Un hombre de mediana edad
con tatuajes en los brazos a modo de «mangas» se levanta de
la mesa de inscripción donde está trabajando como voluntario
para abrazar a un amigo al que no ve desde hace más de veinte años.
El último contacto lo habían tenido en un naufragio y un
barco guardacostas los había rescatado cerca de la costa de California.
A todos los que presenciaron el encuentro de Lee D. y Johnny Y., la experiencia
les puso la piel de gallina. Desde la convención se mantienen en
contacto y, en el momento de escribir este artículo, tienen pensado
hacer un trabajo de HeI juntos la semana próxima.
Un restaurante chino cerca
del centro de convenciones contrató personal extra y preparó
más comida por la llegada de los asistentes de la CMNA. Estaban
preparados para una auténtica avalancha de clientes. Mientras tanto,
en la convención, acababa de comenzar la reunión de apertura
y, aparentemente, nadie quería ir a comer comida china. A la noche
siguiente, sin embargo, el restaurante estaba repleto... pero no estaban
preparados. La dueña del pequeño restaurante familiar se
vio desbordada de trabajo, hasta que un par de adictos en recuperación
de lo más simpáticos arrimaron el hombro y empezaron a preparar
mesas, servir tés y hasta algunos platos.
Los transeúntes que
pasaban por delante de la cena temática años cincuenta del
sábado a la noche seguramente pensaron que se estaba rodando una
nueva versión de la película Grease. Alguien había
puesto la máquina de discos con un volumen atronador y las parejas
llenaban cada centímetro de la pista de baile del restaurante. Bueno,
no era exactamente una pista de baile, pero... ¿qué importa?
Si se pudiera capturar el
espíritu imperante en la convención mundial, quedaría
reflejado en el texto sobre la Primera Tradición del libro Funciona:
cómo y por qué: «La unidad que mantiene nuestro bienestar
común se crea no sólo al trabajar juntos sino también
al divertirnos juntos.»
Hasta los asistentes a convenciones
más veteranos se asombraron de la energía pura y la animación
que había en el aire en la convención mundial de San José.
Rosalie R. de Nueva York, cuya primera convención fue en 1979, en
Atlanta (Georgia), dijo que se había quedado «alucinada»
por el acontecimiento. «Hemos llegado de verdad a la mayoría
de edad. Hasta los oradores y las reuniones... ya no se hablaba de “batallitas”,
sino de pasos y recuperación sin parar», comentó. Al
recordar la época en que NA no estaba socialmente aceptada, señaló
lo bien que se habían comportado los miembros y cómo NA se
había convertido en una confraternidad que inspiraba el mismo respeto
que otras. «Estamos al mismo nivel que las demás... aunque
por supuesto con nuestro propio “toque”», concluye con cierta ironía.
Para Joey M. de Baltimore,
la 27ª CMNA fue como «una apoteosis final de fuegos artificiales»,
dice. «Había estado en un par de pequeñas convenciones
locales, pero ésta era mi primera convención mundial. Nunca
antes había viajado en avión. Y ahí me tienes a mí
cruzando el país... Es un largo viaje desde el patio [de la cárcel].
Ni siquiera sabía que había tantos adictos limpios en el
mundo. Lo había oído pero... ¡verlo con mis propios
ojos! ¡Para ser un recién llegado, es lo mejor que me ha pasado
en toda mi vida!»
Garantizar que todo salga
bien es un trabajo impresionante. Lleva más de cinco años
planear un acontecimiento al que acudirán casi 20.000 personas y
los últimos dos años hace falta el trabajo práctico
de montones de servidores de confianza y personal de la OSM, cientos de
empleados de hoteles y del centro de convenciones, vendedores y miles de
voluntarios. En la 27ª CMNA, todos ellos fueron responsables de garantizar
la llegada y distribución de 41.000 unidades de mercancías
de la convención, la llegada y partida a horario de 112 autobuses
y la llegada de más de 15.000 asistentes inscritos. Hacía
falta gente para descargar cuatro camiones con acoplado, desembalar y separar
las insignias de la convención, las entradas a los actos, los programas
y las alfombrillas de los mouses para montar los paquetes completos de
inscripción con el número correcto de entradas para entregárselos
a cada uno de los asistentes.
