el Manual de HeI, a menudo no nos quedaba otra alternativa que aprender de la experiencia y los errores.

En el comité de HeI de mi área aprendí a hacer el trabajo de servicio de forma adecuada. Hablábamos de nuestros problemas y nos hacíamos preguntas mutuamente, lo que no ayudó a no cometer los errores que habían cometido otros.

Mi padrino de aquella época había puesto en marcha el trabajo de HeI de nuestra área. Primero uno y después otro de sus ahijados fueron los coordinadores del comité. ¡Yo ni sabía que estaba siguiendo nuestra tradición «hereditaria»! Lo que había empezado como un favor, reemplazar a alguien que terminaba su compromiso de servicio, desembocaba en una devoción por llevar el mensaje de esperanza y libertad de la adicción activa.

Este compromiso de servicio fue el primero de muchos otros que me ayudarían a comprender la importancia del trabajo del Duodécimo Paso que se lleva a cabo a través de HeI. El nivel de gratitud que sentimos como resultado de esos esfuerzos supera con creces la dedicación que tenemos que poner. Cuando me sentía abatido, o incluso como si consumiera, esos compromisos de HeI me ayudaban a «hacerlo simple» y a no perder de vista la verdadera dimensión de las cosas. El privilegio de poder ver un paciente o un interno limpio en una presentación de HeI siempre era especialmente gratificante.

Cuando empecé a hacer servicio en HeI tampoco sabía lo maravilloso que sería el contacto con otros miembros. Desde entonces me he hecho muchos amigos y sólo se lo debo a estar dispuesto a asumir ese compromiso de servicio y a cumplirlo.

He realizado muchos tipos de servicio en nuestra confraternidad, algunos relacionados con acontecimientos sociales y recaudación de fondos, necesarios para nuestra supervivencia. Pero el servicio que más arraigado llevo en el corazón es el de HeI. Como es un trabajo que no da mucho lustre ni reconocimiento, me ayuda a mantenerme centrado en el servicio orientado a la recuperación.
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¿Dónde estarás mañana?

¿Te vas de vacaciones? ¿Te mudas? ¿Quieres saber dónde hay reuniones? Si es así, por favor no esperes hasta el último día para llamar a la OSM. Necesitamos dos semanas, como mínimo, para responder a tu pedido de información sobre reuniones o contactos en un área determinada. Si es posible, ponte en contacto con el Departamento de Servicios a la Confraternidad de la OSM un mes antes de tu partida. La dirección es la siguiente:

WSO Fellowship Services
PO Box 9999
Van Nuys, CA 91409, USA
Tel. (1 818) 773-9999, ext. 771


Algunas ideas sobre procedimientos

Por David R.,
vicecoordinador del
Comité de Procedimientos de la CSM

A principios de la primavera de este año, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia regional (MARLCNA). Me invitaron a un taller programado para el sábado por la mañana. Cuando me presentaron al grupo de ocho miembros que habían asistido, uno de ellos, tal como esperaba, dijo: «me gustaría que lo explique un miembro del comité de procedimientos mundial».

Pues bien, el comentario me dio la entrada para hacer mi discurso de descargo de responsabilidad. El Comité de Procedimientos de la Conferencia de Servicio Mundial, a diferencia de la mayoría de los comités mundiales, tiene (o a estas alturas quizá «tenía») una tarea muy limitada: los procedimientos de la CSM. En general no nos comunicábamos regularmente con comités regionales ni de área cuando la conferencia no estaba en sesión, a menos que nos llamaran por alguna razón específica.

Cuando me descargué de responsabilidad, el grupo pareció un poco desilusionado. Esperaban respuestas para algunos problemas que tenían. Acabaron con algunas sugerencias, pero que no procedían de donde esperaban.
¿Adónde se dirige un miembro cuando necesita orientación en cuanto a procedimientos? ¿Adónde va un área o una región cuando tiene alguna pregunta sobre procedimientos? No creo que haya «una» respuesta, sino una variedad de recursos que se pueden usar para que nos orienten.

Los primeros que se me ocurren son las Doce Tradiciones y los Doce Conceptos. Así como la respuesta a nuestros problemas vitales están en los Doce Pasos, la respuesta a cuestiones de procedimientos están en estos principios que nos guían.