En medio de esta actividad
frenética estaba Mike Polin, el gerente de la convención
mundial. Conoce muy bien todos los detalles de los que hay que ocuparse
para organizar un evento con semejante profesionalidad. «Nuestro
objetivo es hacer que parezca fácil. Los asistentes no deben notar
el esfuerzo que es organizar una convención. Si lo notan, es que
estamos haciendo algo mal», dice. También hay que tener en
cuenta la naturaleza festiva y espiritual de la convención mundial.
«Queríamos garantizar que el programa reflejara el tema de
la diversidad. Así que lo tuvimos en cuenta para elegir oradores,
temas de talleres y diversiones. Había cosas para todo el mundo»,
añade Mike.
La planificación necesaria
para que hubiera «cosas para todo el mundo» fue muy compleja.
Cada noche, en el centro de San José había diferentes eventos
—a los que asistían varios miles de personas— que tenían
lugar simultáneamente. Todo esto no podría haberse llevado
a cabo sin la ayuda de Tony Vergara, coordinador del Centro de Convenciones
McEnery y Sunday Minnich,
|
Esta pintura de Peter McC de
Manitoba, llamada «El recién llegado», era una de las
obras expuestas en la galería de arte de la CMNA. Foto de Rachel
A.
|
jefa de los servicios de
convenciones y trasportes de la Oficina de Turismo de San José.
Tony, que se dedica a coordinar
los servicios que ofrece el Centro de Convenciones McEnery a las organizaciones
que alquilan sus instalaciones, se quedó impresionado por el tamaño
de la 27ª CMNA. «Impresionante la cantidad de gente»,
exclamó. También calificó de muy positivo el impacto
en la economía de San José y señaló que los
comerciantes del centro de la ciudad estaban dispuestos a recibirnos de
nuevo siempre que quisiéramos. «Cuando se acabó la
convención, la ciudad se quedó muy aburrida. Hemos tenido
que volver a las ferias comerciales», bromea.
Sunday era la responsable
de que los autobuses alquilados por la CMNA funcionaran a horario. Estaba
preparada para proporcionarnos cuarenta autobuses por día y choferes
dispuestos a hacer jornadas extenuantes. Es fácil imaginar que si
algún aspecto de la convención era una buena oportunidad
para provocar un estado de masiva pérdida de paciencia, ése
era el servicio de autobuses. Pero, según Sunday, fue exactamente
lo contrario. «No nos topamos con nadie grosero ni maleducado. En
realidad, nos dieron muchos abrazos y... nosotros también abrazamos
mucho.»
En Narcóticos Anónimos
nada sería posible sin el trabajo de los servidores de confianza,
y la convención mundial no es una excepción. Donald G., coordinador
de la Corporación de la Convención Mundial1 de 1996
a 1998, estaba muy agradecido a toda la gente que dedicó voluntariamente
dos horas o más de su convención para trabajar en las mesas
de inscripción o en otros puestos. «Me sorprendió que
las colas de inscripción no se colapsaran como otras veces»,
señaló. «Es tan importante toda esa gente anónima
que trabaja entre bambalinas, especialmente los miembros de la Región
de California del Norte. Antes de que empezara la convención, aparecieron
400 miembros para ayudar a montar durante horas los paquetes de inscripción.»
Además de dar las
gracias a todos los que colaboraron, Donald está muy agradecido
de haber tenido la oportunidad de servir como coordinador. Dice que siempre
recordará la sensación que tuvo «al ver a esas miles
de personas en la reunión principal... Me recordó por qué
hago esto». También se mostró complacido por el nivel
de las actuaciones, los oradores y los acontecimientos especiales como
la galería de arte de NA, donde se exhibían obras de miembros
de NA. Además, hizo hincapié en uno de los eventos más
singulares de la convención mundial, el «Grupo Treinta y tantos»,
una reunión en la cual los cuatro oradores tenían más
de treinta años limpios.