No esperemos que funcionen como un libro de texto con un índice al que se puede recurrir y buscar, por ejemplo, «votación», y encontrar un reglamento que abarque todos los aspectos del tema. Los conceptos y las tradiciones, por el contrario, señalan la forma ideal en que deberíamos interactuar, nos indican qué debemos esperar de los demás y cuál es nuestra responsabilidad en todas estas cuestiones. Si estamos dispuestos a tomarnos el tiempo necesario (y puede llevarnos mucho tiempo), por lo general encontramos algo relacionado con nuestro problema. Mi propia experiencia me dice quizá no encuentre lo que «deseo» encontrar. La respuesta a veces me obliga a tomar medidas que no quiero tomar. ¡Supongo que es aquí donde entran los pasos!

Otro recurso es la «nueva» (o no tan nueva) Guía de los servicios locales de Narcóticos Anónimos. Sí, ya sé, muchos miembros todavía no la han leído. No eres el único ni mucho menos. Bueno, pero a lo mejor ha llegado la hora de hacerlo. Hay muchas opciones, basadas en la experiencia, para evitar o resolver problemas de pautas y procedimientos en el grupo, el área y la región. Uno de los principios más importantes y más sencillos sostiene que «la forma debe adaptarse a la función». Simplemente significa que debemos tener cuidado de no crear más estructura de la que necesitamos para hacer determinado trabajo. Una recomendación valiosa, creo.

Otro recurso útil es la ayuda que podemos encontrar en otros grupos y comités. En general, nuestros problemas no son únicos. A menudo, otros han tenido las mismas dificultades que nosotros, igual que en la recuperación personal. ¿Cómo nos ponemos en contacto con otros grupos y comités? Un buen lugar para empezar son las reuniones del CSA y CSR. Otra posibilidad es asistir a talleres como el que he descrito al principio.

Por último, la Oficina de Servicio Mundial es el sitio ideal para hacer preguntas sobre pautas y procedimientos. No, allí tampoco hay un miembro del personal «experto en procedimientos». Pero hay ejemplos de pautas usadas por comités de todas partes y nos las pueden mandar; sólo hay que pedirlas. Podemos ponernos en contacto con el Departamento de Servicios a la Confraternidad de la OSM por teléfono, fax, email o correo.

Supongo que sería una irresponsabilidad por mi parte no mencionar las Reglas de Orden de Robert. ¡Hace más de 100 años que grupos y comités como los nuestros las usan! Creo que cuando más grande es el grupo, más necesarias son, y, viceversa, naturalmente. Aunque estas reglas tienen cosas buenas, muchas veces nos obligan hacer «ejercicios parlamentarios» confusos e inútiles. Y sin un parlamentario a nuestra disposición que nos ayude a aplicar las reglas de orden, a menudo las malinterpretamos o pasamos por alto precisamente los procedimientos destinados a facilitarnos la tarea.

Así que la próxima vez que tengas alguna duda sobre pautas o procedimientos, no olvides que no estás solo. Recuerda que tienes muchos recursos a tu disposición para ayudarte.


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Slim de HeI H&I Slim

Los lectores de H&I News conocen a Slim de HeI. Para los que aún no han tenido el placer, Slim es un personaje fundamental de Hospitales e Instituciones. Va por las cárceles y los hospitales de todo el mundo. Se podría decir que siempre sabe todo y no para. ¿Tienes alguna pregunta sobre HeI? ¿Necesitas ayuda? Escribe a Slim de HeI a la dirección de la OSM.

Querido Slim de HeI:
Sé lo que nuestras pautas de funcionamiento establecen acerca de dar nuestro número de teléfono personal en las cárceles, ¿pero qué hay de los centros de tratamiento? Aquí tenemos centros, tanto de ingresos cortos como prolongados, y a menudo los pacientes nos piden el teléfono. Este asunto se ha convertido en todo un problema en las reuniones de nuestro subcomité. ¡Ayúdanos, por favor!

Recuperándome en Memphis

Querido Recuperándome:
No es una buena costumbre dar nuestro número de teléfono particular a los pacientes de un centro. Sin embargo, podemos darles el del área o la región y listas de las direcciones de las reuniones, También podemos decirles que nos alegrará mucho verlos en las reuniones habituales de nuestra confraternidad, donde los miembros de NA les darán sus números con mucho gusto.