La convención mundial,
además de presentar un programa con unos temas únicos de
recuperación, también ha evolucionado como para centrarse
en el servicio. La sección de «prestación de servicios»
de la convención mundial se presentó por primera vez en la
26ª CMNA de Saint Louis y se ha ampliado mucho en San José.
Los miembros de la recién creada Junta Mundial coordinaron talleres
sobre temas tales como «Abstinencia, medicación, recuperación
y servicio; ¿tengo que cambiar mi fecha de tiempo limpio?»,
«¿Qué hacer cuando la atmósfera de recuperación
de un grupo está en peligro» y «Realidad virtual y futuro
de NA».
Además de que los
miembros pueden asistir a estos foros para aprender, la Junta Mundial los
considera una oportunidad única para interactuar con un amplio sector
de la confraternidad. Michael McD., coordinador de la junta, habla de las
expectativas y esperanzas depositas en estos foros. «Elegimos estos
temas, entre otra razones, para enterarnos de qué piensa la confraternidad
sobre estas cuestiones. En la convención, podemos escuchar a miembros
que no necesariamente participan en los servicios mundiales.» La
junta se propone preparar boletines o artículos de opinión
sobre algunos de los temas tratados en los talleres.
Las innovaciones son esenciales
en las convenciones mundiales, pero los viejos favoritos también
son elementos bien recibidos en el programa. Durante la reunión
principal de San José se celebró el 6º Día de
Unidad Mundial. La idea de tener este día como un momento en el
que los adictos del mundo pudieran celebrar conjuntamente la recuperación
y demostrar su unidad fue adoptada por la Conferencia de Servicio Mundial
1992. El primer Día de Unidad Mundial se celebró para que
coincidiera con la reunión del sábado a la noche de la convención
mundial de Toronto de ese mismo año. Desde entonces, se celebra
cada año durante la convención mundial, o, los años
en los que no hay convención, como un acontecimiento separado. Cada
año, crece el entusiasmo y la participación. El día
de unidad de San José fue trasmitido por teleconferencia a montones
de celebraciones de la confraternidad en 22 países.
Teniendo en cuenta el número
de asistentes a la convención, las aglomeraciones y las largas colas,
aunque no se pudieron evitar en algunos lugares, no fueron tan terribles
como se esperaba. No hace tanto tiempo, la gente
tenía que hacer cola
para todo. Los organizadores de la convención mundial reconocen
que tratar de reducir el tiempo que la gente tiene que hacer cola es un
reto y se comprometen a seguir mejorando esta cuestión.
En síntesis, los miembros
de NA se lo pasaron muy bien en la 27ª CMNA. Todo el mundo está
muy entusiasmado con la 28ª CMNA de Cartagena, Colombia. En San José
ya se preinscribieron más 600 personas para asistir y la gente ya
ha empezado a llamar a la OSM. A finales de 1999 estarán listos
los folletos y entre tanto se irá dando más información.
Una última cosa que
recalcar: ha habido un cambio en la fechas de la 28ª CMNA. En lugar
de principios de julio, la convención se celebrará del 30
de agosto al 3 de septiembre del 2000. Tuvimos que efectuar este cambio
para poder concertar viajes organizados más económicos a
Colombia. En el próximo número del NA Way daremos más
información.
Datos de la CMNA
personas
registradas, incluyendo recién llegados 15.516
número
total de asistentes, aproximadamente 19.000
tazas
de café vendidas en el centro de convenciones + de 40.000
flores
que decoraban el «Desayuno con jazz» 2.200
países
representados en la convención
33
toallas
absorbentes utilizadas por los animadores 300
metros
cuadrados de espacio para reuniones 67.500
autobuses
en funcionamiento para trasladar a la gente de un acontecimiento a otro
112
La
Corporación de la Convención Mundial despachó 33.000
kilos
de material y equipos al centro de convenciones
sillas
utilizadas en todo el centro de convenciones 47.000
|