Slim de HeI


Querido Slim de HeI:
Hace doce años que nuestro subcomité de HeI hace presentaciones/reuniones en prisiones del Departamento Penitenciario del Estado. Cada vez que hay cambios en la administración de ese departamento hay problemas. El último es que los coordinadores del panel deben rellenar un formulario muy exhaustivo; hay otro más breve para el resto de los miembros que asisten. Nos aseguraron que sólo el director del programa tendría acceso a esos formularios y que toda la información que diéramos no se utilizaría para impedir a nadie entrar en la prisión. Pero a muchos miembros del comité esto no les gusta. ¿Qué podemos hacer?

Necesitado de sugerencias

Querido Necesitado:
Una presentación conjunta de IP y HeI ante el personal administrativo, en la que se haga hincapié en la Duodécima Tradición, podría resultar muy útil. También podemos aprovechar la reunión para expresar nuestras preocupaciones y escuchar lo que la administración tiene que decir; quizá esto nos sirva para encontrar una solución viable para ambas partes, nosotros y la institución.

En última instancia la decisión depende de cada adicto. Puede que a algunos les resulte muy incómodo dar la información solicitada en el formulario, mientras que a otros no les moleste en absoluto.

Slim de HeI


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Imagínatelo

Este maravilloso lugar se llama Castle Hill. Aquí se celebró una reunión a medianoche al aire libre durante el último Campamento-Convención Regional de Aotearoa Nueva Zelanda.

Invitamos a la comunidades de NA a mandarnos fotos de sus lugares de reunión. Nos interesan especialmente las que incluyan formatos de las reuniones, literatura de recuperación, carteles, tazas de café sucias... cualquier cosa que ayude a que el lugar tenga «ambiente». Lamentablemente no podemos publicar fotos que identifiquen a miembros de NA. Cuéntanos cosas sobre la reunión: cómo se llama, dónde está, hace cuánto que existe, qué formato tiene (de orador, de participación, etc.).


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El retrato de nuestro personal

¿Has llamado o escrito alguna vez a la Oficina de Servicio Mundial? ¿O has querido llamar alguna vez pero no estabas muy seguro? Muchos miembros se preguntan qué hace la OSM además de distribuir literatura. Algunos saben qué otras cosas se hacen en la oficina, pero no saben por qué empleado preguntar cuando llaman.

Pensamos que sería útil empezar a presentar al personal de la OSM y describir sus funciones. «El retrato de nuestro personal» será una columna habitual en nuestra revista.
La empleada de este mes es Sylvia Cordero. Empezó a trabajar en la OSM en agosto de 1988. Su trabajo inicial era introducir las direcciones de los grupos y los servidores de confianza, así como las suscripciones del nuevo NA Way, en la base de datos de la OSM. También se ocupaba de mantener al día el desaparecido Directorio Mundial. La gerencia de la OSM reconoció, poco después de contratar a Sylvia, que era imposible tener un directorio mundial que no quedara anticuado antes de mandarlo a la imprenta.

La OSM no tardó en sacar partido del hecho de que Sylvia fuera bilingüe y le asignó la expedición de material para nuevos grupos de NA en español así como la traducción de algunas cartas y la atención telefónica de los hispanohablantes.

En 1994, fue trasladada de manera permanente al servicio de atención a clientes y empezó a ocuparse de los clientes hispanohablantes. Atiende los pedidos de literatura por teléfono y responde todo tipo de preguntas en relación a los productos que ofrece la OSM. También se encarga de procesar todos los pedidos que se expiden de la OSM-Chastsworth y de la OSM-Canadá, de la facturación de las órdenes de pedido de literatura y los depósitos que se ingresan diariamente en el banco.

Como Sylvia empezó a estudiar portugués hace unos años, ahora también puede atender llamadas en ese idioma.

Así que si hablas español, portugués o inglés y llamas al servicio de atención al cliente, saluda a Sylvia. Lo que más le gusta de su trabajo es hablar con la gente; estará encantada de atenderte.


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Cesión de derechos de autor

Esta cesión de derechos firmada debe adjuntarse a todos los artículos que se envíen.

Por la presente autorizo a World Service Office, The NA Way Magazine, sus sucesores, cesionarios y quienes actúen en su nombre a publicar el material original que se adjunta, titulado:

Acepto que este material pueda corregirse y publicarse en otras revistas de la confraternidad de NA. Otorgo esta autorización con plena capacidad legal y por la presente eximo a World Service Office y NA Way Magazine de toda responsabilidad hacia mí, mis sucesores y cesionarios.

Firma: ____________________________________

Fecha: ____________________________________


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